El pueblo movilizado contra las políticas neoliberales del gobierno de la Alianza PRO – UCR es el factor humano que se había escapado a los estrategas de la restauración conservadora en el país. Washington, el sector financiero y los CEOS de las multinacionales en el gobierno de Macri tenían planeada la lucha en el campo de la política enfrentando a un kircherismo estigmatizado con la ayuda de los medios dominantes. La variable de la corrupción hasta ahora les permitía distraer a la opinión pública de las cuestiones centrales. Hoy, recién, viernes 29 a las 3 de la tarde, en el acto unificado de las centrales de los trabajadores, más de 300 mil personas se subieron al campo de batalla. El enemigo no son fantasmas que se pasean por los sets de televisión ni por los tribunales. El pueblo está decidido a enfrentar las políticas dispuestas por la Alianza PRO – UCR que determinan una regresiva distribución de la riqueza y que se expresan en menos trabajo, menos salarios, menos ingresos a los hogares, menos servicios de salud y educación, menos asistencia a los pequeños productores, menos protección de las pymes. La multitud movilizada se mostró decidida a defender las conquistas de los últimos años. Nada menos. Su vigor traduce la victoria del progresismo en la batalla cultural de los últimos años. El pueblo está empoderado, tiene conciencia del poder que tiene si marcha unido. No fueron los burócratas, fue la multitud la que le marca la cancha a Macri y sus Ceos, a Magnetto y Turner.

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