La caída del consumo, los viajes más cortos y el cambio en los hábitos de los turistas obligan a replantear las estrategias de promoción. El Ministerio de Turismo apuesta a la microsegmentación, los mercados de cercanía y la construcción de experiencias comercializables para sostener una actividad que genera más de 35 mil puestos de trabajo en la provincia.

Miércoles 10 de junio de 2026. El turismo atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La retracción del consumo, el encarecimiento de los viajes y los cambios en los hábitos de los turistas modificaron el mapa de la actividad en todo el país. En ese contexto, Misiones reconfigura sus estrategias de promoción y comercialización con un objetivo central: sostener el movimiento turístico y preservar el empleo que depende directa e indirectamente del sector.
Así lo explicó el subsecretario de Marketing y Promoción del Ministerio de Turismo de Misiones, Eduardo Scherer, durante una entrevista en Plural, el programa periodístico de Canal 4 Posadas.
«La situación está compleja. Cuando baja el agua se ven todas las piedras», sintetizó al describir el escenario que enfrenta la actividad. Según señaló, el turismo es una de las primeras variables que las familias ajustan cuando disminuye su capacidad de gasto, lo que vuelve especialmente sensible al sector frente a los cambios económicos.
En ese nuevo contexto, el comportamiento de los viajeros también cambió. Aunque continúan registrándose movimientos turísticos durante fines de semana largos y vacaciones, predominan las escapadas breves, de dos o tres noches, y hacia destinos más cercanos.
«Ya no alcanza con hablarle al mercado de manera general. Hay que encontrar segmentos específicos y hablarles prácticamente al oído», explicó Scherer al referirse a la creciente importancia de la microsegmentación y las campañas dirigidas a públicos específicos a través de plataformas digitales.

De promocionar destinos a vender experiencias
La estrategia provincial dejó atrás los mensajes exclusivamente aspiracionales para enfocarse en experiencias concretas y comercializables.
El objetivo ya no es solamente mostrar paisajes o atractivos, sino construir productos turísticos que puedan venderse fácilmente en el mercado.
«El privado nos pregunta quién vende la experiencia, cuánto cuesta, si está paquetizada, cuántas noches incluye y dónde se compra. Ahí está el desafío», señaló.
En ese sentido, el Ministerio trabaja junto a operadores, agencias, hoteleros y prestadores turísticos de cada región para diseñar propuestas integrales que permitan aumentar la estadía promedio y mejorar la rentabilidad del sector.
La lógica es simple: cuantos más servicios y actividades se incorporan a una experiencia turística, mayor es la permanencia del visitante y mayor la distribución económica dentro de la comunidad receptora.

Iguazú, el caso de una marca consolidada
La entrevista también dejó una definición significativa sobre las diferencias que existen entre los destinos turísticos de la provincia.
Para Scherer, la situación actual demuestra el valor del trabajo de posicionamiento realizado durante años en Puerto Iguazú. «Cuando hay crisis todos hablan de Iguazú. Eso demuestra que el destino está consolidado en la mente del turista», afirmó.
Si bien la caída económica también afecta a la ciudad de las Cataratas, el impacto resulta menor en comparación con otros destinos emergentes.
La diferencia se observa incluso en el perfil de los visitantes. Mientras Iguazú mantiene un flujo relativamente estable gracias a su posicionamiento nacional e internacional, otras localidades sienten con mayor intensidad la reducción del turismo y la disminución de visitantes extranjeros.

El desafío de consolidar el sur misionero
Uno de los ejes centrales del trabajo actual está puesto en fortalecer destinos que todavía se encuentran en proceso de consolidación, especialmente en el sur provincial.
Como ejemplo, Scherer destacó una experiencia desarrollada junto a la mayorista Amichi, una de las operadoras turísticas más importantes del país.
La propuesta tomó como eje al TC2000 en Posadas y permitió construir paquetes turísticos que integran alojamiento, acceso al evento, experiencias complementarias y atractivos cercanos.
El resultado fue positivo: nuevas plazas hoteleras se incorporaron a la comercialización nacional y comenzaron a generarse ventas vinculadas al producto turístico regional.
La intención oficial es replicar este esquema en otras regiones de Misiones para fortalecer la comercialización de destinos como Posadas, Oberá, El Soberbio y San Ignacio.

El nuevo mapa de la demanda turística
Uno de los datos más relevantes aportados por el funcionario tiene que ver con el origen de los visitantes.
Históricamente, cerca del 80% de quienes llegan a Misiones provienen del mercado nacional. Buenos Aires continúa siendo el principal emisor, pero comenzaron a aparecer cambios significativos.
Según los estudios realizados por el Ministerio, la suma de turistas provenientes de las provincias del Litoral ya representa un volumen similar al que aportan conjuntamente la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Esa nueva configuración obliga a modificar las estrategias comerciales.
Para destinos sin conectividad aérea directa, como Posadas, Oberá o El Soberbio, el mercado regional aparece como una oportunidad concreta debido a la cercanía geográfica y la posibilidad de viajar en vehículo propio.
«Tenemos que apuntar a ese público regional y de cercanía. Iguazú juega en otro segmento por su conectividad y posicionamiento», explicó.

Más de 35 mil familias dependen del turismo
Detrás de las estadísticas existe un impacto social que explica la preocupación oficial. Según Scherer, más de 35 mil familias misioneras viven directa o indirectamente de la actividad turística.
El beneficio económico no alcanza únicamente a hoteles, restaurantes o agencias de viajes. También involucra a estaciones de servicio, comercios, farmacias, kioscos, transportistas, emprendedores y una extensa red de servicios asociados.
«Hay pocas actividades económicas con una capacidad de distribución tan amplia como el turismo», sostuvo.
Por ese motivo, el objetivo actual no pasa por alcanzar nuevos récords de visitantes, sino por sostener la actividad y evitar una caída más profunda. «No estamos pensando en crecer. Hoy el desafío es sostener», reconoció.

El turismo interno como herramienta de contención
En ese escenario, el turismo interno adquiere un rol estratégico. Scherer destacó que muchos misioneros redescubrieron la provincia durante la pandemia y comenzaron a conocer destinos y servicios que antes no formaban parte de sus opciones habituales.
Programas como «Misiones para los Misioneros», los beneficios de Ahora Misiones para servicios turísticos y el programa Ahora Viaje Estudiantil buscan estimular ese movimiento interno mediante descuentos, financiación y cuotas sin interés.
Aunque el volumen generado por el turismo local no alcanza para reemplazar al mercado nacional, sí permite sostener la operatividad de numerosos emprendimientos durante períodos de menor demanda.
«La realidad es que hoy todos los segmentos ayudan. Todo suma para sostener la actividad», concluyó.
En un contexto económico desafiante, Misiones apuesta a una estrategia más precisa, segmentada y orientada a la comercialización efectiva. La prioridad ya no es romper récords de visitantes sino sostener una actividad que atraviesa gran parte de la economía provincial y que sigue siendo uno de los principales motores de empleo y desarrollo territorial.