Más de 240 encuentros registrados en los últimos años reflejan un fenómeno que atraviesa ciudades y pueblos argentinos. Promoción de la lectura, difusión de autores, circulación de ideas y debate político forman parte de una dinámica que, según referentes del sector editorial, mantiene un fuerte interés entre niños, jóvenes y adultos.
Miércoles 10 de junio de 2026. Las ferias del libro dejaron de ser acontecimientos aislados para transformarse en una de las expresiones culturales con mayor expansión territorial de la Argentina. En la última década, provincias, municipios y organizaciones sociales impulsaron encuentros de distintas escalas que hoy forman parte de la agenda cultural de cientos de comunidades.
Así lo planteó Néstor Gómez, representante de la editorial CICCUS, durante una entrevista con Plural, tras participar de la reciente Feria del Libro de Posadas y recorrer distintas muestras similares en la región y el país.
“En los últimos diez años se ha convertido en un fenómeno cultural. Cada provincia, cada ciudad y cada pueblo ha armado de alguna manera su propia feria del libro”, sostuvo.
Según explicó, el crecimiento se refleja en la cantidad de encuentros realizados. Solo entre las ferias registradas oficialmente se contabilizaron más de 240 eventos en todo el país durante los últimos años, desde grandes convocatorias hasta iniciativas autogestionadas organizadas por grupos culturales y bibliotecas populares.
Gómez consideró que el impacto de estos espacios excede ampliamente la comercialización de ejemplares. Si bien la venta de libros constituye uno de los componentes de cada encuentro, señaló que el principal objetivo pasa por promover autores locales, estimular la lectura y generar ámbitos de circulación de ideas.
“Las ferias sirven para dar a conocer modos de pensar, corrientes filosóficas, formas de escritura y experiencias culturales diversas”, afirmó.
Cada feria construye además una identidad propia a partir de las temáticas que decide abordar. En el caso de Posadas, destacó la intención de vincular la producción literaria con la ciudad y su historia. Como parte de esa propuesta se realizó un concurso destinado a niños, adolescentes y adultos con relatos ambientados en la capital misionera.
La experiencia dejó obras premiadas y abrió la posibilidad de avanzar en una futura publicación que reúna parte de esos textos.
Más allá de los objetivos culturales tradicionales, Gómez definió a las ferias del libro como espacios de encuentro social en un contexto de fuertes debates sobre las políticas culturales nacionales.
“Hoy cualquier feria del libro termina siendo también un espacio de resistencia”, expresó. En ese sentido, consideró que estos eventos permiten sostener ámbitos de intercambio, discusión y acceso a perspectivas diversas sobre la realidad.
El interés de los lectores también muestra transformaciones generacionales. Según relató, las infancias continúan demandando publicaciones vinculadas a personajes populares del universo audiovisual y del entretenimiento. Entre los adolescentes predominan las sagas de fantasía y las novelas asociadas al género fantasy, mientras que entre los adultos mantienen vigencia la narrativa, la historia, la filosofía y los textos de análisis político.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del editor durante la feria realizada en Posadas fue el acercamiento espontáneo de niños y adolescentes a libros vinculados con figuras históricas de la política argentina.
Gómez relató que varios jóvenes se interesaron por publicaciones sobre el expresidente Juan Domingo Perón, incluso sin que existiera ninguna actividad específica destinada a promover esos títulos. Algunos se acercaron atraídos por las portadas, preguntaron por los contenidos y terminaron adquiriendo ejemplares o fotografiándose con ellos.
Situaciones similares, aseguró, se repiten en otras provincias. En distintas ferias observó interés de adolescentes tanto por textos vinculados al peronismo como por obras asociadas a corrientes liberales, un fenómeno que interpreta como una muestra de creciente curiosidad política entre las nuevas generaciones.
Para el representante editorial, esa realidad contradice una idea instalada sobre la supuesta falta de interés de los jóvenes por la lectura. “No leen necesariamente los formatos que los adultos esperan ni los contenidos que generaciones anteriores consideran imprescindibles, pero leen”, afirmó.
Desde su perspectiva, las nuevas prácticas lectoras conviven con formatos digitales, redes sociales y consumos culturales diferentes, aunque mantienen vigente la búsqueda de información, historias y herramientas para comprender el mundo.
En ese escenario, las ferias del libro aparecen como puntos de encuentro donde conviven literatura, debate público, producción cultural local y nuevas formas de participación ciudadana, en una expansión que ya alcanza a prácticamente todo el territorio argentino.
En paralelo, destacó el interés de Paraguay en sumarse a las muestras y en fortalecer también sus propias ferias de libros, a partir de intercambios recientes y de la participación en la Feria del Libro de Posadas, una instancia enriquecedora, según expresaron.
