El gobernador Herrera Ahuad instaló ayer la opción entre el misionerismo federal o el centralismo porteño como diferenciación fundamental en la oferta electoral de junio. En su informe a la Cámara de Representantes, además de detallar las obras de su Administración, en forma sutil y sin estridencias discursivas, aunque sólo hizo referencia a la ley pymes, logra poner en el centro del debate el veto presidencial en contra de la zona aduanera especial en la provincia, a la vez que diferenció las políticas de la renovación del neoliberalismo. No se quedó en la coyuntura ya que afirmó que “nunca antes quedó en evidencia con tanta claridad la importancia de la construcción de un sistema político institucional que pone en primer lugar a nuestra gente” y consideró que “el sistema institucional argentino hace tiempo dejó de reflejar la realidad del país”.

Domingo 2 de mayo de 2021. El gobernador Oscar Herrera Ahuad puso ayer en el centro del debate político los problemas estructurales de la organización federal argentina. En su informe anual ante la Cámara de Representantes, con toda intencionalidad política afirmó categóricamente que “el sistema institucional argentino hace tiempo dejó de reflejar la realidad del país, e implica enormes injusticas para nuestra gente”.
Se refirió también a las asimetrías que genera ese esquema político – económico e institucional, para poner de relieve la contradicción fundamental del debate electoral y lo que está en juego en las legislativas convocadas para el 6 de junio.
No es una novedad que, desde la consolidación del Estado moderno en Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX, las asimetrías entre las regiones del país han sido una constante que se reprodujeron en las distintas etapas de nuestra historia. La heterogeneidad del territorio en la distribución de recursos económicos y la concentración poblacional desproporcionada en los centros urbanas, el dispar desarrollo de infraestructura, la diversidad sociocultural y la falta de coordinación federal de sus políticas son algunos de los factores que han determinado las desiguales condiciones de vida a lo largo del país y que no fueron corregidas por los gobiernos de matriz popular. El modelo de sustitución de importaciones, si bien fue una fase superior del agroexportador, ni con Perón, ni Alfonsín, ni con los Kirchner logró revertir la dinámica de la economía argentina cada vez más concentrada.
¿Cómo romper o superar esa dinámica autonomizada de la reproducción y la acumulación del capital? ¿Cómo lograr que el ahorro se transforme en inversión y no se fugue del país?
Alberto Fernández asumió discursivamente el desafío que implica la respuesta a estos interrogantes cuando anunciaba un gobierno con los 24 gobernadores. El peso de la deuda, la pandemia, pero también la inercia de un esquema de acumulación que no se modifica están adelantando que con la voluntad no alcanza. El veto a la zona aduanera especial para Misiones es la expresión más clara de las dificultades y los intereses antinacionales que operan en contra, pero también de la defensa del statu quo en las relaciones entre las provincias. Los gobernadores de Chaco, Formosa y Jujuy tuvieron mucho que ver con la decisión de la Casa Rosada que perjudicó a Misiones.
En el Congreso de la Nación, las demandas de las provincias tensionan la toma de decisiones. Anárquicas por falta de un espacio de articulación federal, no tienen capacidad de imponer nada pero sí de bloquear y paralizar la sanción de leyes. Desde que se inició el período de sesiones ordinarias en marzo, demandas de la región patagónica colisionan, por los biocombustibles con provincias de la región central, fundamentalmente Santa Fe y Córdoba. Lo novedoso de este choque entre petroleros y agrarios es que los diputados se expresan por su pertenencia territorial. Peronistas y macristas del Sur discuten juntos contra sus correligionarios del litoral. Sucedió con la hidrovía, con el azúcar, con la represa del Portezuelo que enfrenta a mendocinos con pampeanos.
Es el contexto, resumido brevemente, en el que cobra su real dimensión la referida observación del Gobernador: “el sistema institucional argentino hace tiempo dejó de reflejar la realidad del país e implica enormes injusticas para nuestra gente”.

Instalar la agenda de Misiones
Las palabras de Herrera Ahuad descubren también su dimensión política cuando enfatizó: “Seamos claros: Misiones no recibe los recursos coparticipables que le corresponden por su peso y relevancia en el concierto nacional. Nuestro gobierno levantó la bandera del misionerismo para reclamar lo que nos corresponde como provincia… hemos instalado en la agenda nacional una cuestión que nos importa a todos los misioneros. La realidad de nuestra economía, expuesta a las asimetrías cambiarias y el impacto de ciclos económicos a lo largo de nuestras extensas fronteras, demanda de urgentes compensaciones que mejoren la competitividad de las industrias y el comercio de la provincia. Estos temas demandan una representación política comprometida con la agenda misionerista, y alineada a un único objetivo, que es defender los intereses de nuestra gente”.
Con firmeza pero sin frases grandilocuentes, marcó el desafío electoral. Aclara que “seguiremos en el camino del diálogo”, pero después de detallar las realizaciones y respuestas en todos los ámbitos de la provincia, subrayó que “nunca antes quedó en evidencia con tanta claridad la importancia de la construcción de un sistema político institucional que pone en primer lugar a nuestra gente. El Ingeniero Carlos Rovira sentó las bases de una transformación enorme, que atraviesa todos los niveles y articula lo público con lo privado. Y sostiene un principio indiscutible: Primero Misiones!…Este proyecto hoy trasciende nombres y personas, y se consolida como la hoja de ruta hacia el desarrollo pleno y sustentable, que plasma una visión clara del camino que debemos seguir”

Las oposiciones ayudan
La disyuntiva entre unitarios o federales, que se arrastra en la vida institucional argentina desde 1810, evidentemente sigue latente a pesar de la derrota del “interior” en Caseros y Pavón y se movió como un río subterráneo que fluye bajo la contradicción entre el modelo neoliberal y el nacional popular que viene definiendo la alternancia en los gobiernos desde Perón y desde la recuperación de la democracia en 1983.
La renovación misionera se consolidó como espacio de representación en defensa de los derechos de todo el arco social de la provincia precisamente en el acto de ruptura con los mandatos de Buenos Aires.
Es lo que pone como opción de hierro en las elecciones de junio. Por eso para junio presentará una lista de candidatos que expresan sectores sociales, territorialidad política y representación partidaria.
Las oposiciones ayudan indirectamente a identificar esa diferenciación, entre misionero y porteño, cuando arman sus listas de candidatos acatando órdenes de los partidos nacionales. El armado del kirchnerismo en Misiones fue una muestra cabal de la obediencia debida. Hasta una hora antes del cierre se barajaba la idea de poner toda la carne en el asador poniendo a Cristina Brítez y Héctor Bárbaro como cabezas de lista. Se barajó también la candidatura de Ignacio Barrios Arrechea, más que por trayectoria por el apellido y hasta se tentó a Joaquín Losada. La lista se armó apelando a la palabra de Máximo Kirchner. La lapicera estuvo en la sucursal del Instituto Patria y desde allí se montaron sobre la estructura del Pays y no dudaron en dejar afuera a aliados como Nuevo Encuentro y el alfonsinismo.
No son las personas. Es el método. El PJ en Jujuy fue intervenido desde Buenos Aires con un resultado que no puede ser más adverso. Van a las elecciones provinciales divididos en cinco boletas. Método que trasciende al justicialismo ya que es el mismo que utilizó Mauricio Macri para desembarcar en Córdoba y armar JxC sin radicales. “Los cordobeses me quieren a mí”, fue el mensaje del expresidente, quien interpreta que los votos le pertenecen.
La diferenciación de la oferta electoral es clara entre la Renovación y los partidos que deciden en Buenos Aires.