En la Chacra 145 de Posadas, hay facturaciones que van desde 28 mil a 91 mil pesos. Pese a los reclamos, no tienen respuestas, aseguran.

Miércoles 14 de octubre de 2020. Un grupo de vecinos de la Chacra 145 de Posadas reclamó por las exorbitantes facturaciones de agua potable de la empresa Samsa y por las de electricidad, de Energía de Misiones SA, a las que consideran impagables.
El diputado Martín Sereno, del Partido Agrario y Social, aseguró que reclamaron ante el Ente Provincial Regulador de Agua y Cloacas (Eprac) “con urgencia y se comprometieron a brindar una solución de fondo. Vamos a seguir de cerca este tema que es injusto para el bolsillo de casi todo un barrio”, expresó.
Las facturas son “impagables desde lo económico y desde lo moral, porque se trata de familias de sectores vulnerables. En plena pandemia recibieron facturas de 22 mil, 28 mil, 40 mil, 60 mil y 91 mil pesos por concepto de agua. Hicieron los reclamos pero sólo recibieron respuestas evasivas por parte de Samsa”, dijo el legislador.
Desde la privatización de APOS, cuando Samsa tomó el control de la provisión de agua potable de red en Posadas, “se mantiene imperturbable ante los reclamos; con facturaciones más caras mes a mes y con amenazas de cortes del servicio a familias de escasos recursos económicos, cuyo consumo no excede la media, desconociendo el Decreto nacional que impide los cortes de servicios básicos”.
En ese sentido, denuncian también trazados mal hechos, caños rotos y medidores que giran con el aire.

“Cuidamos el agua”

Reclamos por las facturaciones de Samsa.


La presidenta de la comisión barrial, María Magdalena Machado, gestiona los reclamos insiste preocupada por la situación que “nos indigna a todos”. Primero fue luchar para conseguir el agua y las cloacas con proyectos onerosos que después de la intervención de la Legislatura misionera consiguieron que Samsa les cobre por tres meses una suma básica: “entre los derechos de conexión y el consumo, las primeras boletas fueron de 1500 pesos” pero a medida que pasaban los meses las boletas en algunos casos eran de 4000 hasta 100.000 pesos, “algo imposible de pagar”. La mujer asegura que están concientizados con el cuidado del agua y que se organizaron incluso desde subcomisiones vecinales de agua.
Pese a “la promesa de Mirta Kruzcovzky, de Samsa, que siempre nos recibió y nos dijo que iba a mandar a los técnicos y tratar de solucionar los casos, nada de eso ocurrió. No hay solución, al contrario: cada vez hay más vecinos que nos traen boletas altas”, sostuvo.
Incluso presentó ante Samsa e Iprodha distintos videos que muestran las pérdidas que hay en el barrio. “Reclamé por la mala calidad de la obra al encargado el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional pero pasaron por alto todo lo que pedíamos y hoy vemos que las obras son deficientes. Explotó la red de agua, los caños, y cuando nos quejamos al Instituto de Vivienda, nos responden que les entregaron la obra a Samsa y que ellos deben arreglar el desastre”.
En su casa de la Chacra 145, María Machado tiene un merendero al que antes de la pandemia asistían unos 70 niños y niñas, y ahora concurren más de 200”, incluso muchos adultos que no están trabajando y necesitan comer, además de pagar el agua, la luz, la tierra, todo va sumando”.
Asentados sobre un viejo basural que , denuncia, no tuvo tratamiento adecuado de la basura, hoy pagan “un recupero por las obras mal hechas de Samsa y del Eprac. Los vecinos seguimos poniendo el cuerpo, ahora con facturas impagables. Hay muchas familias que deben elegir entre la comida o pagar el agua”, enfatizó.

Cifras onerosas y amenazas de cortes


Mónica Caballero vive en la Chacra 145 y recibió una factura de Samsa de 12 mil pesos y como no sabe leer –dijo- pagó una que no le correspondía y ahora recibió la suya, también por ese monto, con amenaza de corte.
La mujer dice estar desesperada porque no quiere tener deudas. Viuda, con cinco chicos a cargo, también tiene que pagar la tierra y la luz. Pide que Samsa se acerque al barrio a darles una solución.
Emilse Skovronek, por su parte, denuncia que son impagables injustas e ilegítimas: “no corresponde que paguemos un monto de 40 mil a 91 mil pesos por el agua, como me llegó a mí”. Después de quejarse, le indicaron que tenía una pérdida debajo de la casa, algo extraño porque no había humedad, dice. “Me mandaron a hacer las conexiones por arriba del techo; les hice caso y después de todo eso primero me llegó una boleta de 40 mil pesos y la última es de 91 mil pesos que no puedo pagar. Yo cobro un subsidio por ser madre de siete hijos, vivo una casa humilde, es imposible pagar eso”, indica la mujer.
Frente a su vivienda, el agua corre por la vereda y cree que le facturan esa pérdida.
“El resto de la ciudad paga facturas de 500 a mil pesos que son cifras razonables pero no estos disparates”, expresó.