El último fin de semana extra largo –con Carnaval y Día de los Enamorados incluidos- marcó un movimiento interno de más de tres millones de turistas. Excitado, el comercio salió a imponer que fue “exitoso” mientras algunos medios hablan de “temporada récord”, sin temor a que este exitismo tape los deficitarios números de la temporada.

Por Jorge Posdeley (*)

Lunes 22 de febrero de 2021. El último fin de semana largo, el primero de este año y en esta nueva normalidad puso en tiempos de examen a la temporada turística: puso a prueba al sector político en cuanto a la gestión para sobrellevar esta larga crisis y a los sectores privado y al de los servicios, para evaluar su propia capacidad de reinventarse o llegar a mercados de cercanías latentes.
Pero estos exámenes parciales solos nos muestran como resultados las mismas costumbres y los vicios que definiera el económetra español Ángel Alcaide (1984) como la teorometría, todos preocupados únicamente por aprobar la cuantificación de visitantes y el porcentaje de ocupación de los establecimientos hoteleros, vieja costumbre de aquellos primeros estudiosos que entendían que, sin hotel no había turismo sin preocuparse mucho por los demás componentes de la oferta turística.
La temporada turística veraniega en argentina comienza su cuarto recambio desde la reapertura de la nueva normalidad del turismo. El último fin de semana extra XXXL coincidente con el feriado de Carnaval marcó un movimiento interno de más de tres millones de turistas. Rápidamente el “trade” (comercio) salió a titular en primera plana el primer fin de semana largo exitoso y en algunos medios ya se menciona como una temporada con récord de visitantes en determinados destinos. Una situación a tener en cuenta: que este fin de semana no tape los deficitarios números de la temporada de ocho millones de turistas en lo que va de la temporada.
¿Qué buscarán los titulares del turismo. Buscarán generar o aumentar las expectativas y la inyección anímica para lo que se viene? Semana Santa o vacaciones de invierno o tratan de poner paños fríos para olvidar y aliviar este proceso de incertidumbre que todavía no está para nada cerrado y al cual hay que imprimirle muchísima atención. Pero no solo atención; nos obliga a todo el sector a repensar en las posibles estrategias turística de cara a lo que se viene, ya al prolongado contexto de incertidumbre, pero esta vez un poco mas aliviado.
Catalogar de exitosa a la temporada es como crear un monstruo con pie de barro; claro que cualquier movimiento turístico hoy es record comparada con el párate total que tuviera la actividad desde marzo del año pasado. Esta ocasión es una buena oportunidad para comenzar a despegar de la crisis, pero también es una buena oportunidad para repensar en nuevas oportunidades de mercado más sustentables y amigable con el medio dejando de lado la masividad.
Las comparaciones son siempre odiosas, se escuchó decir siempre; pero la actividad turística históricamente se rige por comparaciones; el éxito está casi siempre garantizado por romper récor en cuanto a números de visitantes y porcentaje de ocupación hotelera. Aunque no debería ser de esta manera, la usanza y la tradición de estos indicadores los convierte en veredictos de temporadas. Entonces se vuelve importante ver qué tan diferentes son los resultados del primer fin de semana largo del año comparado con el anterior.
Esta más que claro que las condiciones no son las mismas. El contexto es totalmente diferente, pero al medir las realidades, los resultados nos muestran que son muy similares en cuanto a movimiento y hasta mejores en este año en un contexto muy complicado a nivel nacional.
Según datos de la CAME, en el primer fin de semana largo de carnavales del 2020 viajaron 2.280.000 personas (3,6% más que el año 2019) y un poco menos que el presente año, y desembolsaron un gasto directo por $15.595 millones. Sumándoles a esto, otros 3,9 millones en concepto de gastos de excursionistas que aportaron otros $2.442 millones, totalizaron unos $18.038 millones en las economías regionales.
Al comparar esto números nos encontramos que a la fecha y según los datos del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, el movimiento turístico es más que interesante ya se llevan contabilizados más de ocho millones de turistas en el país en la presente temporada, con un movimiento cercano al 75% de la misma temporada el año pasado, sin pandemia.
Los destinos más elegidos de los argentinos forman parte de una selecta escala del Top five del ranking (los cinco mejores posicionados) por provincia y por destino. Los destinos más elegidos por provincia son Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Rio Negro, Neuquén y por los destinos, los más elegidos son el Partido de la Costa, Mar del Plata, Villa Gessel, Carlos Paz y Bariloche. Lo llamativo de esta escala de preferencia es el retroceso de Misiones que aparase en el puesto número 12 de las preferencias por Provincias más Visitadas y en cuanto a las preferencias por destino, Iguazú se encuentra en orden de predilección después del puesto número 20.
Tampoco es una cuestión alarmarte estos resultados de las preferencias de los destinos. En el radar de sitios favoritos ya se venían observando claramente desde hace un tiempo, por citar un ejemplo, que las provincias del Litoral aparecerían en las preferencias de visitas en tercer lugar e Iguazú era el destino preferido, según el Tercer Informe de Consumo y Turismo poscoronavirus de la consultora Siggerman y Makon, fechada en agosto 2020.
Claramente también en este informe se observaban que las regiones más preferidas para ser visitadas cuando se hicieran posible los viajes coincidían con la Patagonia y la Costa Atlántica, y los destinos eran Bariloche y Mar del Plata. Sin dudas esta hipótesis previa a la temporada se corroboró con el comportamiento del mercado turístico en temporada a juzgar por las elecciones de las provincias y los destinos por parte de los turísticas.
Estamos frente a una oportunidad de repensar el trismo y en el turismo. Es un buen momento -y la coyuntura además lo exige- de analizar porqué estos destinos están más vigentes que nunca y en crecimiento, frente al nuestro, estancado en el mercado de preferencias, en igualdad de condiciones en todo el país. Aventurar que quizás nos fuimos alejando del mercado o no nos incorporamos nunca a este mercado latente circunstancial de cercanías son teorías válidas. Quizás sea un buen momento para pensar en lo estratégico y no tanto en las métricas.

(*) Magister en Turismo. Profesor universitario de Turismo.

Foto: lustración temática de actividades turísticas en Misiones.