marcha 29 de abril 2016

“Moyano fue siempre Moyano” observa el dirigente sindical Aníbal Velázquez para denunciar la nueva condena mediática a la que está siendo ejecutado el secretario general de la CGT Azopardo. “Es el mismo que lideró las luchas contra el neoliberalismo de Menem, que fue amigo de los Kirchner para terminar apoyando a Macri”, ironiza para burlarse de esa demonización. En un columna de opinión referida a las masividades de las movilizaciones populares de los últimos días, afirma que “es el pueblo el que se moviliza” en defensa de sus derechos y exige a sus dirigentes que asuman la responsabilidad de las luchas, para rescatar el apotegma peroniano: “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

Por Aníbal Velázquez*

La necesidad del otro y la demonización de ese otro corren de la mano en la política. Humberto Eco, el italiano titular de la cátedra de semiótica de la Universidad de Bolonia, recibía asombrado lecciones de un taxista de origen paquistaní en Nueva York. “Quienes son vuestros enemigos” preguntaba. Siempre debe haber alguien a quien temer o a quien amenazar!”. Desde el sindicalismo lo aprendimos muy bien. Acostumbrados a recibir palos por derecha y por izquierda sabemos que  la única referencia válida y coherente es la de nuestros representados, el trabajador.

Si recorremos la historia del titular de la CGT Azopardo Hugo Moyano, veremos la representación gráfica para nuestra referencia. Recorriendo su trayectoria de resistencia al neo-liberalismo de los noventa con sus huelgas de camioneros hasta la gran marcha del 29 de abril contra el gobierno de Mauricio Macri.  Moyano fue siempre Moyano.

En cambio si intentamos describir la representación mediática vemos dos sindicalistas totalmente contrapuestos. Contra Menem un “ignoto” despistado. Cuando acompañó el gobierno de Néstor Kirchner y un corto período de Cristina Fernández, era acusado por la Corporación Mediática de enriquecimiento desmedido, dueño de grandes propiedades, de mansiones y campos. En cambio cuando se declara adversario del gobierno Kirchnerista vuelve a ser invitado de honor a cuanto evento pudiera mostrarse. “Confiamos más en Macri que en Cristina” había dicho entonces. Período de “amigo” y de “buen hombre”.

Después del 29 de abril volverá a ser “poseedor de campos y mansiones inexplicables para un sindicalista”, y silencio estampa para el Momo Venegas y las suyas. (Como le decía el paquistaní a Humberto: un enemigo que te quiera matar). Olvido selectivo sobre aquello de “dejemos de robar dos años”.

La teoría de los dos demonios es vieja en la historia. Es necesario demonizar al otro para justificar lo injustificable. Cuántas expulsiones del “paraíso” hubieron. Cuántos ocultamientos. “Crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos”, diría Chomsky. Para eso se necesita al otro.

Cuando el titular de la CGT Azopardo le dijo al presidente en su discurso del 29 “si cruza a la vereda de enfrente estamos dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias” sentenció su expulsión del “paraíso”. ¡Se vistió de demonio!

No sé eso de “capar monos” pero sí es seguro que cada dirigente sindical sabe bien las exigencias de los trabajadores. Tienen grabado a fuego de que el pueblo sale a la calle “con el dirigente a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

Conciencia de clase fortalecida

El gobierno PRO debiera tomar nota de que fueron tres actos totalmente diferentes los que convocara al pueblo a ganar la calle en pocos días. Es el pueblo el que se moviliza. En ese estado de movilización ningún dirigente podrá permanecer indiferente. Por eso se equivocan los analistas de las derechas y los medios dominantes. Moyano y más ampliamente las centrales obreras y los movimientos sociales, son los que garantizan la institucionalización de los conflictos que generan las políticas de la Alianza PRO – UCR.  El pueblo como categoría histórica, los trabajadores sujetos, han fortalecido su conciencia de clase y no permitirán pasivamente que se les arrebate así, de un plumazo, las conquistas y derechos ganados en los últimos 14 años. La demonización de Moyano, nuevamente ubicado en el eje del mal junto a la Cámpora, D´Elía y otros compañeros luchadores, no alcanzará para silenciar los reclamos. Tampoco alcanzan los gestos infantiles de sueltas de globos, ni “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real”.

Siguen tan vigentes los dichos de Perón por eso Moyano se puso a la cabeza de la movilización que se habría hecho sin él si no.

*Secretario general de Adunam

 

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