“La diferencia es que en la Argentina existe el peronismo con anclaje en el movimiento obrero organizado por eso las reformas laborales de España y Brasil, aquí no pasarán”, dijo lapidariamente Roberto Chas. El presidente del bloque del Frente Renovador pronunció estos conceptos en una charla informal en uno de nuestros quinchos donde se habla de política.

Posadas (Miércoles, 14 de septiembre) En uno de los tradicionales quinchos en los que aquí se habla de política en forma distendida, pero a fondo, el trabajo y el trabajador captaron el centro del debate. En el quincho, ubicado en la calle Alvear entre Colón y Félix de Azara, coincidieron el dirigente sindical Aníbal Velázquez y el presidente del bloque de diputados del Frente Renovador, Roberto Chas.

“Viste a quién invitó especialmente Macri al mini-Davos que juntará a más de 2 mil empresarios en Buenos Aires”, disparó uno de los comensales con el abierto propósito de incitar a los dos únicos peronistas presentes en la reunión.

“Por empezar –respondió un ex decano que se dice progresista sin partido- uno de los organizadores de la “ronda de inversores” (dijo haciendo las comillas con el índice y medio de cada mano) es un marroquí que también está denunciado como Macri por aparecer en los Panamá Papers”

“Chicanas aparte –retomó la palabra el preguntón- hay organizadores que son los que garantizan la presencia de ceos y empresarios, pero el mismísimo Macri invitó al gallego impulsor de la reforma laboral española. Y viene a explicar cómo se hace…”.

“Estamos jodidos –dijo resignadamente Velázquez- esto ya lo vivimos” Y sorprendentemente tenía en la cabeza la evolución del desempleo desde que Rajoy pudo introducir la reforma laboral en España. Destacó que siempre el poder económico pide desregular el mercado de trabajo con el argumento de crear más empleo. “Pues en España, desde 2011, y esto lo estuvimos viendo en la Conadu, la reforma de Rajoy llevó la tasa de desempleo…” “Paro, dicen los gallegos”, agregó uno al pasar. “Siempre estuvo por encima del 20% -continuó Velázquez-. Cinco años con ese nivel de trabajadores sin trabajo”.

“Y si considerás sólo el desempleo juvenil, tengo entendido es casi del 50%”, agregó Chas, pero fue interrumpido por un pisco-bolche que estaba callado y dice que es de la izquierda lacaniana que puso un tono de dramatismo en la conversación. “Ya vinieron por Brasil dijo, en un proceso viciado de las más absoluta hipocresía e impunidad de un poder corrupto que destituye a Dilma por corrupta. Vinieron por Brasil y ahora vienen por nosotros”, agregó. Desde su enfoque radicalizado sostuvo que los procesos de inclusión que se registraron en la Región en los últimos diez años estaban incubando su propia destrucción. “El reformismo –sentenció- deja intacto el poder de las oligarquías, tienen un límite” y se extendió con citas de Gramsci y de Jorge Alemán, autor precisamente de “La Izquierda Lacaniana”, un libro difícil de leer por el lenguaje y la creación de neologismos que suelen utilizar los académicos.

Alguien quiso saber en qué consiste el proyecto de reforma laboral de Temer en Brasil. Inevitablemente se disparó el chip y más de uno dijo “Fora Temer”.

“Es un proyecto de flexibilización de la ley laboral que legaliza la contratación temporaria incluso por pocas horas y permite ampliar la jornada de trabajo de 8 a 12 horas diarias…”

“Es un escandaloso, después de tantos años de luchas ¿se puede volver a las 12 horas?”, preguntó horrorizado el progre.

“No sé en Brasil –opinó en tono pausado Chas- tengo noticias que la reforma es impulsada por los industriales de San Pablo, pero que será resistida por las centrales sindicales…”

“Será cuestión de medir la relación de fuerzas –interrumpió escéptico el lacaniano- si la voltearon a Dilma…”

“La diferencia es que en la Argentina existe el peronismo con anclaje en el movimiento obrero organizado por eso las reformas laborales de España y Brasil, aquí no pasarán”, fue la respuesta lapidaria de Chas. Esto disparó recuerdos de la Banelco y las consecuencias de las pretensiones del gobierno de la Alianza en 2001.

El debate derivó después a disquisiciones sobre los conceptos de “trabajo” que es abstracto y el “trabajador” que es de carne y hueso. Esto derivó en qué protege la Constitución. ¿Puede una norma garantizar el trabajo? Lo que sí pueden las leyes, dijo Velázquez, “es asegurar al trabajador condiciones dignas y equitativas, jornada limitada, descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil, igual remuneración por igual tarea…” y seguía como recitando el 14 bis.

El debate en el quincho de la calle Alvear cobró vigencia esta semana cuando en la reunión de negocios organizada en Buenos Aires para promover inversiones, los empresarios que hablaron, todos, incluido Paolo Rocca, líder de Techint, insisten en la necesidad de reducir los costes laborales e incluso de centrarse en sectores no intensivos en mano de obra.

Volviendo al debate del quincho, si se considera el “trabajo” como una abstracción, los empresarios no tendrán miramientos en considerarlo “costos”. Si como se dijo esa noche, el abordaje se hace desde “el trabajador” como persona, con derechos, la perspectiva es otra.

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