Tras la renuncia de Merino y la falta de acuerdo en el Congreso, Perú sigue sin tener presidente tras la destitución de Vizcarra. La crisis del país andino, en tres claves, en una nota de El Periódico. Un repaso de las renuncias en Latinoamérica desde Raúl Alfonsín.

Lunes 16 de noviembre de 2020. Hace varios días que Perú acapara titulares de la prensa internacional por sus disturbios y manifestaciones. Este domingo, tras dos jornadas especialmente violentas en las que perdieron la vida dos personas y un centenar resultaron heridas, el país andino se quedó sin presidente tras la renuncia de Manuel Merino tan solo cinco días después de asumir el poder, y también quedó descabezado el Congreso por la dimisión de los miembros de su directiva.

  1. Renuncia de Merino
    La renuncia de Merino desató una celebración en las calles peruanas tras varias jornadas de protestas duramente reprimidas por la policía. “Quiero hacer de conocimiento a todo el país que presento mi renuncia irrevocable al cargo de presidente de la República”, declaró por televisión el fugaz gobernante. Unas horas después renunció la junta directiva del Congreso, encabezada por Luis Valdez, lo que dejó temporalmente al país andino sin autoridades de los poderes ejecutivo y legislativo.
    Por la noche, el Congreso no se puso de acuerdo para elegir como nueva presidenta de Perú a la legisladora izquierdista Rocío Silva Santisteban, quien supuestamente era una candidata de consenso. Necesitaba 60 votos y consiguió solo 42, con 52 en contra y 25 abstenciones.
  2. Corrupción en el Gobierno
    Merino había sustituido el martes al popular mandatario Martín Vizcarra, un día después de que éste fuera destituido por el Congreso por un caso de presunta corrupción. El Congreso debe designar a un nuevo presidente que pacifique el país. Será el tercero en menos de una semana, en una nación muy golpeada por la pandemia del coronavirus y la recesión económica, que se sumió en una crisis política tras la destitución de Vizcarra.
    Merino, un centroderechista de 59 años, dijo que para que no haya “vacío de poder”, los 18 ministros que él juramentó el jueves seguirán en sus puestos temporalmente, aunque prácticamente todos habían renunciado tras la represión a los manifestantes del sábado.
    Apenas Merino anunció su renuncia, las calles de Lima se llenaron de manifestantes que golpearon cacerolas y gritaron consignas en una bulliciosa celebración. “Lo logramos. ¿Se dan cuenta de lo que somos capaces de hacer?”, escribió en las redes sociales el seleccionado peruano de fútbol Renato Tapia.
    El exmandatario Vizcarra celebró la renuncia del presidente y exhortó al Tribunal Constitucional a pronunciarse lo antes posible sobre su destitución del cargo el pasado 9 de noviembre. “Ha salido un dictadorzuelo de palacio”, dijo a la prensa.
  3. Represión policial
    Las manifestaciones del sábado dejaron dos muertos y 94 heridos, según responsables del Ministerio de Salud. Pero la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos afirmó que los lesionados son 112 y alertó que además había una decena de “desaparecidos” durante las marchas.
    La represión de esas protestas le costó el poco apoyo político que tenía a Merino. El presidente del Congreso, Luis Valdez, exigió su “renuncia inmediata”, sumándose a la demanda que miles de manifestantes hacían desde el martes. La actuación policial ha sido severamente cuestionada por la ONU y organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, desde que empezaron las protestas el martes, el día que asumió Merino.

La semana pasada destituyeron a Vizcarra
Martín Vizcarra, que fuera vicepresidente de Pedro Pablo Kuczynski, está acusado de recibir sobornos. La semana pasada fue destituido como presidente de Perú tras un segundo proceso de vacancia en el Congreso, se suma a la larga lista de mandatarios latinoamericanos que no han podido finalizar sus mandatos presionados por crisis, por juicios parlamentarios o por golpes de estado.
Vizcarra se enfrentó el lunes pasado (9 de noviembre) a un segundo juicio político en el Congreso, que en esta ocasión estuvo motivado por las declaraciones de aspirantes a testigos protegidos que aseguraron que el ahora expresidente recibió sobornos cuando ejercía como gobernador de su natal región de Moquegua (2011-2014).
Martín Vizcarra ya había salido victorioso de un primer juicio que le abrió el Congreso tras la difusión de tres audios que supuestamente revelaban que había ocultado o mentido sobre su participación en la contratación de un histriónico cantante en el Ministerio de Cultura.
Vizcarra, quien era el vicepresidente de Pedro Pablo Kuczynski, asumió la Presidencia de Perú en marzo de 2018 después de que Kuczynski renunciara al cargo, tras las denuncias del partido fujimorista Fuerza Popular sobre una presunta compra de votos de legisladores para evitar su destitución por supuestos lazos con la empresa brasileña Odebrecht. Como ellos, un buen número de presidentes de la región han tenido que abandonar antes de tiempo.

