El categórico respaldo popular al FRC el domingo pasado no puede tener dos lecturas. Parecería evidente y visible, pero a pesar del manifiesto pronunciamiento de las urnas, desde el mismo domingo a la noche se instaló una campaña de acción psicológica que pretende transformar la adversidad que enfrentan las oposiciones en una victoria. Para aproximarse con mayor certeza al sentido del voto hay que comparar elecciones similares. El resultado de las tres últimas legislativas marca un ascenso de la Renovación del 34,13 por ciento en 2013, al 41,29 en 2017 y 46,56 este domingo y ganó una banca en cada una. JxC pasó del 32,05 en 2017, para caer al 27,72 y perder una banca en 2021. La serie demuestra que el Pays no suma votos haciendo frentes.

Martes, 8 de junio de 2021. El categórico respaldo popular al Frente Renovador de la Concordia el domingo pasado no puede tener dos lecturas. Parecería evidente y visible, pero a pesar del manifiesto pronunciamiento de las urnas, desde el mismo domingo a la noche se instaló una campaña de acción psicológica que pretende transformar la adversidad que enfrentan las oposiciones en una victoria.
Hay mensajes en las redes que confunden aprovechando las ilusiones y fantasiosas expectativas. Hay también mensajes en las redes que están manipulando los números. Son los expertos. Son los que saben hacer creíble el engaño manejando estadísticas.
Antes de cualquier análisis del acto del domingo, hay que subrayar que el voto es la forma de expresión y de máxima participación ciudadana si se atiende a la letra de la Constitución que establece que el pueblo delibera a través de sus representantes. Votar es elegir entonces en quién delegar esa representación en las instituciones de la república.
En consecuencia, en las elecciones el pueblo ni gana ni pierde, se pronuncia. Los que ganan y pierden son los candidatos, dirigentes o partidos.
Si el pueblo se equivoca o tiene falsa conciencia y vota verdugos, es otro tema y otro desafío. Al momento de votar es indiscutible que elige desde su propia cosmovisión y su ecología interna, quizá impregnada por el corto plazo.
Precisamente, este encuadre explica la razón por la cual las elecciones estrictamente legislativas se abren a un más amplio espectro en la oferta electoral que en las elecciones para los ejecutivos. Se podría decir que los ciudadanos eligen con menos ataduras en respaldo de voces que expresen sus ideas e intereses en los parlamentos. La elección se vuelve más una opción cuando, en un país como la Argentina y en una provincia como Misiones se ponen en juego dos modelos económicos, sociales y políticos, antagónicos.
Por eso, lo más apropiado para aproximarse con mayor certeza al mensaje de las urnas es comparar elecciones similares. En Misiones, comparar 2021 con 2017 y en menor medida con 2013 ya que en esos años todavía no se había conformado el frente de las derechas neoliberales y en el radicalismo convivían resistencias en defensa de las tradiciones partidarias. De esa manera los números pueden poner luz a la realidad. Comparar 2021 con 2019, no puede tener otra intención que oscurecer, ocultar y manipular para posicionarse para una candidatura.
El cuadro siguiente que compara 2021 con 2017 es claro.

En porcentaje de votos positivos emitidos, muestra un crecimiento en las adhesiones a la renovación y una caída de los cambiemitas. Al mismo tiempo no es tan “científico” comparar los apoyos al Agrario y Social porque en 2017 todavía no había conformado el frente con el kirchnerismo. De todos modos el indicador es una referencia que marca una evolución histórica si se incluyen también los números de 2013.

Los números son elocuentes. La Renovación, en las tres últimas legislativas fue consolidando los apoyos en las urnas. Hay una curva en ascenso: del 34,13 por ciento en 2013, al 41,29 en 2017 y el domingo de este 2021 sumó el respaldo del 46,56 por ciento de los votos válidos emitidos.
La misma comparación muestra que la Alianza del PRO con la UCR pasó del 32,05 por las expectativas que despertaba en 2017, en la mejor elección del macrismo en todo el país, al 27,72 por ciento el domingo pasado en el que, según refleja el resultado de Posadas, es la UCR la que fundamentalmente contuvo los magros 140 mil votos que respaldaron la lista. En 2013, la UCR hubo de hacer su mejor elección en el siglo con la Lista 3, consagrando con 94.260 votos cinco diputados provinciales. En esas elecciones hizo su debut el Frente Unión PRO, todavía con eje el puertismo para ganar una banca con 33.259 votos.
Estos cuadros hablan. Desnudan así la falta de racionalidad en la comparación de 2021 con 2019, tal como se ensayó desde las redes:

Si se quiere comprar con 2019, hay que hacerlo con 2011 y 2015 cuando las elecciones fueron simultáneas con el Ejecutivo. En 2011 la Renovación, para el Parlamento obtuvo el 75,69% y consagró 18 diputados; en segundo lugar la UCR con el 6,29% y el desaparecido Trabajo y Progreso con el 5,67% que pudo consagrar un diputado.
En 2015 tuvo el respaldo del 63,81% y consagró 14 diputados. El PRO con el 13,40% consagró 3 diputados y la UCR que en Misiones intentó todavía con la Lista 3, consagró 1, año en que por primera vez el Agrario y Social pudo consagrar un diputado. Entonces el moyanismo también logro ganar una banca.
En el más reciente 2019, la Renovación tuvo 72,86% de los votos y consagró 16 diputados; Juntos x el Cambio ya conformado e la provincia llegó a consagrar 3 diputados con el 17,63% y el Pays, ya como Frente Popular, el 8,06% y volvió a ganar una banca.

