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José Luis Garay, ministro del Agro y la Producción.

José Luis Garay está de acuerdo con la creación de un fondo yerbatero, que por estos días se discute en los medios y en la Legislatura misionera pero no con el subsidio permanente. Sí, también, con la trazabilidad y un mercado consignatario, “el mercado de transacción no sólo para la yerba sino para toda la producción agrícola misionera”.

Posadas (Viernes 27 de junio). El ministro del Agro y la Producción de Misiones, José Luis Garay, asegura que el mayor problema para el sector viene hoy del marco macroeconómico que está viviendo la Argentina. “Hasta que eso no se solucione, nos afectará a todos”, disparó antes de poner el acento en el problema yerbatero.
“El té también está con problemas; la exportación cayó de 25 millones de kilos a 17 millones de kilos, con un dólar que pasó de 9 pesos a 14 pesos con un precio promedio que pasó de 1,33 a 1,24”, graficó.
Pero el tema de discusión está en la producción yerbatera y en la búsqueda de mejorar el precio tanto de la hoja verde como de la yerba canchada, además de regular la producción. Garay está de acuerdo con la creación de un fondo yerbatero, que por estos días se discute en los medios y en la Legislatura misionera pero no con el subsidio permanente. Sí, también, con la trazabilidad y un mercado consignatario, “el mercado de transacción no sólo para la yerba sino para toda la producción agrícola misionera”.

– ¿Qué pasa con el stock de yerba, Ministro?
– Manejamos los datos de Inym (Instituto Nacional de la Yerba Mate) que este mes no publicó el stock que hay en los molinos pero esto es parte de una estrategia porque los supermercados de Buenos Aires especulan en base al stock y a veces le bajan el precio a nuestra molinería. Es una estrategia pero creo que hay que transparentar todas las cuentas y poner todo sobre la mesa. Tenemos que lograr que se le pague bien a todos los eslabones de la cadena. La yerba es un producto que tiene buena venta en el mercado y a la vez es el único producto cuyo aumento de precio no tuvo un correlato parecido al estimativo de la inflación ni con la suba general de los precios; no se comportó igual que los productos de la canasta básica pero además, la yerba mate tiene otra ventaja. Si aumenta el precio de manera razonable, no se deja de consumir porque dentro del contexto económico actual, no afecta para nada el consumo.

“La regulación del Inym debe ser regulación en serio”
La situación económica actual y la especulación hacen que hoy, el productor sea el que termina financiado todo este proceso de la yerba mate. “Hay dos condiciones que provocan esto –admite el Ministro-. Por un lado las tasas de interés bancaria que está en valores altísimo, en un intento por retener el valor del dólar, y por otro, una situación que resulta de la especulación y la necesidad del pequeño productor que tiene que entregar su producto. El que tiene alguna posibilidad de respaldo económico, se aprovecha: difiere los pagos y los estira lo más que puede y eso lleva si, a que el productor sea el que financia el proceso por el que pasa la yerba mate. También, claro, los supermercados que viendo la situación que enfrenta la molinería, presionan para que los precios vayan hacia abajo pero después vemos, en la góndola, que ese precio no baja, no acompaña el decrecimiento sino que acompaña la inflación y los precios de nuestros productos”.
Garay dice que a la vez, estos temas no estaban en discusión hace un par de años cuando se pagaba por encima del precio estipulado. Hoy el problema está a partir de la tasa de interés que pagan y por otro, la falta efectiva de regulación entre la oferta y la demanda. “La regulación del Inym debe ser regulación en serio y para ello tenemos que utilizar todas las herramientas disponibles”, expresó el Ministro.
Se refiere, por ejemplo, al trabajo conjunto que realiza con la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones para determinar, de manera efectiva, la cantidad de palo que tiene la yerba canchada ya que estiman que supera el 35 por ciento permitido. “Están trabajando, pero necesitan escalar la forma en que se hace el procedimiento para obtener el estudio lo más pronto posible. Bueno, hay que asignarle más recursos para que lo puedan hacer pronto, porque si las conclusiones salen dentro de un año y medio, ya no nos sirven”.
Con la determinación de los palos para el control de la calidad, podremos llegar a la conclusión de que hay que bajar (o no) esa cantidad, “con lo cual bajaría la oferta (equilibraría la oferta y la demanda). Si esto no fuera así, podríamos -con un método de determinación diferente al que tenemos hoy en el código alimentario- fijar un porcentaje menor: con bajar el 5 por ciento del contenido de palo en los paquetes se saca el 5 por ciento del total de la cancha del mercado: serían sacar casi 850 millones de kilos de hoja verde. Esos son variables que tenemos que manejar. También hay que tener en cuenta, claro, que si sacamos mucho palo, cambia el sabor de la yerba y al consumidor le deja de gustar esa yerba así que el trabajo implicará también encontrar el límite para que no cambie el sabor y por lo tanto, para no perder consumidores”.
Para el Ministro esas son cuestiones que debieron estar resueltas hace diez años y hoy serían herramientas de uso y regulación. Después hay que avanzar con otros mecanismos de regulación y plantear en algún momento, alguna limitación sobre el producto, dice. El último censo es de 2004 y se realizó sobre declaraciones de productores, sin estudios ni respaldos. Sobre esas declaraciones del productor surgió el dato de la existencia de 200 mil hectáreas de yerba mate, que hoy son unas 166 mil estimadas. Con el relevamiento aero-foto-geográfico de Misiones y Corrientes podrán determinar la cantidad, respaldada además, por un punto GPS y la declaración del productor, que permita referenciar y ubicar cada lote para conocer la cantidad exacta de yerba plantada, su estado, la densidad y con ello, estimar el porcentaje de producción.

