Ante el espejismo de la ley Banelco sancionada por la Alianza y la denuncia del PRO – UCR a las paritarias anunciando desregular las relaciones laborales no es de extrañar que la mayoría de los sindicatos en la provincia apoyen a Passalacqua y a Scioli en el orden nacional. La dirigencia sabe que sus luchas se libran desde el sindicato pero se consolidan en el ámbito de la política.

Por Aníbal Velázquez

Al pronunciamiento de las organizaciones sindicales de Misiones apoyando las candidaturas de Passalacqua-Herrera y de Scioli ya en junio pasado, se vino a sumar ahora el apoyo explícito que recibió Scioli de más de 3 mil dirigentes enrolados en las dos centrales, la de Caló y la de Moyano. No es un dato menor y tiene un mensaje claro: el apoyo a candidatos eleccionarios responde a una estrategia en la dirección de su rol principal: la defensa de las conquistas obtenidas por los trabajadores; lo más importante, por mucho, es el funcionamiento de las paritarias nacionales, caro al sentir peronista.
Algunos se preguntarán: ¿Es relevante el apoyo de las conducciones sindicales en las elecciones generales ejecutivas?. Vaya si no lo serán que, ante el espejismo de la Alianza, el sector trabajador votaba lo que después terminaría en la precarización laboral de la “Banelco”. En estas lides el ojo sindical peronista siempre tiene certeza, el agudo olfato lo orienta hasta en las penumbras indescifrables de la política que puede desorientar al más avezado todos éstos inducidos por el bombardeo mediático que defiende intereses contrapuestos al del trabajador. “No hacen falta las paritarias” decía un dirigente industrial PRO desde un crudo sinceramiento, concepto aprobado por uno de los economistas de la alianza con la UCR, que sostiene que “las paritarias son fascistas” porque el Estado no debe regular las relaciones laborales. Cuando el pueblo laburante ve peligrar sus conquistas se referencian en sus conducciones para encontrar el voto justo.
EL MENSAJE Y LA LITURGIA: Lo gestual en la liturgia peronista, como en la iglesia católica, tiene un valor diferente. Recordarán que la última visita de CFK al Vaticano y su entrevista con el Papa fue calificado, por la prensa hegemónica del poder real y la derecha argentina, como un error del sumo pontífice. “Muchos argentino estamos indignados por este hecho” despotricaba un conductor televisivo, y toda esa prensa trata de soberbia e intolerante a la Presidenta. Entonces el Papa Francisco resaltando lo gestual católico la atiende cerca de dos horas y le obsequia una reliquia del siglo XI que representa a la “virgen de la ternura”. Desde esa liturgia se debe ver lo que hace el Sindicalismo peronista de Misiones, repite ese ritual que queda expresado en el apoyo a Passalacua y Scioli, están diciendo que en ellos ve la continuidad de las conquistas logradas y su profundización. Fue Alfonsín el que leyó con claridad estos lenguajes por eso profundizó el discurso del “pacto sindical militar”, para romper la simbología de lo gestual. No estuvo errado.
Aníbal Fernández en una perfecta chicana peronista califica con certeza a la izquierda argentina: “lo esencial es invisible a los troskos” dice, parafraseando al autor de El Principito. La CTA Autónoma por su parte, ebrios de postmodernismo lyotardiano, están guiado por el sujeto mediático que le modeló la prensa en sus mentes y no han logrado exorcizarse. Recordemos que los que hoy forman parte de la CTA Autónoma fueron el sustrato que dio densidad a La Alianza con de la Rúa. Un gesto sindical de la naturaleza descrita dice más que cualquier spot televisivo o gráfica de moda.
EL APOYO DE LA MESA SCIOLI PRESIDENTE: Es el contexto que explica el respaldo explícito que ya el 89 de Junio las 32 Organizaciones Sindicales de la Concordia Social ratificaron el compromiso de acompañar a Passalacqua y a Scioli en defensa de los derechos conquistados desde 2003. En un acto con todo el ritual peronista los dirigentes de los trabajadores consideraron que, si bien la lucha es siempre gremial, no se puede aislar de la lucha política y la administración del Estado. Entonces encontramos a un Passalacqua enérgico rescatando la vieja consigna de las luchas por los derechos sociales:“no pasarán”, en alusión a las derechas neoliberales encarnadas en el macrismo y la UCR. “Se habrán afeitado el bigote pero vienen por los derechos, por los salarios y los ingresos populares, como lo hicieron en los 90”, denunció entonces.
Ayer, 30 de Julio, un centenar de gremios manifestaron su apoyo a Daniel Scioli, quien
recordó que durante los últimos años “se sancionaron 50 leyes a favor de los trabajadores” y destacó que “con la lucha de cada uno de ustedes llegamos con orgullo al salario mínimo vital y móvil más alto de Latinoamérica. Ese es el logro de estas políticas”.
Frente a más de 3.000 sindicalistas aseguró que su compromiso es cuidar el poder adquisitivo del salario en la mesa de los argentinos y valoró las paritarias como mecanismo de negociación. Si bien el acto fue convocado por el titular de la CGT, Antonio Caló (UOM), y los secretarios generales Gerardo Martínez (UOCRA), Omar Viviani (Taxistas), Norberto Di Prospero (APL), Andrés Rodríguez (UPCN), Ricardo Pignanelli (SMATA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Víctor Santa María (Suterh), también participó una nutrida delegación de dirigentes pertenecientes a la central obrera disidente que conduce Hugo Moyano, como el municipal porteño Amadeo Genta, el canillita Omar Plaini, el titular del gremio de la Alimentación Rodolfo Daer, el secretario general del sindicato del Gas Oscar Mangone, el dirigente de los publicitarios Miguel Ángel Paniagua y la titular de la Unión de Trabajadores de Moda e Imagen Publicitaria, Noé Ruíz.

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