A días del Mundial, la tesista de la carrera de Licenciatura en Antropología Social de la UNaM, Belén Silva, analizó el fútbol como un fenómeno que moldea identidades, emociones y conductas colectivas. Su investigación se enfoca en las mujeres que arbitran partidos masculinos y revela cómo construyen autoridad en uno de los espacios más tradicionales y disputados de la cultura argentina.

Miércoles 10 de junio de 2026. Millones de personas modifican horarios, postergan compromisos y transforman su rutina cuando rueda una pelota en un Mundial. Para la tesista de Antropología de la UNaM Belén Silva, esa capacidad de alterar la vida cotidiana convierte al fútbol en mucho más que un deporte. Lo define como “el dispositivo sociocultural más grande de liberación de pasiones”, un territorio donde se expresan emociones, identidades, disputas de poder y comportamientos colectivos que ayudan a explicar buena parte de la sociedad argentina.
A días del inicio del Mundial, la estudiante y tesista de la Licenciatura en Antropología Social, carrera de grado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Belén Silva, analizó en una entrevista con Plural el fenómeno futbolístico desde una perspectiva académica y social. Su trabajo de investigación se centra en la construcción de autoridad de las mujeres que arbitran partidos de fútbol masculino amateur, un campo que considera especialmente revelador para comprender las relaciones de género dentro de uno de los espacios más atravesados por tradiciones y estereotipos.
Silva explicó que su investigación surgió durante una materia metodológica y que decidió involucrarse directamente en el ámbito que estudia. Para ello realizó el curso de árbitro y compartió la formación con mujeres que buscan abrirse camino en una actividad históricamente dominada por hombres.
Su principal hallazgo apareció desde los primeros contactos con el campo de estudio. “Lo primero que me dijeron las chicas fue: «prestame tu voz, porque con la voz que tengo no tengo autoridad», recordó. A partir de esa experiencia comenzó a observar cómo la construcción de legitimidad en el arbitraje femenino excede el conocimiento técnico de las reglas y se vincula también con elementos simbólicos como el tono de voz, la presencia corporal, la forma de expresarse y hasta la intensidad con que se utiliza el silbato.
La investigadora señaló que existe una idea instalada según la cual el hombre posee un conocimiento “natural” sobre el fútbol por el simple hecho de haber crecido dentro de una cultura profundamente futbolera. Frente a ese imaginario, muchas mujeres árbitras buscan construir autoridad adoptando comportamientos asociados tradicionalmente con la masculinidad.
Sin embargo, aclaró que sus observaciones no confirman necesariamente la percepción de que los hombres no respetan a las mujeres dentro de la cancha. En cambio, detectó procesos más complejos relacionados con la manera en que las propias árbitras negocian y construyen su posición de autoridad en un entorno predominantemente masculino.

El fútbol organiza agendas, moviliza multitudes, suspende rutinas y libera emociones que pocas veces encuentran espacio en la vida cotidiana. A días del inicio del Mundial, la tesista de Antropología de la UNaM Belén Silva definió a este fenómeno como “el dispositivo sociocultural más grande de liberación de pasiones” y explicó por qué eligió estudiarlo como objeto académico: detrás de cada partido conviven identidades, relaciones de poder, construcciones culturales y formas de sentir que atraviesan a toda la sociedad.

“El fútbol atraviesa todo”, resumió Silva al explicar por qué eligió ese universo para desarrollar su tesis de grado. A su entender, se trata de un espacio privilegiado para analizar conductas sociales, relaciones de poder, identidades colectivas y mecanismos culturales profundamente arraigados.
Desde una mirada antropológica, definió al fútbol como “el dispositivo sociocultural más grande de liberación de pasiones”. Consideró que el deporte habilita expresiones emocionales que muchas veces permanecen restringidas en la vida cotidiana. Llorar, gritar, celebrar, abrazarse con desconocidos o exteriorizar frustraciones adquieren legitimidad dentro del universo futbolístico.
“El fútbol funciona como una válvula de escape”, explicó. En ese marco, observó que incluso ciertas conductas agresivas encuentran niveles de tolerancia social que difícilmente serían aceptadas en otros ámbitos.
La investigadora también destacó cómo el fútbol moldea expectativas familiares y proyectos de vida. Mencionó el fenómeno de padres que depositan en sus hijos aspiraciones de ascenso social a través del deporte y buscan formar al próximo ídolo capaz de transformar la realidad económica de toda una familia.
A pocos días del Mundial, Silva consideró que el torneo vuelve a poner en evidencia la capacidad del fútbol para reorganizar agendas individuales, institucionales y colectivas. Citó como ejemplo la decisión de organismos educativos de adaptar actividades escolares durante los partidos de la selección argentina, un fenómeno que ilustra el alcance cultural del evento.
En relación con el origen del fútbol, mencionó investigaciones recientes que recuperan prácticas ancestrales de los pueblos guaraníes. Recordó la presentación del libro “Mangá Ñen Bosarái”, del investigador Marcos Ibáñez, que rastrea antecedentes del juego con los pies entre comunidades guaraníes de esta región mucho antes de la formalización moderna del deporte en Europa.
Según explicó, los registros históricos de misioneros jesuitas describen juegos de pelota realizados con los pies durante reuniones comunitarias, una característica que diferencia esas prácticas de otras formas de juego presentes en distintos pueblos originarios de América.
La entrevistada también analizó la extraordinaria movilización social que produjo la obtención de la Copa del Mundo en Qatar y el fenómeno de identificación internacional con Argentina. Citó las reflexiones del antropólogo Eduardo Archetti, quien definía al fútbol como un espejo y una máscara: un espejo donde una sociedad observa su propia identidad y una máscara con la que se presenta ante el mundo.
Desde esa perspectiva interpretó fenómenos como el fervor de los aficionados de Bangladesh por la selección argentina. A su juicio, existe una atracción por la intensidad emocional, el sentido de pertenencia y la pasión colectiva que Argentina proyecta globalmente a través del fútbol.
Silva también advirtió sobre el creciente proceso de mercantilización del deporte. Consideró que los grandes torneos internacionales exhiben cada vez con más claridad el peso de los intereses comerciales, las estrategias de marketing y los espectáculos complementarios que rodean a la competencia deportiva.
Como ejemplo reciente mencionó la viralización internacional del jugador neozelandés Tim Payne, convertido en fenómeno de redes sociales tras la interacción con hinchas argentinos. Para la investigadora, estos episodios muestran la capacidad del fútbol para generar comunidades digitales masivas, aunque muchas veces efímeras.
Mientras avanza en la etapa final de su tesis, que prevé defender el próximo año, Silva sostiene que el arbitraje femenino constituye una ventana privilegiada para comprender los cambios culturales que atraviesan al fútbol argentino. Su investigación busca aportar evidencia científica sobre la manera en que las mujeres ocupan espacios de autoridad dentro de un ámbito históricamente reservado a los hombres.
“Creo que ir a la cancha en condición de jueza es una posición mucho más compleja que jugar o mirar un partido”, concluyó.