El Ministerio de Ecología, Protección Civil, municipios, fuerzas de seguridad y organismos provinciales comenzaron a coordinar acciones frente a un escenario climático que presenta un 80% de probabilidad de consolidarse entre junio y agosto. El fenómeno podría generar lluvias por encima de los valores normales, crecidas de ríos y fuertes impactos sobre poblaciones costeras y sectores productivos.

Nota relacionada: Qué es El Niño y por qué preocupa a Misiones

Martes 2 de junio de 2026. La provincia de Misiones puso en marcha una estrategia de preparación anticipada frente a la probable conformación del fenómeno climático El Niño, un evento que podría extenderse desde el segundo semestre de 2026 hasta el otoño de 2027 y que, según las previsiones actuales, incrementaría significativamente las precipitaciones en la región.
La advertencia fue formulada por el subsecretario de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Lucas Russo, durante una entrevista con Plural. El funcionario explicó que los modelos climáticos internacionales muestran un elevado nivel de certeza respecto de la formación del fenómeno durante los próximos meses.
«Hoy tenemos un 80% de probabilidad de que El Niño termine de conformarse entre junio y agosto», señaló Russo. De concretarse ese escenario, Misiones ingresaría en un período caracterizado por lluvias superiores al promedio histórico, tormentas más frecuentes y alteraciones en el comportamiento habitual de las temperaturas.
El principal riesgo asociado a este fenómeno es la saturación de los suelos. Cuando la tierra pierde capacidad de absorción, el excedente hídrico se traslada hacia arroyos, humedales y ríos, provocando aumentos rápidos de caudal y elevando el riesgo de inundaciones.

El río Uruguay, en el centro de la preocupación
Las mayores preocupaciones se concentran sobre la cuenca del río Uruguay, históricamente la más vulnerable durante los episodios de El Niño.
Russo explicó que el comportamiento del río responde no solamente a las lluvias registradas en Misiones sino también a las precipitaciones que se producen aguas arriba, especialmente en territorio brasileño.
«Las tormentas continúan su recorrido y descargan grandes volúmenes de agua sobre Brasil. Toda esa agua termina incorporándose a la cuenca del Uruguay y genera incrementos importantes del caudal», indicó.
La experiencia acumulada en eventos anteriores, especialmente durante las grandes inundaciones registradas en la región, demuestra que las crecidas pueden alcanzar niveles extraordinarios. En algunos episodios históricos, el río Uruguay superó los 20 metros de altura en distintos puntos de la provincia.
Aunque el río Paraná presenta un comportamiento más regulado por su configuración geográfica y la presencia de represas (Itaipú y más abajo, Yacyretá), el Uruguay exhibe una dinámica más compleja, con una extensa red de afluentes y una capacidad de respuesta más rápida frente a los eventos de lluvias intensas.
El funcionario también advirtió que el río Iguazú podría registrar impactos derivados del fenómeno, aunque generalmente con una magnitud menor respecto de la cuenca del río Uruguay.

Una mesa de trabajo para anticiparse a la emergencia
La semana pasada se desarrolló una reunión de coordinación entre organismos provinciales, municipios y distintas instituciones vinculadas a la gestión del riesgo.
La convocatoria buscó reactivar mecanismos de articulación similares a los utilizados durante situaciones de emergencia, aunque todavía sin declarar estados de crisis.
Participaron municipios, ministerios provinciales, organismos descentralizados, fuerzas de seguridad, Prefectura Naval, Gendarmería Nacional, Ejército Argentino y representantes de distintas áreas vinculadas a la respuesta territorial.
«La idea es que cada organismo vuelva a entrar en diálogo y sincronía para prepararse con anticipación», explicó Russo.
La coordinación estará encabezada por Protección Civil, con apoyo de la Dirección de Alerta Temprana, responsable del monitoreo permanente de los modelos meteorológicos y de la evolución de las variables climáticas.

Municipios ribereños y productores, entre los sectores más expuestos
La primera etapa del trabajo se concentrará en los municipios ubicados sobre la costa del río Uruguay, considerados los más vulnerables ante eventuales crecidas.
Localidades como El Soberbio, en el Este misionero, ya poseen experiencia en la gestión de evacuaciones periódicas, pero el escenario proyectado para El Niño podría multiplicar la escala de intervención.
«Hay municipios que trasladan algunas familias todos los años, pero si se produce una crecida importante podrían necesitar evacuar a cientos de personas», advirtió Russo.
Ese cambio de escala implica mayores necesidades de transporte, alojamiento, provisión de agua potable, asistencia sanitaria y logística operativa.
La preparación también incluye tareas preventivas en infraestructura urbana, como la limpieza de arroyos, alcantarillas y puentes para evitar obstrucciones que agraven los anegamientos o dificulten el acceso de los equipos de emergencia.
El sector productivo constituye otro de los focos de atención. Las lluvias excesivas, las inundaciones y la posible ocurrencia de tormentas con granizo representan amenazas directas para cultivos y actividades agrícolas, especialmente durante períodos de cosecha.

La coordinación con Brasil y el papel de las represas
Uno de los aspectos considerados estratégicos por la provincia es el fortalecimiento del diálogo con los estados brasileños de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, que comparten influencia sobre la cuenca regional.
Russo destacó particularmente la importancia de establecer mecanismos de comunicación con la represa de Chapecó, cuya operación tiene efectos directos sobre el comportamiento del río Uruguay.
Según explicó, cuando la central hidroeléctrica realiza liberaciones significativas de agua, el impacto puede observarse en El Soberbio en menos de nueve horas. «Es muy poco tiempo y obliga a estar preparados», sostuvo.
El subsecretario recordó que si bien la función principal de la represa es la generación de energía y no la regulación de caudales, consideró necesario avanzar en instancias de coordinación que permitan anticipar descargas extraordinarias y mejorar la capacidad de respuesta de las localidades afectadas.

Un fenómeno que podría extenderse durante un año
Las proyecciones climáticas indican que la influencia de El Niño podría mantenerse, al menos, hasta fines de 2026 y posiblemente prolongarse hasta el otoño de 2027. «Un año entero», advirtió.
La incertidumbre principal no reside en su formación, sino en la intensidad que alcanzará durante cada etapa de desarrollo. Por ese motivo, el Gobierno provincial decidió iniciar los preparativos varios meses antes de los períodos tradicionalmente más críticos, con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta y reducir los impactos sobre la población.
Mientras tanto, la Agencia Federal de Emergencias y el Ministerio de Seguridad de la Nación comenzaron a coordinar lineamientos generales con las provincias de la Cuenca del Plata. Sin embargo, desde Misiones sostienen que la complejidad territorial de cada región exige estrategias específicas y una planificación adaptada a las particularidades locales.
La experiencia de las inundaciones que marcaron a la provincia en anteriores episodios de El Niño funciona hoy como antecedente y advertencia. Frente a un escenario que los especialistas consideran cada vez más probable, la prioridad pasa por anticiparse a los efectos del fenómeno antes de que las lluvias extraordinarias vuelvan a poner a prueba la capacidad de respuesta del sistema de emergencia provincial.