Misiones puso en marcha una mesa permanente de coordinación con municipios, organismos técnicos y fuerzas de seguridad luego de que informes nacionales e internacionales advirtieran una alta probabilidad de desarrollo de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Las proyecciones anticipan lluvias por encima de los registros históricos, crecidas de ríos y eventos meteorológicos extremos en toda la región.

Lunes 1 de junio de 2026. La provincia de Misiones comenzó a prepararse para un escenario climático que los organismos técnicos consideran potencialmente complejo. Ante las proyecciones que indican una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno El Niño durante el segundo semestre de 2026, el Gobierno provincial activó un esquema de trabajo preventivo que involucra a municipios, áreas técnicas, organismos de emergencia y fuerzas de seguridad con el objetivo de anticiparse a posibles contingencias.
La decisión surgió a partir de informes elaborados por organismos nacionales e internacionales que coinciden en señalar una transición desde condiciones neutrales hacia una fase positiva del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un sistema oceánico-atmosférico que se origina en el océano Pacífico ecuatorial pero que tiene capacidad para modificar patrones climáticos en amplias regiones del planeta, incluido el noreste argentino.
La primera reunión de información y coordinación se realizó en la Casa de Gobierno y estuvo encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua. Participaron representantes de distintas áreas provinciales, intendentes, fuerzas federales y organismos vinculados a la gestión de emergencias. El objetivo fue comenzar a construir protocolos comunes de actuación y fortalecer la capacidad de respuesta ante un escenario que podría presentar lluvias extraordinarias, tormentas severas y crecidas de cursos de agua.
La advertencia que surgió de la mesa técnica fue clara. Según los especialistas que participaron del encuentro, Misiones podría enfrentar un evento comparable a los registrados entre 2014 y 2015, años en los que la provincia sufrió algunas de las inundaciones más importantes de las últimas décadas.

Qué es El Niño y por qué preocupa a Misiones
Aunque el fenómeno se desarrolla en el océano Pacífico ecuatorial, sus efectos alcanzan a gran parte de Sudamérica mediante alteraciones en la circulación atmosférica global.
El Niño corresponde a la fase cálida del sistema ENOS y se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico presentan temperaturas superiores a las habituales. Ese calentamiento modifica el transporte de humedad, la ubicación de los sistemas de tormentas y los patrones de precipitaciones en distintas regiones del continente.
Para el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el noreste argentino, la experiencia histórica muestra que los eventos El Niño suelen asociarse con lluvias superiores a la media, tormentas más frecuentes y crecidas de ríos.
Misiones se encuentra especialmente expuesta a esos cambios debido a su ubicación geográfica dentro de la cuenca del Plata, la influencia de la humedad proveniente de la Amazonia, la presencia de cientos de arroyos y una topografía que favorece respuestas hidrológicas rápidas cuando se registran precipitaciones intensas en períodos cortos.
Por esa razón, aunque el fenómeno se origine a miles de kilómetros de distancia, los organismos meteorológicos consideran a Misiones dentro de una de las áreas sudamericanas con mayor sensibilidad a los efectos de El Niño.

Las señales que observan los organismos climáticos
Las advertencias no provienen exclusivamente de la provincia. Los informes del Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos, utilizados por distintos organismos meteorológicos del continente, indican una elevada probabilidad de consolidación de El Niño durante 2026.
En Brasil, el Instituto Nacional de Meteorología (INMET), el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), la Fundación Cearense de Meteorología y Recursos Hídricos y el Centro Gestor y Operacional del Sistema de Protección de la Amazonia emitieron una nota técnica conjunta en la que señalaron una probabilidad superior al 80 por ciento de establecimiento del fenómeno durante el segundo semestre del año.
Los organismos brasileños advirtieron además sobre la posibilidad de lluvias superiores a la media e inundaciones en la Región Sur de Brasil, especialmente en los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul, territorios climáticamente vinculados con Misiones y la cuenca del río Uruguay.
En Paraguay, la Dirección de Meteorología e Hidrología y el Ministerio del Ambiente mantienen un monitoreo permanente sobre la evolución del fenómeno debido al riesgo de precipitaciones intensas y crecidas en la región Oriental del país, limítrofe con la provincia argentina.
A nivel local, el sistema de alerta temprana de Misiones también difundió informes basados en datos internacionales que muestran altas probabilidades de consolidación de El Niño y continuidad del fenómeno durante el período 2026-2027.

