Sergio Massa está en Posadas con los Velázquez de Camioneros como guardia pretoriana. En insólitas declaraciones, para despegarse de Ramón Puerta que reclama la propiedad intelectual del ex candidato a presidente en la Provincia, dijo “yo no soy una franquicia de Coca Cola”.  Desnudó con ese desliz la crisis de representación y las indefiniciones del proyecto que pretende encarnar sólo referenciado como la tercera vía entre Macri y los Kirchner. Como se sabe lo que no es, pero no lo que es, tuvo que aclarar que no está a disposición de los oportunistas.

Posadas (Jueves, 22 de septiembre)  Sergio Massa está en Posadas en visita que dice es institucional ya que fue invitado por el presidente del Concejo Deliberante, el hijo de uno de los hermanos Velázquez que manejan en Misiones el Sindicato de Camioneros.  Lo declararon huésped de honor. Aunque el ex candidato a presidente pretendió encuadrar su visita en cuestiones institucionales, no pudo evitar las especulaciones referidas a los alineamientos partidarios. ¿Quién es Massa en la Provincia?. Esta pregunta metodológica remite forzosamente a Ramón Puerta que el año pasado lo llevó en sus boletas electorales, aunque también a sectores del PJ que postularon a Héctor Dalmau. Pero son muchos los políticos hoy que pretenden ser la representación de Massa en Misiones donde se especula con la conformación de una alianza que renueve la famosa tercera vía que postuló Massa el año pasado como alternativa moderada a los K y diferenciándose de Macri. Es por ejemplo, la que está tejiendo en Corrientes Nito Artaza junto a Camau Espínola.
Ante la insistencia de los periodistas en conocer la bendición de Massa a la “verdadera” UNA en Misiones, dijo con ocurrencia, pero deslizando la profundidad de la crisis que existe en la representación política “yo no soy una franquicia de Coca Cola”. Es oportuno subrayar que una franquicia es un contrato que establece una firma de renombre con un empresario para que utilice su nombre en exclusividad en una provincia. Tener que aclarar eso, por un lado desnuda la puja de especuladores en la provincia, que ante el vacío de su significación política buscan un referente nacional de donde colgar sus candidaturas. Pero a la vez habla de las indefiniciones del “espacio” que postula a Massa. Con la consigna de la tercera vía, que no remite a Tony Blair y mucho menos al sociólogo Anthony Guiddens, ya que fue producto del marketing para diferenciarse de las propuestas de Scioli y de Macri, Massa dice lo que no es, pero no dice lo que es.  A los periodistas de Posadas les dijo “soy un dirigente que construye un vínculo con la sociedad a partir de las propuestas y aquellos dirigentes que toman nuestra agenda y la transforman en la suya son los que trabajan conmigo. Después siempre están los que buscan colgarse de un saquito para ver si pueden conseguir un carguito. Eso es parte de la mediocridad en la que ha caído mucha dirigencia política”.
Pero ¿existe el massismo? Más allá de sus declaraciones, sus posicionamientos mediáticos que cuentan con la complicidad del poder hegemónico, a Massa se lo comprende mejor por las definiciones de los Lavagna, padre e hijo, de Pignaneli, de Facundo Moyano, de Felipe Solá  y hasta de Alberto Fernández. Son los dirigentes con anclaje histórico y una trayectoria, que bien podría encuadrarse en un neoduhaldismo.

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