La empresa de transporte habría decidido desprenderse de sus servicios de larga distancia en medio de una caída de la demanda. La operación dejaría a Singer concentrada en sus recorridos provinciales y abrió interrogantes sobre la continuidad laboral de choferes, boleteros, mecánicos y personal operativo. Los trabajadores también reclaman el pago de los salarios correspondientes a julio, según indicaron a Canal 4 Posadas.
Lunes 10 de agosto de 2026. La crisis del transporte de pasajeros de larga distancia comienza a mostrar en Misiones una de sus consecuencias más sensibles: la pérdida de actividad y la incertidumbre laboral. Expreso Singer decidió desprenderse de sus líneas nacionales y, según pudo saber Canal 4 Posadas, esos servicios pasarían a ser operados por Río Uruguay. La decisión se produce en un escenario de fuerte retracción de la demanda y abre un interrogante sobre el futuro de alrededor de 50 choferes, además de otros trabajadores vinculados directamente con la operación de los servicios.
La empresa habría comunicado a su personal que atraviesa un proceso de reestructuración. El argumento transmitido internamente ubica el origen del problema en la caída sostenida de la cantidad de pasajeros: cada vez menos personas cuentan con recursos para afrontar viajes de larga distancia y esa retracción golpea de manera directa a las empresas que sostienen recorridos nacionales.
La dimensión laboral agrega tensión a una situación que todavía carece de definiciones concretas. Los trabajadores aguardan respuestas sobre su continuidad y, de acuerdo con la información recogida por Canal 4 Posadas, todavía no percibieron los salarios correspondientes a julio. Desde la empresa les comunicaron que el pago se encuentra condicionado por el proceso de reorganización y pidieron esperar.
El impacto excede a los conductores. La eventual transferencia de los servicios nacionales también pone bajo incertidumbre a boleteros, mecánicos y trabajadores que cumplen distintas funciones en la estructura operativa de Singer. La magnitud final del impacto dependerá de la modalidad que adopte la reestructuración y de las condiciones que establezca la empresa para la continuidad de su personal.
Singer tiene una presencia histórica en el transporte de pasajeros de Misiones y durante años conectó a la provincia con Buenos Aires y otros destinos del país. La propia empresa mantiene publicada en su sitio la oferta de servicios nacionales y señala conexiones entre Misiones y Buenos Aires, con recorridos desde Puerto Iguazú hacia Ezeiza, La Noria y La Plata, además de los servicios tradicionales entre Puerto Iguazú y Retiro.
El movimiento adquiere especial relevancia porque la salida de Singer del transporte nacional modificaría el mapa de operadores que vinculan a Misiones con el resto del país. En los registros públicos de servicios disponibles todavía aparecen Singer y Río Uruguay como empresas que operan recorridos desde Posadas y otras localidades misioneras, mientras las plataformas de venta continúan mostrando servicios de ambas compañías.
Ese dato también marca la principal incógnita para los pasajeros: qué ocurrirá con las frecuencias, los recorridos y los servicios que hasta ahora estaban asociados a Singer. La eventual transferencia a Río Uruguay podría mantener determinadas prestaciones bajo otro operador, aunque la continuidad de cada recorrido y las condiciones de explotación deberán ser confirmadas por las empresas y los organismos competentes.
Para los trabajadores, la preocupación tiene una dimensión inmediata. El salario pendiente de julio se suma a la incertidumbre sobre la continuidad de los puestos y convierte la reestructuración empresaria en un problema laboral concreto. La posibilidad de que Singer conserve solamente sus líneas provinciales abre además otro interrogante: cuántos trabajadores requiere la nueva estructura y qué funciones permanecerán activas.
El contexto del transporte de pasajeros ayuda a explicar la presión sobre las empresas. La actividad depende directamente del poder adquisitivo de los usuarios, de la ocupación de las unidades y de los costos de combustible, mantenimiento, personal y operación. Cuando la cantidad de pasajeros cae, los servicios de larga distancia pierden rentabilidad con rapidez, especialmente en recorridos extensos que requieren una estructura permanente.
En Misiones, además, el transporte terrestre cumple una función que excede al turismo. Los micros de larga distancia sostienen la conexión cotidiana de la provincia con Buenos Aires y otros centros urbanos para trabajadores, estudiantes, familias y personas que necesitan trasladarse por razones de salud, trámites o actividades comerciales. La reducción de operadores o frecuencias impacta así sobre una red de movilidad que resulta estratégica para una provincia alejada de los principales centros del país.
La situación de Singer todavía presenta varios puntos pendientes de definición. La transferencia de las líneas nacionales, las condiciones bajo las cuales Río Uruguay asumiría esos servicios, la situación contractual de los trabajadores y el pago de los salarios adeudados aparecen como los principales interrogantes.
Por ahora, los trabjadores esperan respuestas mientras la empresa avanza con su reorganización. La ecuación que queda planteada combina cuatro factores que explican la gravedad del momento: caída de pasajeros, reducción de servicios nacionales, salarios pendientes y puestos laborales en riesgo.
En una actividad donde detrás de cada recorrido existe una estructura de choferes, boleteros, mecánicos y personal operativo, la modificación del mapa empresario trasciende la circulación de los colectivos. Para Singer, la discusión pasa por determinar qué empresa quedará, qué servicios continuarán y cuántos trabajadores podrán sostener sus puestos. Para los empleados, la prioridad es más concreta: cobrar lo trabajado y conocer cuál será su futuro laboral.
