El escenario electoral en Misiones se perfila con bastante previsibilidad. Falta definir candidaturas, pero no serán las encuestas el eje para la toma de decisiones. Si en las ciencias sociales el laboratorio es la Historia, basta con recordar que en 2007 y 2015, la conducción de la Renovación impuso criterios políticos y doctrinarios y no se dejó llevar por las consultoras.

Posadas (Martes, 18 de abril) A escasos dos meses del cierre de las listas de candidatos para las primarias de agosto que serán un filtro para las parlamentarias de octubre, el panorama electoral en Misiones asoma con bastante previsibilidad. Se puede reafirmar lo que ya adelantábamos en diciembre pasado: la oferta electoral tendrá como protagonistas al Frente Renovador de la Concordia; a la Alianza Cambiemos y al Frente que aspira a convertirse en la alternativa de la franja del medio entre los dos oficialismos. Sin temor a equivocarse, se puede estimar también que serán elecciones, ya las segundas desde 1983, en que ni el PJ ni la UCR se encontrarán en el centro de la escena. Y dos ya marcan tendencia. Asistimos a un cambio de época.
Las movidas que faltan son al interior de las tres organizaciones para designar a los candidatos. Es un secreto a voces que hay ya decisiones como la de postular a Humberto Schiavoni al Senado de la Nación a pedido del propio presidente Macri.  Por supuesto que empezaron a circular encuestas de todo tipo y color. Pero cuando hay una conducción partidaria con sentido estratégico, las encuestas, que son fotos y parciales, no son factor central en la toma de decisiones. En Misiones esto ya no es tema de debate teórico porque tiene comprobación de laboratorio, que en política como en todas las ciencias sociales, es la historia.

El laboratorio es la historia

En 2007 fue la conducción de Carlos Rovira la que sostuvo el rumbo de la Renovación al confirmar como candidato a gobernador a Maurice Closs. Entonces el movimiento misionero recibía presiones hasta de la Casa Rosada y del peronismo para que se elija como candidato a Pablo Tschirsch que medía casi 30 puntos mientras Closs apenas superaba el dos por ciento. Fue eje de la toma de decisiones, la lectura de las demandas sociales y políticas de la Misiones profunda y aun la que mejor interpretó el sentido del plebiscito del año anterior. Tschirsch, rodeado del viejo peronismo naufragó en las urnas a pesar de que aun el día antes las encuestas lo daban como ganador. La misma firme decisión tuvo la conducción de la Renovación en 2015 cuando sostuvo a Hugo Passlacqua como candidato en contra de las encuestas que agitaban los que proponían a Alex Ziegler. Hay una sustancia social que no aparece en las mediciones cuantitativas de las consultoras y que sólo el olfato político detecta. Passalacqua fue el hombre justo para el momento histórico. No sólo expresaba y expresa la síntesis de la convergencia de los sectores renovadores del PJ y la UCR en el movimiento Renovador de la Concordia, sino la posibilidad de abrir el movimiento a una Concertación, que no es una operación política de corto plazo destinada solamente a ganar una elección, sino que es básicamente la posibilidad de estructurar una coalición estable de fuerzas políticas que den garantía y sustentabilidad al proceso de transformación de la provincia.

Ziegler cotiza 722 votos

A pesar del pronunciamiento de la historia, hay dirigentes que insisten con las encuestas. Las que se conocen, precisamente porque salen a la luz, no son muy creíbles. Ya es empírico que las encuestas en los últimos años se vienen estrellando en las urnas. La sospecha generalizada es que se utilizan para manipular la opinión pública y orientar el voto. Sin embargo, el sociólogo Gerardo Adrogué y el analista Alejandro Catterberg, coinciden en que las encuestas no influyen de manera directa sobre el comportamiento de los votantes. ¿Para qué sirven entonces? ¿Y por qué se mandan a realizar?.
En apreciaciones formuladas antes de la consagración de Daniel Scioli como candidato del FPV,  destacaban que las encuestas tienen el objetivo de las batallas que se dan al interior del sistema político antes de la campaña electoral. Tienen impactos en cuatro niveles:
El primero es el de los militantes que se dejan encandilar por el mejor posicionado.
El segundo impacto es el de la dirigencia política ya que los candidatos mejor ubicados tienen más posibilidades de conseguir aliados y cuentan con más poder a la hora de negociar respaldos.
El tercer impacto es el de la recaudación ya que los empresarios suelen querer congraciarse con quien está más cerca de ganar.
Y el  último ámbito sobre el que impactan son los medios por la sencilla razón que las campañas de los candidatos con mayor intención de voto reciben mayor cobertura mediática. A los que ocupan los últimos puestos se les complica volverse visibles para el electorado.
Así como la conducción de la Renovación no se deja manipular por las encuestas, al interior del PRO se ha tomado la misma decisión. Se dice que Humberto Schiavoni no mide y que Ziegler está mejor posicionado. Lo mismo se decía cuando en 2015 “compraron” el pase del ingeniero del Inta. Sin embargo, la historia, la verdadera encuesta que es el pronunciamiento popular en las urnas ponen de manifiesto que esas encuestas no reflejan la realidad. Vayamos a los números: en las Paso del 2015, sin Ziegler la Alianza Cambiemos en Misiones obtuvo 84.338 votos. En octubre Zielger obtuvo 85.060. La diferencia 722 votos.  Es lo que vale Ziegler.  Sólo una invocación mágica o religiosa puede tratar de convencer de lo contrario. Sin embargo, el diputado insiste en reclamar elecciones internas. Los analistas informan que “tal como lo hizo en la Renovación antes de pegar el portazo y jugar con el PRO, el diputado nacional Alex Ziegler pidió internas en Cambiemos de Misiones, con lo cual los socios de este espacio político empezaron a sufrir los problemas creados por el legislador de Eldorado, al que excompañeros de militancia acusan de “ocupar espacios por conveniencia propia y luego pegar el salto”. En el panorma dominical, Primera Edición agrega que “trascendió esta semana que el diputado impulsa la oscura idea de promover el retorno de Florencio Randazzo a la política, colando gente en las listas de otros partidos políticos para después -sí hiciera falta- volver a abandonar los partidos, cuestión de la que ya existen antecedentes. El “grandote” vendría hablando con otros dirigentes de esta aventura de “La Florería” randazzista” y menciona entre ellos al “cuestionado exdiputado Raúl “el Pai” Revinski y el exdiputado nacional clossista Oscar “Lito” Redzuk. La primera opción que manejan es entrar en las listas de Cambiemos, por lo cual Ziegler realizó una conferencia de prensa el pasado miércoles y llegó al punto de pedir Primarias seguramente con los hermanos Schiavoni, Luis Pastori, entre otros que pretenden encabezar las listas. En realidad no tiene los votos que dice tener, porque si tiene esos votos entonces se presentaría por su espacio propio en lugar de este intento de arrebatar a otros partidos por su interés propio”, analizó un dirigente que vio nacer el macrismo misionero. Y es así. Son 722 votos.

