Desde el PRO ya dieron por terminadas las negociaciones con la UCR. Esperan que sus aliados menores designen sus candidatos para cerrar las listas. No se discute la postulación de Humberto Schiavoni. Para terminar con las presiones se mostraron dipuestos a ir a la Paso con un PRO puro. En la UCR se empieza a tener conciencia de los efectos que tuvieron las renuncias implícitas en el pacto sellado en Gualeguaychú.

Posadas (viernes, 2 de junio) A tres semanas del vencimiento del plazo en la Justicia Electoral para presentar las listas de candidatos al Congreso nacional, los partidos, frentes y alianzas siguen dilatando definiciones. “Hay tiempo”, es la respuesta. De todos modos se sabe, siempre existen deslices de informaciones, quiénes serán las cabeza en las listas de postulantes al Senado de la Nación.
En Cambiemos ya no es un secreto que Humberto Schiavoni será el candidato de la Alianza. Desde este sitio revelamos ya desde hace varias semanas que Mauricio Macri lo quiere en el Senado de la Nación por sus conocidas atribuciones políticas, su capacidad de diálogo y construcción de consensos. Como presidente del PRO puede allí cumplir una función trascendental en el armado de acuerdos con las oposiciones que, por más bien que le vaya a Cambiemos en las elecciones de octubre, seguirá en franca minoría. Ni Gabriela Michetti, que no termina de ser una outsider a pesar de los años que tiene ya en política ni Federico Pinedo, han demostrado capacidad de “rosca” como se dice en la jerga. Pinedo es un conservador, no sólo en economía sino en su cosmovisión de mundo y nunca entenderá la lógica del peronismo en las negociaciones.
De acuerdo con nuestras fuentes la candidatura de Schiavoni no está en cuestión. Los amagues que vienen protagonizando sus socios menores de la UCR son sólo eso, amagues. Los conflictos que salen a luz por la ocupación e cargos y lugares en la lista no afectan las decisiones del PRO. El partido del Presidente ya tiene sus candidatos respaldados orgánicamente por  la Asamblea que es el órgano donde reside la soberanía partidaria.
El PRO ya está listo. Está a la espera de las designaciones de los candidatos que la UCR integrará a las listas.

UCR escorpión y la rana

Y esta es otra historia quizá conocida desde la fábula del escorpión y la rana. Allí dónde se abre un proceso electoral, allí se generan internas en la UCR. Hay que reconocer que hubo internas en el radicalismo que tenían una estrecha vinculación con las cuestiones de fondo que se jugaban en el país y en la provincia. Los radicales de la Concordancia y los Abstencionistas en la década del 30; luego la conformación del Movimiento de Intransigencia Radical, MIR, con su programa de centroizquierda ratificado en la Convención de Avellaneda para enfrentar al unionismo, raíz ontológica del gorilismo como expresión cultural de los que fueron identificándose más por su anti-peronismo que por sus raíces yrigoyenistas. Y para no abundar en la historia, la misma significación tuvieron las luchas de Raúl Alfonsín desde el Movimiento de Renovación y Cambio para romper esa herencia del unionismo cada vez más conservador. Eran “internas” que captaban la atención de los argentinos. Decidían el rumbo del país desde el posicionamiento del partido. Esas disputas con sustancia se trasferían también a las provincias como Misiones. Fue don Mario Losada el que la vio clara y tuvo conciencia de que su generación, con anclaje en las viejas prácticas unionistas, debían dejar paso a lo que después se identificó como alfonsinismo. Pero de esas confrontaciones de ideas, de sustancias políticas, a las internas de hoy hay un abismo. No hay más que disputas personales en la pulseada entre Luis Pastori, Gustavo González y Pepe Pianesi para ocupar el primer lugar en la lista de candidatos a diputado nacional.  Todo lo demás no importa, diríamos parodiando malamente la consigna de San Martín.
Por eso no tiene resolución fácil la interna entre los tres.
Desde el PRO ya dieron por terminadas las negociaciones. Esperan que en la UCR designen  sus candidatos para cerrar las listas. Liquidaron las presiones y amenazas mostrándose dispuestos a ir las Paso si es lo que decide la UCR. Por un lado, el resultado de 2015, y todas las encuestas dan lejos ganador al PRO en una eventual compulsa en las primarias abiertas. Pero además, ir a las Paso implicaría que la UCR renuncia a la Alianza y en consecuencia pone en juego los cargos nacionales que tienen las delegaciones del Ejecutivo nacional en Misiones.
Se supo también que el PRO rechazó la idea, más bien ocurrencia, de los tres candidatos de llevar la interna ucerreísta a las Paso. La propuesta fue llevar a Schiavoni en tres boletas, colgando en una a Pastori, en otra a Pianesi y en la tercera a González. “No nos metemos en la interna de ustedes. Resuelvan sus kilombos y después hablamos” habría sido la categórica respuesta de la conducción del PRO.
En tanto en la UCR se mandan mensajes que van desde la amenaza de ruptura a instancias de la influencia de Coti Nosiglia un hombre clave en la decisión de Martín Lousteau en la CABA. Se habla también de la siempre vigencia influencia de Cacho Barrios, que desde las redes sociales viene agitando rupturas aunque en forma ambigua en un tono similar a las declaraciones de Ricardo Alfonsín.
Lo cierto es que hay mucha desorientación en la UCR donde se empieza a tener conciencia de los efectos que tuvieron las renuncias implícitas en el pacto sellado en Gualeguaychú.

 

 

 

 

 

foto base: diario El Litoral

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