“Forzados” a renunciar
En Bolivia, el propio Evo Morales puso fin a casi catorce años en el poder, al renunciar a la presidencia el 10 de noviembre de 2019 denunciando un golpe de Estado en contra, después de que fuera declarado ganador de las elecciones en medio de acusaciones de fraude electoral a su favor.
El 2 de septiembre de 2015 el guatemalteco Otto Pérez Molina, el primer militar electo popularmente en el país centroamericano, se vio forzado a renunciar a la Presidencia, tras el escándalo de corrupción conocido como “La Línea”.
El boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada renunció como presidente el 17 de octubre de 2003 y ese mismo día viajó a Estados Unidos, donde actualmente afronta una demanda civil por las muertes ocurridas durante la llamada “guerra del gas”.
El 20 de diciembre de 2001 Fernando de la Rúa fue el segundo presidente que dimitió a la Presidencia de Argentina, donde se registraba una crisis económica y social.
En medio de acusaciones y revelaciones de corrupción, el 19 de noviembre de 2000 Alberto Fujimori, quien había sido reelegido, salió de Perú y envió su renuncia desde Japón, la cual fue rechazada por el Congreso y fue destituido por “permanente incapacidad moral”.
El haitiano Jean Bertrand Aristide renunció a la Presidencia del país más pobre de América en marzo de 2004 para, según dijo, “evitar un derramamiento de sangre”.
El paraguayo Raúl Cubas renunció a la jefatura de Estado el 28 de marzo de 1999, tras un juicio político.

La pesadilla del “impeachment”
Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil, quien fue destituida el 31 de agosto de 2016 por el Senado en el marco de un juicio político, tras hallarla culpable de incumplir la ley de responsabilidad fiscal por haber modificado los presupuestos vía decreto, sin autorización legislativa.
El 22 de junio de 2012 el paraguayo Fernando Lugo fue destituido en un juicio parlamentario por mal desempeño de sus funciones y por su responsabilidad en los enfrentamientos entre policías y campesinos en la provincia de Curuguaty que dejaron unos 17 muertos.
El 28 de junio de 2009, Manuel Zelaya fue destituido por el Congreso de Honduras, después de que militares lo detuvieron y lo deportaron a Costa Rica cuando pretendía reformar la Constitución desoyendo impedimentos legales.
Cuatro años antes, el 20 de abril de 2005, Lucio Gutiérrez fue destituido como presidente de Ecuador en un juicio político en el Congreso por abandono del cargo, después de que el exmandatario en medio de un fuerte clima de tensión en Quito escapara del Palacio de Carondelet por el tejado donde le esperaba un helicóptero del Ejército.
En el mismo país, pero en 1997 el Parlamento de Ecuador destituyó a Abdalá Bucaram, tras apenas haber cumplido cinco meses en el Gobierno, fue acusado de “incapacidad mental para gobernar”.
El dos veces presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez fue destituido, juzgado y condenado en marzo de 1993 por malversación de fondos a 22 meses de prisión, pena que cumplió en su domicilio.
Fernando Collor de Mello, primer presidente después de la restauración de la democracia en Brasil, renunció en diciembre de 1992, en momentos en que el Senado buscaba su destitución por corrupción.
El 8 de julio de 1989 Raúl Alfonsín presentaba su renuncia ante la ola de protestas sociales que se registraban en Argentina.

Golpes de Estado
El ecuatoriano Jamil Mahuad fue depuesto mediante un golpe de Estado cívico-militar el 21 de enero del año 2000, en medio de protestas por su programa de austeridad y el anuncio de la “dolarización” de la economía.
El guatemalteco Jorge Serrano Elías protagonizó un autogolpe de Estado, conocido como el “Serranazo” el 25 de mayo de 1993, por el que se vio forzado a salir del país.