El escenario que preocupa a los técnicos
Uno de los datos que más llamó la atención durante la reunión provincial fue la magnitud de las precipitaciones proyectadas. Según explicaron funcionarios de Protección Civil y Ordenamiento Territorial, entre septiembre y noviembre podrían registrarse acumulados que superen ampliamente los valores normales para la época.
Mientras los registros históricos rondan los 200 milímetros mensuales en algunos períodos, las proyecciones analizadas durante la mesa de trabajo plantean escenarios que podrían superar los 600 milímetros.
El subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, sostuvo que la provincia atraviesa una transición desde La Niña hacia El Niño y advirtió que el evento podría alcanzar características comparables a las observadas durante 2015.
La preocupación no se limita al volumen de lluvia. Los especialistas explican que el riesgo surge de la combinación simultánea de varios factores: precipitaciones intensas concentradas en pocas horas, saturación progresiva de los suelos, tormentas eléctricas severas, ráfagas de viento, caída de granizo, crecidas repentinas de los ríos Uruguay e Iguazú y desbordes de arroyos urbanos.
Ese conjunto de variables puede generar situaciones de emergencia incluso en localidades alejadas de los grandes cursos de agua.

El antecedente que condiciona las decisiones actuales
Gran parte de la planificación preventiva se apoya en la experiencia acumulada durante los últimos eventos extremos.
Durante la reunión, Protección Civil presentó un informe que resume el impacto económico y social de los fenómenos hidrometeorológicos registrados entre 2015 y 2024.
Los datos muestran pérdidas estimadas en 208 millones de dólares. En ese período fueron evacuadas aproximadamente 22.800 personas, más de 3.200 viviendas resultaron destruidas y se perdieron más de 30.000 hectáreas de yerba mate. También se registraron daños significativos en las producciones de tabaco y té.
Esos antecedentes explican por qué la provincia decidió iniciar la planificación antes de que comience el período considerado más crítico.

La estrategia provincial
La principal conclusión de la reunión fue que la respuesta deberá construirse antes de la emergencia. Los organismos presentes acordaron avanzar en la limpieza de arroyos, actualizar protocolos de evacuación, coordinar acciones entre municipios y organismos provinciales, relevar recursos disponibles y construir una base de datos unificada con maquinaria, personal operativo, insumos sanitarios y equipamiento para emergencias.
También se planteó la necesidad de fortalecer los sistemas de información y monitoreo para acelerar la toma de decisiones cuando se produzcan eventos extremos.
La provincia busca además desarrollar protocolos adaptados a las particularidades del territorio misionero. Aunque existe una mesa federal de coordinación integrada por varias provincias argentinas, las autoridades provinciales consideran que las características geográficas, hidrológicas y urbanas de Misiones requieren herramientas específicas.
La convocatoria reunió a intendentes, organismos técnicos, fuerzas federales, fuerzas provinciales, áreas de salud, educación, vialidad, producción y vivienda. La intención es sostener un monitoreo permanente de la evolución climática y actualizar las medidas preventivas a medida que se conozcan nuevos datos.
La incertidumbre sobre la intensidad definitiva de El Niño todavía persiste. Sin embargo, existe un consenso entre los organismos meteorológicos y de gestión de riesgos de Argentina, Brasil, Paraguay y centros internacionales: la probabilidad de consolidación del fenómeno es alta, el segundo semestre de 2026 aparece como el período de mayor riesgo y Misiones integra una de las regiones que históricamente recibe los impactos más significativos cuando El Niño alcanza niveles moderados o fuertes.
Frente a ese escenario, la provincia decidió anticiparse. La estrategia ya no se concentra en reaccionar ante una emergencia, sino en reducir sus consecuencias antes de que ocurra.