Ricardo Emilio Piglia Renzi, nacido en Adrogué y conocido como Ricardo Piglia, fue, hasta su muerte en enero, el escritor argentino vivo más importante.

Dijo que desde niño quería ser escritor, y que estudió Historia para poder hacer literatura. Durante la dictadura de Onganía abandonó el país exiliado. Fue, además, crítico, ensayista y profesor académico; ante todo, un enorme lector desde su infancia. Juan Forn lo veía comprar, o pedir prestados, de a siete libros por vez cuando ingresaba a una librería céntrica porteña y se llevaba clásicos, académicos y también a escritores nuevos y casi desconocidos. Cuando Forn se le presentó Piglia recordó sorprendentemente el nombre del joven y le apuntó un error que había encontrado en un libro suyo.
En su libro El último lector (2005) Piglia recuerda y tipifica clases de lectores, y  en un capitulo describe genialmente la conversión del lector y médico Ernesto Guevara en el Ché de las guerrillas y el campo de acción. Si suena exagerado hablar de metamorfosis es solo porque Kafka dotó a la palabra de cierta repulsión. Acá no se transforma un hombre en cucaracha de un momento a otro sino que deviene un revolucionario como resultado de un proceso vital. Ese cambio en las formas de luchar, esa evolución, tiene un motor, y ese motor, ese hierofante, se llamaba Fidel Castro.
Piglia describe un encuentro trascendental entre ambos, en julio de 1955 en México antes de desembarcar clandestinamente en Cuba y luchar contra Batista “Castro lo encuentra a las ocho de la noche y lo deja a las cinco de la mañana convertido en el Che Guevara”. Esa noche entera de intensa conversación cambió el destino de un marxista convencido, teórico, dubitativo en cuanto a su proceder(recuerda Piglia que un mes antes de este encuentro le confiesa en una carta a su madre la posibilidad de irse a Europa) en el de un combatiente que no tardaría en ser comandante. Todo el pasaje del libro viene de la tesis central del ensayo de Piglia que aborda la relación entre literatura y política. En el marco de un Guevara intelectual, que incluso ha querido ser escritor, la relación con Fidel termina por delinear su accionar. Piglia se hace la gran pregunta de todo lector que mira por la ventana: cómo salir de la biblioteca, cómo pasar a la vida, cómo entrar en acción, cómo ir a la experiencia, cómo salir del mundo libresco, cómo cortar con la lectura. La política aparece a veces como lugar que dispara esa posibilidad- dice el escritor argentino nacido en Adrogué.
El ejemplo más evidente de la historia de la literatura es El Quijote, también citado por el Ché en una carta en la cual le cuenta a su familia que debe emprender el camino que emprenderá, menos en el sentido clásico del quijotismo, del idealista que enfrenta lo real, que del lector que sale a enfrentar la vida.
Nunca sabremos el destino del Ché sin Fidel (si hubiera seguido portando el peso de sus libros en la mochila recorriendo leprosarios latinoamericanos en una procesión más parecida a la de un Jesús que a la de un guerrillero; si hubiera seguido, como dice Piglia, articulando mediante la medicina su relación con lo social. Difícil es pensar que pudiera encontrar en otra persona que no fuera Fidel en ese momento de la historia la motivación y condiciones para ser quien fue) Es indudable, más que simbólico, el viraje o el sentido que le dio aquel encuentro mexicano entre el cubano y el argentino.

Anuncios