A través de La Previa y del documento «Push 100% misionerista», el espacio gobernante intenta consolidar un discurso basado en gestión, desarrollo y defensa de los intereses provinciales, mientras procura relegar a un segundo plano la creciente discusión sobre liderazgos y candidaturas.
Domingo 31 de mayo de 2026. Desde Encuentro Misionero sostienen, sobre la autoanalizada coyuntura provincial, que la discusión central debe estar enfocada en la economía, la producción, el empleo y las herramientas necesarias para sostener el desarrollo en un contexto nacional complejo y no en las candidaturas, aunque con la presentación del espacio, hace solo un mes, largaron a la cancha algunos eventuales candidatos, sobre todo para la intendencia de Posadas.
Pero en la reunión de los jueves de la última semana de mayo, a la que llaman «la previa» (quizás por encuadrar al espacio y tiempo antes de la sesión del día de la Cámara de Representantes de Misiones) que funciona como un ámbito de intercambio entre dirigentes, empresarios, productores, emprendedores, profesionales, jóvenes y representantes de distintos sectores sociales, la reunión dejó un nuevo mensaje: mientras parte de la dirigencia provincial comienza a mover piezas en función de futuros reordenamientos internos, el encuentro estuvo atravesado por exposiciones vinculadas a innovación tecnológica, producción, energía, educación, salud, economía del conocimiento, infraestructura y desarrollo regional, explican para encuadrar el objetivo de la reunión.
Desde esa mirada, insisten los analistas internos del espacio que semana tras semanas interpretan las movidas políticas, la participación de actores provenientes de toda Misiones y de sectores productivos aparece con fuerza, ya que desde Encuentro Misionero consideran que existe una demanda creciente por soluciones vinculadas a la actividad económica y que buena parte de la sociedad se encuentra más preocupada por cuestiones asociadas al trabajo, la producción y el consumo que por las disputas de posicionamiento político.
En el análisis que realizan dirigentes y referentes cercanos al oficialismo, la situación económica continúa siendo el principal desafío para Misiones. La preocupación atraviesa distintos sectores: productores yerbateros afectados por los efectos de la desregulación nacional, comerciantes que observan una recuperación dispar (pese a que sectorialmente votaron justamente a Javier Milei que está haciendo lo que ellos eligieron), emprendedores que buscan financiamiento y municipios que requieren recursos para sostener obras e inversiones.
En ese escenario, dentro de Encuentro Misionero atribuyen especial importancia al anuncio realizado por Carlos Rovira sobre la posibilidad de impulsar un bono destinado a financiar infraestructura, energía, conectividad y obra pública. Según la lectura interna del espacio, la iniciativa todavía deberá atravesar instancias técnicas y políticas, pero representa una señal sobre cuál consideran que debe ser la prioridad de la gestión: generar instrumentos para sostener la actividad económica provincial en un escenario condicionado por decisiones nacionales.
En ese marco, el oficialismo intenta presentar una diferenciación entre la discusión de poder y la discusión de gestión. La interpretación que transmiten es que las definiciones electorales forman parte de la dinámica habitual de la política, pero que la coyuntura económica obliga a concentrar esfuerzos en respuestas concretas para el presente.
La aparición de reuniones, documentos y posicionamientos impulsados por distintos sectores de la dirigencia provincial también forma parte del diagnóstico que circula dentro de Encuentro Misionero.
La lectura predominante no cuestiona la legitimidad de esas expresiones sino que admite que después de más de dos décadas de predominio político del mismo espacio resulta natural que existan dirigentes interesados en ampliar influencia y protagonismo.
Sin embargo, desde el oficialismo sostienen que la prioridad temporal debería ser otra. Entienden que la crisis yerbatera, la necesidad de inversión en infraestructura, la transición energética, la generación de empleo privado y la recuperación del consumo constituyen desafíos más urgentes que la discusión sobre candidaturas o futuros cargos de gobierno.
Bajo esa lógica, los analistas cercanos al espacio observan una creciente distancia entre las preocupaciones cotidianas de la sociedad y parte de la agenda política (propia y de las oposiciones). Admiten que la mayoría de los misioneros está enfocada en sostener ingresos, mantener emprendimientos, vender producción o conservar fuentes de trabajo, mientras algunos sectores comienzan a proyectar escenarios de mediano plazo.
