Declaraciones de Ramón Puerta y uno de sus punteros involucran a directivos de la UCR con “sobres bajo la mesa” y “dinero o dádivas” con el propósito de fracturar las ofertas electorales de las oposiciones.  Sin disimular su enojo por el fracaso de las negociaciones para formar una gran alianza opositora, el ex gobernador traspasa el límite al territorio de la anti-política sin percibir que alimenta la desconfianza de la gente. En la denuncia quedan implicados los responsables de las frustradas negociaciones: Damiani, Pastori, González y Bordón, quienes hoy prueban la misma medicina con la que venían peleando la interna en el partido, al extremo de determinar expulsiones de los diputados que cuestionaban las alianzas conservadoras. 

Paradojalmente, los peronistas disidentes Ramón Puerta y Daniel Amarilla terminaron echando algo de luz a las disputas ideológicas al interior de la UCR. Salieron públicamente a sugerir y denunciar que la dirigencia ucerreísta está recibiendo dinero y favores del Gobierno para fracturar las ofertas electorales de las oposiciones.  Concretamente Puerta, el lunes a la noche, habló de “sobres bajo la mesa” y el concejal de “entrega de dinero o dádivas del oficialismo a dirigentes de la oposición”. Con nombre y apellido escracha a Gustavo González desde el multimedio de Puerta. Se difundió una nota replicando palabras de Amarilla: “pidió que González salga a hablar públicamente para justificar su decisión de no acordar un frente con el peronismo disidente, definición que según Amarilla, estaría vinculada a algún favor, dinero o contrato legislativo para el diputado, que tiene dos años más de mandato, y poco le importa “la historia del radicalismo. Que salga a dar la cara. Es bastante caradura y falso. Y no tiene palabra. Si te pasa la mano y a las 24 horas se da vuelta, pobres los radicales que vayan a votar a un payaso (así)”, concluyó”.  Nombra también a Germán Bordón para poner en duda los intereses que lo mueven a no hacer la alianza con el peronismo disidente.  Sin nombrarlos, Puerta involucra con “sobres bajo la mesa” a los responsables de las negociaciones que se venían entablando para conformar la alianza, es decir Hernán Damiani y Luis Pastori. Desde un abordaje, diríamos desde su ombligo, no encuentra otras razones para que alguien se niegue a concretar un acuerdo con él.    

Esta descalificación de los hasta ayer aliados potables traspasa las fronteras hacia el territorio de la anti-política propia de la prédica de las derechas antidemocráticas y de la izquierda anarquista. Puerta deja de lado en el análisis su propia significación política que, inexorablemente se asocia a los ocho años de su gestión de gobierno. Pero en vez de entablar un debate serio que abra las cabezas de la gente, sube a escena para repetir las consignas destituyentes: “fraude”, “autoritarismo”, “corrupción”. Pero es innegable que esta vuelta pasó un límite al vaciar de esa manera las conversaciones que desde hace mucho tiempo venía teniendo con los radicales todavía identificados con los Verdes de Cacho Barrios.

LA RENDICIÓN DE GUALEGUAYCHÚ: La Convención de Gualeguaychú quedará en la historia como la revancha del “unionismo” o “alvearismo” que no manejaba el partido desde la segunda mitad de los 40. El discurso neoconservador de Sanz, es la contracara de la declaración de Avellaneda, un programa político nacionalista de izquierda reformista elaborada por los jóvenes  Arturo Frondizi, Ricardo Balbín, Crisólogo Larralde, Moisés Lebensohn, Oscar Alende, Raúl Rabanaque Caballero, Arturo Illia, Francisco Rabanal, entre otros dirigentes que hicieron historia. Es la contracara también del documento de Parque Norte de Raúl Alfonsín y de los planteos políticos de su presidencia. Pero Gualeguaychú no es el inicio sino la coronación del proceso de derechización de la UCR. Ya en Misiones el acercamiento a las derechas tuvo lugar desde diciembre de 2013, como siempre iniciadas en las tertulias del poder real en fiestas organizadas en La Aventura. Allí, al lado del imponente Paraná, con excusas, como casamientos, empezaron los contactos directos entre Puerta con Barrios Arrechea y el operador Coty Nosiglia. El poder es muy hábil en la seducción. Tiene varias aristas. La sensualidad de pertenecer en la historia de los movimientos políticos siempre ha logrado  cooptar a más de un rebelde. Allá, Sanz, Aguad y otros ucerreístas de estirpe partidaria se dejaron enamorar en los sets de televisión. Del otro lado siempre quedaron resistencias. Ya antes de las elecciones de Octubre 2013, como candidatos consagrados en las internas, María Losada y Hugo Escalada propusieron a sus correligionarios de la boleta, iniciar una renovación profunda de los métodos y la prédica de la UCR, que venía siendo ganada por el discurso liberal en todos los proyectos que había presentado Luis Pastori en sus cuatro años de mandato, y en las apariciones públicas de la sombra que fue el caudillo Cacho. Desde ahí la historia en conocida. Para neutralizarlos, todos los que hoy son denunciados por  Puerta, todos, se sumaron a una campaña interna de desprestigio acusándolos de trabajar para Rovira. Nunca la confrontación fue en el campo de las ideas, siempre se llevaba al barro con la ayuda de operadores mediáticos. Hoy, después de los histéricos coqueteos con Puerta, reciben de su propia medicina. Todos son acusados de trabajar para Closs y trabajar para Rovira. Pero nadie gana. La consecuencia es la pérdida de confianza de la gente, no sólo en los denunciados y denunciantes, sino  en la política como herramienta de expresión de la soberanía popular. Ni Sanz ni el Coty, rápidos de reflejos para despegarse de papelones hoy les atienden el teléfono.  Pero es un dato secundario que sólo pone una vez más en evidencia las miserabilidades humanas. Lo central pasa por las consecuencias de hacer política chismosa, sólo destruyendo al adversario sin pensar en el largo plazo ni en la elaboración de proyectos que puedan construir alternativas. Sanz difícilmente pueda sostenerse en el comité nacional después de Octubre. Pero el “sancismo”, digamos simbólicamente para resumir el proceso de derechización de la UCR, no claudicará con un simple cambió de nombres. La recuperación de la UCR reclama una ruptura espistemológica con el discurso dominante que el poder económico sostiene desde los monopolios mediáticos.  Sanz llevó el partido a una encrucijada sin salida. Dejó al partido atrapado en la falsa opción populismo – republicanismo que oculta los intereses económicos que, podríamos decir, ya no les interesa la democracia. Atrapados en esa falsa disyuntiva, muchos radicales sintieron que no les quedaba otra que jugarse a la derecha o al campo popular. Es una vara con la puede medirse con mayor precisión la intimidad de la toma de decisiones de cada dirigente.   Al denunciar a todos de corruptos, Puerta, paradojalmente dijimos, abre oportunidades al interior de la UCR.