El diputado Bordón de la UCR no logró apoyos a su propuesta de modificar la Constitución para ampliar el período de sesiones de la Cámara de Representantes. Los diputados no quieren ponerse a discutir sobre el sexo de los ángeles en medio de una crisis económica y social. Ni el PRO acompaña los tiempos ya que el proyecto está lejos de las demandas prioritarias de la gente y de las respuestas y compromisos que se esperan de la clase dirigente.

Posadas (miércoles 17 de mayo) En medio de una crisis económica, de producción y empleo con efectos sociales que hasta la Conferencia Episcopal observa con profunda inquietud, el diputado Germán Bordón salió a poner todas las pilas en la defensa de un proyecto para ampliar el período de sesiones de la Cámara de Representantes. A través de una preferencia conseguida en la última sesión parlamentaria, el diputado de la UCR logró instalarlo como tema para el tratamiento en la Comisión que pone en debate los asuntos constitucionales y lo que tiene que ver con los derechos humanos.
El proyecto de Bordón se suma a otros similares que tienen estado parlamentario desde 2014, pero fueron quedando casi en el archivo porque semejante comisión viene dando prioridad a otros asuntos más urgente. De todos modos, el ucerreísta logró poner la discusión sobre la mesa. No le fue bien ayer, precisamente porque de prioridades se trata. Hay que tener en cuenta que la iniciativa del legislador posadeño requiere modificar la Constitución de la Provincia a través de una enmienda, procedimiento que habilita el texto constitucional pero que limita a una sola por acto eleccionario. Y esta insistencia en ampliar el período de sesiones parlamentarias no es el único proyecto en tratamiento que demanda una enmienda.

“Radicaladas”

“No podemos estar discutiendo hoy en plena crisis de transición de lo viejo a lo nuevo cosas que no les interesan a las mayorías”, sostienen desde el PRO. “Estas son las “radicaladas” habituales de una dirigencia que no prioriza la gestión”, rezongan descubriendo un choque de culturas al interior de Cambiemos entre la cosmovisión de un PRO y la cosmovisión de sus socios menores de la UCR.
Desde la Comisión, su presidenta, la alfonsinista María Losada, reflexionó que “el tema más relevante a mi entender es si existen o no consensos entre los bloques políticos para proponerle a la sociedad hoy un debate de modificación de algún aspecto constitucional y si hubiere ese acuerdo respecto de que tema”.  Es que hay otros proyectos que demandan una enmienda. Entre ellos:
Educación: La diputada Noelia Leyria pretende modificar el artículo 40. Establece que la educación es “derecho que no podrá coartarse con medidas limitativas de ninguna especie”. Sostiene la diputada que “un principio tan claro y preciso no deja dudas en cuanto a su alcance.  No obstante, a fin de evitar interpretaciones que puedan colisionar con otras normas también de rango constitucional debe precisárselo aún más fijándose constitucionalmente que bajo ninguna circunstancia puede dejar de prestarse el servicio educativo.
Medio ambiente y trabajo esclavo: El alfonsinista Hugo Escalada elaboró un proyecto para modificar los artículos 51 y 101 proponiendo que las expropiaciones, si bien se rigen por ley especial, no serán indemnizadas en casos de delitos ambientales y trabajo esclavo.
Autarquía financiera del Poder Judicial: Carlos Rovira presentó ya en 2014 un proyecto que también demanda una enmienda. Propone otorgarle autarquía administrativa, financiera, presupuestaria y operativa al Poder Judicial. La enmienda dispone que el Presupuesto del Poder será administrado por el Superior Tribunal de Justicia adquiriendo la responsabilidad de la previsión de gastos y recursos y no como ahora que depende de Hacienda.
Límite a las reelecciones: Tiene también estado parlamentario un proyecto del diputado Jorge Ratier Berrondo para modificar el 84 para limitar a un período consecutivo la relección de los diputados.
“No creo que en un año electoral el planteo de Bordón pretenda buscar acuerdos en miras del interés general, sino que revela un desesperado intento de existir y para esa forma de hacer política, existir es salir en los medios”, sospecha Losada. Recuerda en ese sentido que el legislador ucerreísta no podría responder quiénes han sido los  que han faltado a las sesiones como su par Gustavo González que pidió licencia para hacer campaña cuando fue candidato a gobernador en 2015.