-¿Sirve el Inym, teniendo en cuenta la existencia de tanto reclamos para que haga lo que tiene que hacer?
– El Inym es una buena herramienta que tenemos que corregir. En todo este tiempo, no se corrigió y lo tenemos que corregir porque acá hay que entender que cada centavo menos que vale la hoja verde se traduce en miseria para los misioneros y se convierte en ahorro solo para los que compran la yerba en el centro del país. El 90 por ciento del producto está en Misiones y tenemos que hacer valer, porque significará mejores condición de vida para nuestra gente.

“Blanco es blanco… y hay que blanquear todo”
El Ministro Garay planteó a Misiones Plural la necesidad de contar con el viejo proyecto, hoy reflotado, de la trazabilidad y el mercado consignatario “o mercado de transacciones de la yerba mate y de toda la producción agrícola misionera”.
“Hay que poner en marcha ese centro de transacciones. Estamos relevando secadero por secadero, molino por molino, verificando todas las balanzas de pesaje para determinar si tiene conectividad a internet y si no la tiene, ver cómo se lo proveemos. Después verificar el cabezal electrónico en la balanza para corroborar que tenga trasmisión de datos en forma inmediata y si no lo tiene, tenemos que avanzar igual porque serán pocos y aislados los secaderos, quizás de las zonas más alejadas, que podemos utilizar otros mecanismos de recolección de datos. Pero hay que avanzar. Todos tendrán que estar registrados, encriptados, o veremos la forma de buscar esa información con nuestros técnicos que sacarán los datos de todas las pesadas, una vez al mes; qué productores fue entregando y establecer mecanismo con la tecnología, para que sepamos todas las transacciones que se hiceron del productor primario, al secadero de yerba canchada y de ahí al molino. Y cruzar con los datos del molino cuando compra la estampilla. La idea es que ese molino pague al secadero o al productor, con un depósito en una caja de ahorro, o con un depósito; así como el secadero al productor, también bancarizados, en correspondencia con los kilos… y así blanqueamos todo. Blanco es blanco. Eso es muy importante”, graficó.

Tres preguntas
-¿Qué cantidad de productores yerbateros tiene Misiones? ¿Son cerca de 18 mil?
-La cantidad de productores de acuerdo a los registros de entrega de yerba son 8582. Esa es la cantidad de productores que entregaron yerba, esos son los números actuales.

-La quita de subsidios nacionales, afecta mucho al sector productivo misionero?
-Si, esto es parte de la política nacional y también nos afecta la política monetaria para frenar un dólar que dispararon ellos mismos (el Gobierno nacional); un dólar que pretendía ser competitivo, hoy no lo es. Estamos enroscados y el mercado interno se desplomó: el modelo económico hizo una transferencia de un sector de la economía a otro sector.. El sector asalariado pasó un montón de dinero al agroexportador. Con la suba de los precios, la gente empezó a pagar más y además, subió el dólar tanto para el importador como para el exportador, que se mueve con dólares pero los salarios sólo subieron un 25 por ciento.
Es que para el ministro, está faltando mercado interno. “Hay que entender que sin impuestos no hay Estado. Acá no se dice nada de las ventas al mercado interno, que eran fuertes y potentes, porque la gente tenía dinero y eso hoy, no existe. No amplía la casa, no le construye una pieza extra al hijo y no compra ese tirante para el techo o la madera para el cielorraso. No tenemos mercado interno”.

-¿Está de acuerdo con la creación de un fondo Especial Yerbatero?
-Sí, porque podría ayudar a solucionar el problema, pero no puede ser un fondo de subsidio permanente; en eso estoy en desacuerdo. Hoy un productor de 4500 kilos por hectárea que no entra al mercado, hay que incorporarle al programa de 3×1 del Inym, que en una hectárea produzca lo que producía en tres y financiar eso, darle un subsidio por cinco años pero cuando su yerbal empieza a rendir, le sacamos esa ayuda. De esta marea transparentamos todo el sector.

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