“Nunca superamos el modelo agroexportador con salida desde el puerto de Buenos Aires”, sostiene Edi Zunino, director de la revista Noticias que, acaba de presentar su primera novela. “Locos de amor, odio y fracaso” es la ficción documentada de un país que parece elegir como destino su persistente capacidad de autodestrucción. En una charla con Misiones Plural habla sobre política y periodismo. “Randazzo es lo mismo que Macri, Cristina y Massa, es decir, son del mismo sistema político”, aseguró.

Por Alejandro Spivak.
Eldorado. “La corrupción no es una excepcionalidad; es algo cotidiano en la Argentina”, dice el periodista. Para salir de la situación, entiende que el país debería buscar acuerdos, algo que nunca aprobó: siempre en la Argentina se dio el aplastamiento de uno sobre el otro, anulando al adversario como forma de hacer política.
Se pregunta, entonces, “si queremos o no un proyecto nacional”, o sólo “queremos pelear para ver quién consigue el puestito en la próxima elección para dos años”.
Cuando habla de la situación del país, la diferencia de la era Menem: en ese momento, el Estado gastaba la plata de las privatizaciones, dijo, pero ahora, “se está gastando más de lo que junta”.
Deja entender que el periodismo es un negocio que para subsistir, como el caso de Noticias, “debe vender calidad. Es la única que sobrevivió en el tiempo en su tipo. Eso no significa que no hayamos tenido errores; pero la credibilidad se hace con el tiempo y lo que yo hago con credibilidad es plata para la próxima edición”, define.

 

-La novela “Locos de amor, odio y fracaso” que acabas de editar, ¿qué tiene de realidad y de ficción con relación a la Argentina?
-Es una ficción basada en la realidad. La inmensa mayoría de los personajes tiene anclaje en la realidad. Algunos de un modo más ficticio, metafórico, pero todos los principales personajes que están en el fondo de la historia, que transcurre hoy, muchos van a creer que los podrán identificar fácilmente, cosa que correrá por pura cuenta del lector.

-¿Es la Argentina un país que elije como capacidad persistente un destino destructor? Concretamente ¿La Argentina quiere destruirse todo el tiempo?
-Yo no puedo decir si quiere destruirse. Hablamos de personas que toman decisiones de hacer o no hacer. Yo no creo que eso se haga en todos los casos con una manifiesta idea de destrucción. El tema es que no nos va bien. Que hemos destruido paradigmas y no los hemos remplazados por otros y no hablo de estos últimos años sino de las últimas décadas. Es decir, de la Argentina de los `70 para acá. De no habernos comprometidos de encontrarle una salida al Estado benefactor y habernos entretenido en un juego ficticio -porque la Argentina apuesta a lo ficticio- para construir una realidad de un futuro siempre equívoco; es por eso que deberíamos tratar de buscar fórmulas que nunca probamos.

-¿Cómo cuáles?
-El acuerdo. La Argentina nunca probó el acuerdo; siempre en la Argentina se dio el aplastamiento de uno sobre el otro, anulando al adversario como forma de hacer política. Es un tema de proyección. ¿Queremos un proyecto nacional o no lo queremos? ¿O nos queremos pelear para ver quién consigue el puestito en la próxima elección para dos años?

-La Revolución de Mayo, que recordamos hace unos días, fue una pelea entre unitarios y federal. ¿Cree que hoy se repite esa historia?
-Acá somos federales cuando somos oposición y unitarios cuando somos oficialistas. Todos llegan desde el federalismo y se van más unitarios de lo que llegaron al poder. La centralidad que tiene Buenos aires y el puerto es virreinal y nunca superamos este modelo, el modelo agro exportador con salida desde el puerto de Buenos Aires.