El proyecto de Bordón

El proyecto del Ley presentado por el diputado de la UCR pretende realizar una modificación en el cuerpo de la Constitución provincial. Dispone la modificación del artículo 96 del cuerpo normativo, el que en su texto original versa: “La Cámara se reunirá sin que se a esencial ningún requisito de apertura. Sesionará todos los años en forma ordinaria desde el 1º de mayo hasta el 31 de  octubre. Este término podrá ser prorrogado cuando así lo disponga la mayoría absoluta de sus miembros”. La intención de Bordón es modificar la fecha que comprende el período de sesiones ordinarias, quedando desde del 1° de marzo hasta el 30 de noviembre de cada año. En los fundamentos del proyecto se explicita que la fecha comprendida en el cuerpo normativo vigente ya no responde a las condiciones actuales, diferentes a las imperantes durante el tiempo en que se escribió la Constitución Nacional la cual modelo para el dictado de la misionera. Esto principalmente haciendo base en las condiciones de las vías de comunicación de aquel entonces, que determinaban otro ritmo para el trabajo de los legisladores, y las actuales.
En comisión ayer, Bordón defendió el proyecto con argumentos que vinculan en forma directamente proporcional tiempo de sesiones ordinarias y productividad legislativa en su conjunto. El ejemplo utilizado por el legislador de la UCR fue, en el ámbito de la Justicia, el tiempo que transcurre entre la creación y la puesta en funcionamiento de cargos, como así también la operatividad de distintos juzgados diseminados por todo el territorio de la Provincia.

Losada, prioridades y consensos

Losada encuadró el debate recordando que hay varios proyectos de enmiendas en tratamiento y que constitucionalmente sólo puede plebiscitarse una por año para evitar una reforma constitucional encubierta con la sanción de varias enmiendas. La diputada alfonsinista propuso repensar qué es lo importante y lo urgente del tiempo que vivimos, para que oficie como base a la hora de girar pedidos de enmienda al Ejecutivo. Y rescató que, para ella, es más importante “trabajar en los consensos, que el tiempo en el que se debate en el plenario de las sesiones.” Consideró que quizás lo que esté faltando en la Cámara, y a todos los diputados, sea la capacidad de determinar las prioridades. “A la gente no le importa el tiempo que sesionemos o dejemos de sesionar, lo que necesitan es la soluciones. Además cabe aclarar que existe una Cámara que queda a disposición del Pueblo cuando estamos en recesos, la cual nunca fue utilizada. Soy una convencida de que en nuestro país hay una sobreproducción y sobre articulación de leyes, el problema es cómo se cumplen esas leyes”. Además Losada destacó que la cantidad de leyes que pueda tener un diputado, no se da por el tiempo que duren los períodos ordinarios. Sino que es producto de la capacidad de consenso que tenga cada uno. Para ejemplificar trajo la realidad vivida en Texas, donde sesionan solamente tres meses en el año, y en ese tiempo se da respuesta a todas las necesidades sociales.

Hablar menos y escuchar más

Por su parte Silvana Giménez coincidió con Losada y manifestó que “nosotros somos diputados los 365 días del año. Y más allá de las sesiones ordinarias, estamos trabajando todo el tiempo. Esta Cámara se convirtió en los últimos años en un lugar de trabajo permanente manteniendo el contacto con la gente. Y esa gente lo que nos pide es que hablemos menos y escuchemos más.” Sobre las cuestiones referidas por Bordón, respecto a las implementaciones en el ámbito de la Justicia, la diputada renovadora informó que “de las 19 solicitudes de acuerdo que ingresaron el año pasado, fueron tratados y aprobados en el recinto 18. Lo que demuestra que no tenemos una mora en el tratamiento”. Luego enumerar varias de las actividades encaradas por el Poder Legislativo, manifestó su duda de si tener más sesiones, o tener más leyes aprobadas hacen o no a la calidad como diputados, dejando abierta la puerta para el análisis.

Excelente producción parlamentaria

El presidente del bloque mayoritario, Roberto Chas Robineau, trajo a colación el hecho de que el verdadero trabajo parlamentario es “extramuros”, si bien las sesiones son una parte indiscutible del proceso, no deja de ser un trabajo “intramuros” entre los 40 diputados. Además de forma explícita manifestó que existen mecanismos para el llamado de sesiones extraordinarias, que al momento muy pocas veces fueron utilizados. Al margen de la Cámara Permanente, que funciona todo el año, y a la cual se puede acudir en cualquier momento por temas que sean de interés de los misioneros. Haciendo alusión al Congreso Nacional, Chas Robineau dejó de manifiesta otra realidad subyacente respecto de la poca determinación que tiene la cantidad de sesiones si ellas se ven imposibilitadas por la falta de quorum, como se vio en reiteradas oportunidades. Es decir puso sobre la mesa la importancia de la voluntad de una mayoría predispuesta a sentarse todas las sesiones y garantizar que existan tales sesiones. “Nosotros tenemos una performance extraordinaria en los últimos 10 años. En nuestra Legislatura no se suspende una sola sesión por falta de quorum y en ese tiempo tenemos una excelente producción parlamentaria. Y el resultado final, la Ley, no viene del tiempo; sino de la capacidad de funcionamiento que tiene el Parlamento”, finalizó el renovador.
El proyecto de Bordón sigue en estudio junto a los otros mencionados más arriba que demandan también una enmienda constitucional. De todos modos, por el curso del debate ayer Bordón quedó aislado ya que sus socios de Cambiemos no salieron a defender el proyecto, que no es prioritario para la Comisión y entiende no es prioritario para la gente.

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