Esa misma línea argumental aparece sintetizada en el documento denominado «Push 100% misionerista», difundido recientemente por Encuentro Misionero y presentado como una hoja de ruta para los próximos años, en un comunicado firmado por Carlos Rovira, Lucas Romero Spinelli, Leonardo Stelatto, Oscar Herrera Ahuad y Sebastián Macías, donde exponen cuatro grandes ejes que el espacio considera estratégicos para la provincia.
El primero está vinculado a la ampliación de la participación política y la incorporación de nuevos actores sociales. Allí se plantea una convocatoria dirigida a jóvenes, empresarios, profesionales, trabajadores y emprendedores, junto con iniciativas de formación orientadas a las nuevas formas de comunicación digital y participación pública. Hasta ahora, un clásico pre electoral del espacio.
El segundo eje se concentra en la gestión y el desarrollo. Incluye obras de infraestructura, electrificación rural, conectividad, servicios de salud y proyectos energéticos. En este apartado se inscribe la posibilidad de emitir un bono provincial para financiar inversiones, así como el impulso a proyectos de generación solar y otras herramientas financieras vinculadas al desarrollo sostenible.
El tercer capítulo propone reformas institucionales y electorales. Entre ellas aparecen la implementación de la boleta única partidaria, la eliminación de las PASO nacionales, la reducción de sublemas y la apertura de debates sobre límites a las reelecciones, sobre todo de los intendentes, y mecanismos de Ficha Limpia para cargos electivos.
Finalmente, el documento vuelve sobre uno de los conceptos históricos del discurso renovador: la defensa de los intereses provinciales frente a las asimetrías regionales. Allí se inscriben los reclamos por una zona aduanera y fiscal diferencial, políticas específicas para el sector yerbatero y una mayor autonomía en la toma de decisiones vinculadas al desarrollo económico de Misiones.
Más que una plataforma electoral, dentro de Encuentro Misionero presentan este conjunto de iniciativas como una definición de prioridades. La idea que buscan transmitir es que el debate político provincial debería organizarse alrededor de la producción, la energía, la infraestructura, la innovación y el empleo, dejando en un segundo plano las disputas por liderazgos que todavía aparecen lejanas para buena parte de la sociedad.
Y como se trata del oficialismo, con cobertura territorial indiscutida, la tarea no parece difícil y solo dependerá de las estrategias de comunicación adecuadas.
Mientras tanto

Mientras tanto… el periodista Raúl Kollmann escribió el viernes en Página 12 que la imagen de Javier Milei se desploma por la economía y la corrupción, en un artículo que recuerda que el Presidente está perdiendo a parte de su electorado mientras Cristina Kirchner aparece como la que más opiniones positivas tiene. Solo el 23% de los consultados le cree a Adorni mientras el 64% está en contra del desfinanciamiento universitario.
“El gobierno nacional continúa en su peor momento. Ha perdido el 30 por ciento de su base electoral, ciudadanos decepcionados tanto con la economía como por la corrupción que se percibe en la administración Milei”. La definición es uno de los análisis del consultor Hugo Haime y figura en las primeras páginas de un amplísimo estudio de opinión pública realizado en mayo. En la Casa Rosada dicen que la buena noticia es que Javier Milei venía cayendo en opiniones positivas desde febrero y, según los datos, en mayo no repuntó, pero tampoco continuó con la caída. El escándalo Adorni sigue siendo una especie de agujero negro: apenas el 23 por ciento cree en las explicaciones del jefe de Gabinete. También la política universitaria golpea al oficialismo: el 64 por ciento está en contra del desfinanciamiento del gobierno de Milei. En cuanto a la imagen de los dirigentes políticos, todos están con saldo negativo. Cristina Kirchner encabeza las imágenes positivas, con saldo parecido al de Axel Kicillof; mientras que los 3 peores son Mauricio Macri, Karina Milei y, el peor, Manuel Adorni.
Las conclusiones surgen del trabajo mensual que realiza Hugo Haime y Asociados, una de las consultoras más conocidas del país. En total se entrevistaron 1.200 ciudadanos, la mitad de forma presencial y la otra mitad por entrevistas telefónicas asistidas por computadora. La muestra respeta las proporciones por edad, sexo y distribución geográfica.
“En el clima social negativo actual -evalúa Haime-, la percepción de gente contenta es muy pequeña. El resto se divide entre quienes están con bronca y quienes están tristes. En la tristeza hay un sector del electorado de Massa y también de Milei, lo que disminuye la potencialidad de conflictividad social. Pero continúa la demanda de cambio del modelo de ajuste económico, con cierto rescate de la estabilidad”.
