Ante la indiferencia generalizada de la sociedad, se realizaron ayer las internas de la UCR Misiones. Los festejos desmesurados de los directivos de la lista ganadora no pueden disimular el «síndrome de la urna vacía». Ser consagrado por un puñado de votos, que porcentualmente no superan el dígito de los afiliados, constituye un dato insoslayable de la crisis de representación de la UCR, que no puede ser ocultada por las declaraciones triunfalistas del candidato electo. La jornada electoral no modificó en nada el movimiento de la gente los domingos. Los mismos nombres del gobierno de Barrios Arrechea, entre ellos Argañaraz, Arjol, de hace casi 40 años no pueden despertar entusiasmo ni en los afiliados y menos entre quienes no pertenecen al partido.

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