La UCR no rompe la Alianza

Ziegler quedó aislado. De acuerdo con información suministradas por voceros del PRO y la UCR hay predisposición a cumplir con el Pacto de Olivos, celebrado por el presidente Macri con los máximos dirigentes de la UCR. Como ya se informara, ese acuerdo se baja a Misiones reservando al PRO el primer candidato al Senado, se respeta el espacio ganado por la UCR en Diputados de la Nación y para la Provincia se dispuso que el primer candidato será de la UCR y los lugares pares para el PRO. La Presidencia del PRO, se muestra firme en estas negociaciones con reciprocidad en el comité central de la UCR.  Hasta ahora los voces del viejo partido que reclaman seguir la actitud rupturista de Ángel Rozas en el Chaco, el tándem Lousteau – Nosiglia en la CABA y la esquizofrenia  del partido en Santa Fe, que en el orden provincial sigue en la alianza con el socialismo argumentando que el PRO es de derecha y, al tiempo que denuncia su afiliación a la internacional neoliberal que preside Merkel, habilita en el orden nacional acuerdos con el PRO.

elecciones 2017

La avenida del medio

Mientras la Renovación, como el troskismo aplica una renovación permanente, y ahora habla del “refresh” renovador, con nombres nuevos: Marcelo Pérez, Lisandro Benmaor, Rafael Morgestern, José María Arrúa, entre otros, el PJ y la vieja UCR se muestran empantanados en las mismas prácticas. Cacho Barrios volvió a pronunciarse pero ya sin posibilidad de ser escuchado. Recomendaba patear el tablero y mostrarle al PRO lo que “valen los pingos” en elecciones internas. Ramón Puerta, desde España, donde incuestionablemente se luce como embajador, insiste en volver a postularse. De todos modos, dijo a nuestros cronistas que sólo si puede rearmar el peronismo como alternativa. Algo bastante complicado e improbable. Es otro que habla de Florencio Randazzo como opción pos-kirchnerista. Si Macri importa casas premoldeadas desde China, el ex ministro de Cristina importaba vagones sin importarle el cierre de los talleres de Ferrocarriles Argentinos en Tucumán y Río Negro.
Esta pérdida de gravitación de los dos partidos responsables del que se vayan todos del 2001, así como abre espacios de representación federal, que viene ocupando la Renovación que desde su creación se sustenta en lo local para integrarse al mundo, también abre y trasparenta la representación hacia la izquierda y la derecha del arco político. Macri expresa un sector de la Argentina así como los partidos de la izquierda antisistema empieza a ocupar bancas como nunca en la historia política del país.
Esos caminos que se bifurcan, entre derecha e izquierda en el orden nacional abre también una brecha en el centro. ¿Angosta? ¿Ancha? En tiempos de polarización evidentemente que esa avenida será más estrecha, pero a largo plazo, en la Argentina todos se sienten del centro. Es el espacio que en estas elecciones pretende ocupar el Frente que se está constituyendo en la convergencia de cuatro partidos que tienen representación parlamentaria en Misiones: el peronismo – sindicalista de los Velázquez; el radicalismo alfonsinista referenciado por Losada y Escalada; y los partidos provinciales, Agrario y Social referenciado en Cacho Bárbaro y Trabajo y Progreso en Claudio Wipplinger. El espacio se alimenta en el orden nacional de la impronta de Massa,  Lavagna y Moyano de un lado y de Moreau y Artaza del otro, pero cobra real significación misionera en el perfil plural de la alianza y la significación de las batallas que dieron estos años en el parlamento misionero.

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