-Pareciera que para la mayoría de los que tienen que tomar decisiones, más allá del gobierno que sea, la Argentina termina en la General Paz o en el puente Zárate Brazo Largo…
-O en el área metropolitana. En el 4 por ciento del territorio se gana la elección y en la mayoría del territorio se aprovecha la explotación del suelo en beneficio de unos pocos y, ese razonamiento es periodístico, es información, no es de izquierda, ni de centro. Nosotros vivimos inventándonos el unitarismo sobre el federalismo, y eso lo que permite es que el que manda esté el mayor tiempo posible y al otro envidiarlo para ocupar ese lugar, hacer lo mismo y culparlo de lo malo para venir a fundar un tiempo mejor. Mi generación es la que vivió descarnadamente el proceso de retroceso de la Argentina. En mi generación (década del 60) había pobreza, pero no superaba el 5 por ciento de la población y donde uno se encontraba con el pobre en la escuela, en el club y no había barreras, abismos. Eso, en este país, desapareció.

-Antes dirigentes del fútbol como Aragón Cabrera (River Plate), Armando (Boca Junior), Santiago Leyden (Ferrocarril Oeste) y políticos como Balbín, Perón, Frondizi o Ília, por citar algunos podía salir a la calle sin ser repudiados o abucheados. Hoy dirigentes y políticos deben caminar con custodia y viajar en autos polarizados…
-Es un deterioro de décadas; es la fuga y desaparición del Estado; es la autoconformación de la dirigencia política casi como una casta social en sí misma. Es la eclosión de ese sistema de representación política ambicioso, que explotó en el año 2001, con la ambiciosa y paralela explosión de lo último que quedaba del sistema económico del Estado benefactor argentino. Muchas veces decimos que en la Argentina la realidad supera la ficción. Con la novela “Locos de amor, odio y fracaso” que la ficción le de una mano a la realidad para que sea un poco más real.

-El argentino al parecer es conformista, porque se escucha decir… ese dirigente o político robó, pero algo hizo….
-En el mundo, en nuestra región particularmente, se está poniendo sobre la mesa el funcionamiento del sistema democrático a partir de sus verdaderos financiamientos: es la corrupción. El caso de la empresa brasileña Odebrecht nos permite ver que no tenemos un problema sólo los argentinos sino que tienen un problema las democracias, los sistemas de representación. La corrupción no es una excepcionalidad. Es algo cotidiano; la gente lo ve, lo palpa a diario. La corrupción es la regla, la no corrupción es la excepción y si la no corrupción es la excepción, no discutamos más la corrupción si ya sabemos que roban. Obvio que quiero un mundo que funcione sobre parámetros distintos pero para eso ocurra, debemos saber cómo y porqué está funcionando de esta manera porque sino no lo vamos a resolver. Vamos a echarle la culpa a un corrupto para que vuelva otro y se convierta en una rueda de nunca acabar.

-En 2001 la gente pidió que se vayan todos. Que se renueve la clase política. Pasaron 16 años y siguen los mismos. Macri, que estuvo en el 90; Cristina, Scioli; entre otros…
-Alguien tiene que estar y hacer ese trabajo sino queda vacante. La última década creo que tuvo algo valorable que es mayor participación de las personas en política, particularmente los jóvenes. Esos que se incorporan y que son protagonistas en parte de mi novela; eso no le da a la juventud automáticamente el valor de lo nuevo, porque si lo que buscan es acercarse a la política para conseguir un laburo porque la situación está difícil, entonces nada cambia. En la juventud está el futuro. Si los peores índices del desempleo están en la franja joven, no nos estamos preparando para el éxito.

-De hecho, hay una realidad y lo demuestra la cantidad de jóvenes que fueron en búsqueda de un empleo días pasados a la Rural. ¿Estamos cómo en la década del ´90?
-En ciertos aspectos sí y en otros no porque la década de los ´90 se financió con un monto de dinero producido por la venta del Estado. Ahora no tenemos el Estado para venderlo; debemos buscar el dinero afuera y esto puede producir que la ecuación sea peor, porque si uno se endeuda mucho y ya no tenes qué vender…. Aclaro que este no es un problema del presidente (Mauricio) Macri, a quien se lo eligió para resolver este problema; es un problema de la Argentina. Los regímenes que trascendieron las décadas, con respaldo popular tuvieron que tener en algún momento ajustes, hay que dejar de ver la coyuntura como parte de la franja de la historia. Lacoyuntura es la coyuntura.