Reconocimiento allende el Arco y el Chimiray
La contundencia del respaldo popular a la Renovación, no sólo se revela en los números sino en el hecho de que por primera vez en las casi dos décadas de su aparición en la escena política, tiene reconocimiento en fuera de la provincia.
Los titulares de los diarios, los hegemónicos y los alternativos, todos marcan al “oficialismo misionero” como una fuerza política diferenciada de las tradicionales y aún del bifrentismo en construcción como la opción encerrada en el esquema de las dos veredas.
No casualmente muchos analistas, después de dada la información, rescataron las declaraciones de Carlos Rovira en la noche del domingo: “Muchas veces los partidos políticos nacionales, no reflejan con toda claridad esta centralidad del sujeto de los espacios federales. Muchas veces, en el juego político de los partidos nacionales, siempre se termina obedeciendo y cumpliendo las agendas de Buenos Aires en detrimento de la resolución de nuestros verdaderos problemas”.
Hay un entramado de perspectivas en estos conceptos. Pueden ser desagregados analíticamente al menos en dos niveles que asumen, en la evolución de la Renovación como praxis, temporalidades y ritmos de elaboración netamente diferenciados: 1. un nivel filosófico al rescatar al sujeto (al misionero más allá de su pertenencia de clase o sector) como hacedor de una historia no predeterminada pero que se está escribiendo y haciendo historia desde el hacer; 2 un nivel político que reafirma las rupturas con los mandatos de Buenos Aires como entidad de la fuerza que se construyó trasversalmente en 2003 con raíces en las tradiciones populares y modernistas del peronismo, el radicalismo y también el desarrollismo y el conservadurismo industrial que gobernaron la Argentina en el siglo XX.
Buenos Aires descubre y enciende alarmas. Ya no se puede defender el centralismo democrático, no es sólo Misiones la que se levanta contra el centralismo porteño. Dos días antes de las elecciones locales, Perotti presentó la agrupación Haciendo Santa Fe como rebelión a las injerencias del PJ Nacional, movidas que se suman a las desbordadas proclamas de independencia de Mendoza, que aunque inviable constitucionalmente, expresa el hartazgo del interior al famoso dedo que interviene desde Buenos Aires en los asuntos provinciales.
Pero Rovira fue claro en su proclama. En ningún momento la Renovación habla de separarse de la Argentina, al contrario, el movimiento se siente bien argentino, pero refuta la falsa premisa de que ninguna provincia se salva sola si no se salva la Nación, invirtiendo la lógica: es la Nación que no se salva si no se salvan las provincias. Sólo desde el interior se puede encontrar el norte y la orientación que perdió la Argentina, que no puede terminar con los enfrentamientos paralizantes de dos proyectos hegemónico y contrahegemónico que nos envuelve en una espiral descendiente desde que el gobierno de facto de Videla y Martínez de Hoz rompió de cuajo la matriz industrial de la economía nacional.
La Renovación se ve así inscrita en las tendencias y contratendencias de la globalización, que uniformiza la cultura y arrasa fronteras desde la tecnología y los hábitos de consumo a la vez que genera respuestas locales a la gobernanza de ese mundo uno.
Es el gran trazo que subyace al pronunciamiento popular el domingo.
Detenerse en quién ganó y quién perdió al interior del JxC o del Frente Popular Agrario, Social de la Victoria, por el resultado electoral parece un ejercicio secundario en este contexto.

Silencios estremecedores
Más allá de las chicanas de las tapas de Clarín y La Nación que titularon que en Misiones ganó el oficialismo y el kirchnerismo salió tercero, el respaldo de los misioneros a la Renovación, alienta a los provincialismos, los consolidados y los incipientes en varias provincias.
En Río Negro, en Neuquén y en Santa Fe se festejó con entusiasmo el resultado que inspira a las rebeliones contra los mandatos de Buenos Aires como sostuvo el senador santafesino, Roberto Mirabella.
Pero al mismo tiempo la Casa Rosada como el Instituto Patria no pudo disimular el efecto del resultado electoral en Misiones.
No dijeron nada. Precisamente, no dijeron nada. El silencio de Alberto Fernández, que es un activo emisor de mensajes en twitter es elocuente. Hasta el lunes el último send fue para felicitar al club Colón por salir campeón en un torneo de fútbol. Recién a las 9:00 del lunes el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tuiteó: “Felicitaciones al pueblo de Misiones por la jornada democrática y a @herrerayflia por la enorme victoria. Vamos a seguir trabajando unidos para reconstruir la provincia y el Norte Grande”.
Un mensaje que tiene metamensajes entrelíneas.

EV – Misiones Plural