Un fuerte enfrentamiento entre Ernesto Sanz y Gerardo Morales, registrado anoche, expresa con toda claridad los conflictos al interior de la UCR. El tacticismo electoral del presidente del comité nacional, que promueve la candidatura de Macri para ganar los municipios y consagrar diputados, responde a la lógica de un partido en alquiler… o en liquidación.

El ucerreísmo de todo el país llega a la Convención de Galeguachú, a realizarse el sábado 14, con dos posiciones bien definidas:
– Concurrir a las elecciones directamente bajo el paraguas de Macri.
– Conformar un frente común con todas las oposiciones y dirimir las candidaturas en las Paso.
Los macristas, encabezados por el presidente del comité nacional, Ernesto Sanz privilegian lo electoral y se entusiasman con la idea de consagrar intendentes y diputados nacionales y provinciales bajo el paraguas de Mauricio, que cuenta con todo el respaldo de los poderes económicos y mediáticos. No advierten los riesgos. Mucho más graves si ganan las presidenciales. Un gobierno del Pro llevaría inexorablemente a la disolución del partido como muestra la historia de las fuerzas que asumen un rol secundario en las alianzas. La alternativa de cubrirse bajo el paraguas de Macri para perder no tiene sentido.
Pero eso no está muy claro el panorama pre Convención. Si prima la recionalidad, la alternativa que defiende Julio Cobos, Ricardo Alfonsín y ahora el senador Morales, es conformar una gran alianza con todas las oposiciones y dirimir las candidaturas en las Paso.
Pero sucede que Macri se opone terminantemente a esta segunda posibilidad. No está dispuesto a correr el riesgo de perder en una interna abierta. Argumenta que el aparato de la UCR lo puede vencer en esa instancia. ¿Pero no es que mide tan bien en las encuestas? Su resistencia a poner en juego su candidatura en elecciones libres estaría poniendo en duda las encuestas.
Es tan claro el panorama que, la insistencia de apostar todas las fichas a Macri revela, por un lado permeabilidad con los sectores del poder real que vienen presionando para unir todas las fuerzas anti kirchneristas detrás del alcalde. Y al mismo tiempo desnuda una actitud de resignación indisimulable en el negocio de consagrar intendentes y diputados. Como señaló el periodista Fernando Cibeira, es la lógica de un partido en alquiler… o en liquidación

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