-¿En qué estado está el Estado argentino?
-Gastando más de lo que junta. Y, curiosamente, se gasta más en los años electorales. Ahí tenemos un sistema político hipócrita, cínico que nos convierte en hipócritas y cínicos a todos porque todos terminamos hablando de lo que no hay que hablar y viceversa.

-El expresidente Carlos Menem que le dijo al fallecido periodista Bernardo Neustad que si en campaña decía todo lo que iba hacer, no lo hubieran votado. Es decir que mintió para llegar al poder. ¿Qué hay en la novela actual de la Argentina de similitud con esa época?
-La novela transcurre entre el 2013 y hoy. Es la consecuencia de aquel Presidente que dijo que si decía qué iba a hacer, no lo votaba nadie. Debemos analizar lo que dijo: yo no ganaba; lo importante para él era ganar, no como quedaban las cosas. La salida del experimento Menem nos costó el 2001.

-¿Crees que vamos a ver pagar con la cárcel a los políticos corruptos argentinos?
-Ojalá que sí. Pero no lo creo porque la justica es parte del país hipócrita al que hacía referencia. Igualmente, no creo que Cristina Kirchner sea culpable de todo lo que se la acusa. Tres cuartos son acusaciones políticas, sólo son para destruirlas. Si creo que sobre el caso Lázaro Báez y los negocios hoteleros de la familia Kirchner tienen muchas y muy serias explicaciones que dar y creo, también, que no hay manera que nos terminen explicando que esas cosas se hicieron bien. Cristina mide en la provincia de Buenos Aires entre 30 y 33 puntos. Mirta Legrando me dijo que el kirchenrista es fanático. Puede ser, pero la pregunta que me hago es: ¿el 33 por ciento de la población de la provincia de Buenos Aires es fanática kirchnerista? Hay un 33 por ciento de la población de la provincia de Buenos Aires que no le interesa las acusaciones que hay contra Cristina y si a eso le agregamos las acusaciones que hay contra la familia presidencial, por negocios con el Estado, esto demuestra que a más de la mitad de la población no le importa la corrupción porque sabe que es parte del juego.

-El exjefe de Gabinete, Jorge Capitanich, me dijo en una entrevista que espera que Cristina y Randazzo se unan. ¿Ves posible que suceda esto en el peronismo kirchnerista?
-No lo sé. Ellos deben saber cómo rearman el peronismo. Lo que si me juego a decirte que aquellos que desean ver a Cristina presidenta en 2019 no cumplirán su sueño porque hay un 60 por ciento de la población que quiere que no vuelva nunca más. Yo no creo que eso sea porque Cristina robó, creo que se dará porque mucha gente fue dejando de votarlos porque les empezaba a ir mal y porque creo que el tiempo pasa y los liderazgos fatigan.

-¿Te parece que Macri tiene actitudes similares a Cristina?
-A mí me da la impresión que Macri y Cristina son las dos caras de una misma moneda. Como cada palabra en el periodismo está tarifada, van a decir que me paga Massa, y contesto: Massa es también lo mismo que Macri y Cristina. Entonces van a decir que me paga Randazzo. Y contesto: Randazzo es lo mismo que Macri, Cristina y Massa, es decir son del mismo sistema político. Lo que necesita la Argentina no es un reciclaje del sistema político, que se recicle en sí mismo copiándose sobre falsas representaciones, sino un rubro consensuado entre la más alta mayoría posible entre los argentinos donde haya cosas que no se tocan, salvo que excepcionalmente sea necesario.

– Dicen que de lo único que no se vuelve es del ridículo, pero pareciera ser que para los políticos esta frase no existe. ¿Qué piensas cuando hace un año, por ejemplo, Lilita Carrió decía que el mejor hombre para gobernar la ciudad de Buenos Aires era Martín Losteau y ahora es lo peor que le pasó a la política; o hace dos años Stolbizer hablaba muy mal de Massa y ahora están juntos?
-¿Haremos un sistema institucional creíble alguna vez? Hay una manera de ver la política, que cada vez se crea menos en ella y cada vez se vuelve más teatral.