En términos concretos, sólo el 34,9 por ciento aprueba la gestión de Milei, mientras que el 61,5 la desaprueba. En zonas como Capital Federal y Gran Buenos Aires la desaprobación sube al 70 por ciento y en los sectores humildes de todo el país al 72 por ciento.
En el hogar
Los datos de la encuesta sobre la vida cotidiana confirman la situación dramática que se vive en los hogares y que el dúo Milei-Toto Caputo ignora olímpicamente:
*Sólo al 30 por ciento le alcanzan los ingresos para llegar a fin de mes.
*Un 57 por ciento dice que debió dejar de comprar cosas que necesita.
*Un 26 por ciento dice que se endeudó con la tarjeta de crédito, otro 26 por ciento le pidió plata prestada a un amigo o pariente y un 18 por ciento está utilizando ahorros.
*Lo más grave es que sólo el 33 por ciento tiene expectativas de que las cosas mejoren.
El caso de Manuel Adorni
El escándalo del jefe de Gabinete exhibió todavía más los niveles de corrupción en el gobierno, siguiendo a los casos anteriores como Libra y Discapacidad. Un punto clave es que Adorni no da ninguna respuesta. Por eso, sólo el 23 por ciento de los entrevistados cree en sus explicaciones, mientras que 64 por ciento no le cree. En otros trabajos, hasta el 70 por ciento opinó que el funcionario debe renunciar a su cargo.
Como es obvio, las cosas les pegan incluso a los votantes de Milei. Entre los que apoyaron al libertario en el balotaje, el 43 por ciento dice que no cree en las explicaciones de Adorni.
Y la universidad también…
Dos tercios de los argentinos evalúan mal o muy mal el desempeño del gobierno nacional en relación con la universidad pública. Eso también le pega a los exvotantes de Milei que seguramente tienen familiares o conocidos cursando materias.
Todo esto se traslada a los niveles de decepción que tienen los que eligieron la boleta de La Libertad Avanza en la segunda vuelta de 2023. Uno de cada cuatro se siente decepcionado y dice que el esfuerzo realizado no está valiendo la pena.
Las imágenes políticas
Como ocurre desde hace unos años y es réplica de lo que sucede también en otros países, los dirigentes políticos no tienen una evaluación positiva, o sea la diferencia entre los que opinan bien o muy bien son menos que los que opinan mal o muy mal. Las opiniones negativas superan a las positivas.
En el trabajo de Haime sorprende (por la feroz campaña en contra que sufre) que Cristina Kirchner encabece el ranking de opiniones favorables, con un nivel de aceptación del 42,7 por ciento. Como es previsible, con los niveles de demonización que impuso la derecha, la justicia y los medios alineados, los niveles de opinión negativa son altos (56,4), aunque globalmente se percibe un saldo -13,7 puntos que es mucho mejor que la mayoría de los referentes políticos. Axel Kicillof tiene aprobación del 39,5, desaprobación del 52,9 y un saldo de -13,4 puntos, muy parecido al de CFK.
Ambos dirigentes del peronismo están claramente mejor que, por ejemplo, Javier Milei, cuyo saldo es -22 y ni hablar de Mauricio Macri, con -36,9; Karina Milei, -38,3 y, el peor evaluado, Manuel Adorni, -40,5. En cuanto a saldo de imagen, la mejor ubicada es Myriam Bregman con -8,4 puntos.
Hacia adelante
Un capítulo más que interesante es el que menciona la imagen que tiene el ciudadano respecto de cada fuerza política. Los datos muestran que el peronismo está asociado a la cultura del trabajo, a los derechos laborales y sociales, todos puntos en los que aparece nítidamente por encima de las demás fuerzas políticas. Eso hace pensar que esas ideas, producción, trabajo, desarrollo, deberían estar en el centro de la propuesta que se haga de cara a la elección de 2027.
El trabajo de Haime no hace una evaluación de la situación electoral: es un diagnóstico sobre cuestiones más estructurales, más de fondo. Cuando el ministro Luis Caputo se pregunta irónicamente “¿Quién es la gente cuando dicen que están endeudados?” o “es un chiste que se hable de crisis” o la feroz crítica de Milei a quienes “no ven el fenómeno que estamos produciendo”, basta mirar los datos de lo que está sucediendo dentro de los hogares y las opiniones lapidarias de la gran mayoría de los argentinos. En la Casa Rosada parecen vivir en otro planeta.