“El periodismo autorreferencial, como la sociedad”

-¿En qué se transformó el periodismo? Te lo pregunto porque para muchos es más importante ser vedette, dejando en segundo plano la noticia y priorizar su intención de trascender en los medios, incluso con mentiras…
-Creo que somos autorreferenciales como los miembros de la sociedad en que vivimos. Lo que sucede es que a nosotros se nos ve. Nosotros no pelamos por los votos, pelamos por la audiencia, por los lectores y eso nos confunde con la idea de tener que ser mejores y ante la imposibilidad de ser mejores en la práctica, en la calidad informativa pasamos a pelearnos por ser mejores en los estético, escénico o en la manera, cosa que tampoco está tan mal porque la tecnología y la manera de presentarse es importante, porque en chiripá y tomando mate en el patio de mi casa, por más excelente información que tenga, muy poca gente me va a escuchas y ver. La técnica del show ayuda a brindar una buena información; lo que pasa es cuando las técnicas de show reemplazan a la información, dejando de lado a la verdad. Sin medios creíbles no podemos lograr que la sociedad funcione con normas.

-¿Cuándo te sentás a cerrar la edición semanal de la revista Noticias? ¿Qué priorizás, el marketing o la noticia?
-El tema es cuando me siento a producirla. Cuando la tengo que cerrar, la cierro con lo que tengo. Tengo un marketing, la tapa de Noticas es un afiche, yo exhibo una película y es la que conseguí construir en la semana en base a información. Eso puede generar un vicio porque el marketing es permanente y la información no y debemos tener una cierta cantidad estandarizada de marketing por sobre la información y, por consiguiente, termina siendo más importante el marketing, aunque no sea así porque la trayectoria se hace en base a la información.

-Todos sabemos que los medios de comunicación son formativos, informativos, de entretenimientos y económicos…. Es concreto que si un medio no vende no puede pagarles a sus trabajadores y por tal motivo ¿No creer que lo económico prioriza muchas veces a la información?
-Obviamente. Es un negocio. Perfil tiene un posgrado con la Universidad de El Salvador. Junto con dos editores de la revista le damos la clase ´Esto es Noticias´. Ellos hacen la parte periodística, ética, mística, la misión profesional. Yo les hablo de plata, dinero concretamente. Yo empiezo mi clase diciendo: A nosotros (revista Noticias) se nos acusa de tener una tapa que dentro de la revista no tiene sustento. Ese mito estúpido se lo explicaran los otros editores. De lo otro que se nos acusa es que a Perfil (editora de Noticias) lo único que nos interesa es vender revistas. Yo les contesto: a mí como director de la revista Noticias lo que más me interesa es vender revistas. El tema es ¿qué vendo? Debo vender calidad. Revista Noticias cumple 27 años corridos habiendo sido la revista, no solo líder, sino la única que sobrevivió en el tiempo en su tipo. Eso no significa que no hayamos tenido errores; pero la credibilidad se hace con el tiempo y lo que yo hago con credibilidad es plata para la próxima edición.

-¿No cree que los medios deberían aclarar cuál es su tendencia ideológica?
-Sería difícil decirlo porque la tendencia cambia. Ser oficialista cuando está fuerte y ser opositor para sacarle las últimas migajas, cuando está débil, y empezar a apostar al otro para volver a ser oficialistas (el Grupo Clarín, ¿por ejemplo?). Yo tengo la suerte de trabajar en una empresa periodística donde los dueños jamás me dijeron esto es lo que hay que hacer o esto no lo hagas. Siempre hablamos de periodismo. Es más, puedo decir que hace más de ocho meses que no lo veo al director de la empresa para armar el sumario de la revista Noticias. Yo tengo libertad total para trabajar y esa es una de las grandes alegrías que tengo de trabajar en la editorial Perfil. Esto es parte de la durabilidad de Perfil que notiene la magnitud de Clarín o La Nación, pero año tras año ha ido ganando un lugar más sólido en el negocio periodístico: En Perfil hacemos periodismo.

-¿Se están transformando, los periodistas, en una especia de partido político?
-No. Creo que los periodistas corremos el riesgo de transformarnos en unos menesterosos que terminan pensando cómo piensa la audiencia o cómo piensa el interés momentáneo para lograr la pauta publicitaria. Aclaro que yo no señalo a nadie que roce esa situación. El auto arranca con nafta y la nafta se paga con dinero (ejemplificó). Dejémonos de joder con esa ideología franciscana que dice que yo no toco la plata y después nos matamos por el dinero. No tengo ese tipo de prejuicios. Lo que tengo es una visión de necesidad social de contar con información de buena calidad porque la gente toma decisiones en base a la información y si brindamos información de mala calidad, es posible que no se tomen buenas decisiones y, por consiguiente no vamos a estar cumpliendo nuestra función; vamos a estar haciendo propaganda: No vamos a estar informando y, me parece, que ese es el desafío del personaje principal y la crisis de identidad del periodismo que en la figura de Anselmo ´Mito´ Valdivia, el protagonista de mi novela, está palpablemente planteado. Nito Valdivia es la crisis de periodismo, de identidad, de credibilidad, la incertidumbre del futuro y a dónde va esta profesión; el temor de que las redes sociales nos coman vivos. Todos esos conflictos que luego se traducen en la persona del personaje de unos 50 años, que tiene su propia tragedia personal, perversiones y vicios y una cantidad de cosas que lo convierte en una persona normal. Es decir, ni un santo ni un monstruo, pero es la conjunción de las dos cosas.

-¿Cuánto hay de cercanía de Anselmo “Mito” Valdivia con el autor de la obra, es decir con vos?
-Y… Yo lo creé. Así que mucho… Pero no soy yo. Ojalá a mí me hubieran pasado algunas de las cosas, la mitad de lo que le pasó a Valdivia.

-Llegaste a la televisión (es panelista del programa Animales Sueltos, que conduce diariamente Alejandro Fantino, en América TV). ¿Lo soñabas, lo buscaste o se te dio? ¿Te consideras un producto del rating televisivo?, porque uno podría decir que de lo contrario no estarías en la tv…
-Me lo debía. Yo creo que en esta etapa de nuestra profesión cerrarse a un solo género del periodismo es condenarse a ser un profesional incompleto. Hoy las maneras de comunicación son múltiples. Yo creo que hay que estar un poco en todos lados, aunque a mucha gente no le gusta. No elijo a quién informo, pero no hago las cosas para que le guste a la gente en general o para tal o cual. Hago mi trabajo con responsabilidad social pero no le conozco la cara a nadie de quienes reciben el producto de mi trabajo. Eso significa que no les debo nada; sólo la gratitud de comprar los medios que hago y ellos (por la gente) me deberán agradecer porque si los siguen comprando por algo será. No es una relación personal; es funcional. Un medio de comunicación dura por prestigio, porque para algo sirvió, sino no dura.

– ¿Hay algún límite que te has puesto en la profesión?
-Nunca decir lo que no quiero decir. Tampoco estuve todo el tiempo pura y exclusivamente diciendo lo que quería decir.

-¿Hay alguna persona que te hubiera gustado entrevistar y no lo lograste porque no te dio la entrevista o porque se murió?
-La verdad que no. Estoy tranquilo y a la vez inquieto con muchas ganas de aprender a mis 54 años de edad. Escribí libros y ahora incursioné en la Novela que es un salto importante para los periodistas; estoy descubriendo la televisión diaria en horario central, es un desafío.

-¿Qué querés que diga tu epitafio?
-No lo sé. Además, a mí me van a cremar. Yo quiero que tiren las cenizas de mi cuerpo en el Estadio del Club Atlético Independiente de Avellaneda.

zunino tres

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