La teoría de la “ilusión de los votos propios” elaborada por el sociólogo Artemio López explica en la academia lo que políticamente ya sucedió en Misiones. Esa ilusión fue refutada por Carlos Rovira cuando en 2007 y en 2015 tomó decisiones para designar candidatos que medían menos que otros pretendientes. Impuso la filosofía del movimiento renovador y misionerista sobre los nombres.

Posadas (lunes, 12 de junio) En la columna que tiene Artemio López en Perfil, este fin de semana volvió a tratar la teoría de la “ilusión de los votos propios” que confunde a dirigentes con alta exposición mediática. Si bien el sociólogo retoma la teoría para ridiculizar, diríamos las pretensiones de discutir el liderazgo de CFK. Después de revelar mediciones sostiene que “es hora de aceptar que la ilusión de “los votos propios” resultó un grave error político, electoral y básicamente conceptual dentro del FpV, cuya inconsistencia fue demostrada una y otra vez por la práctica electoral reciente, que muestra que donde hubo kirchnerismo se ganó y cuando se negó, silenció u opacó la pertenencia e identidad K en busca del “voto de clase media independiente sasarasasa” se perdió”. Se puede leer la nota aquí.
Ante el inminente cumplimiento del plazo para inscribir los partidos, frentes y alianzas para las Paso y los nombres de los candidatos, es oportuno rescatar la teoría de Artemio para reflexionar sobre el cierre de las listas en Misiones. Pero antes, hay que subrayar que una teoría no es una mera elucubración mental aislada de la experiencia sino que, a la inversa intenta descubrir la lógica de experiencias sucesivas. La teoría keynesiana, nada menos, no fue antes sino después del famoso New Deal. El cambio de paradigma en la economía política tuvo en la práctica de gobierno de Franklin Delano Roosvelt el laboratorio empírico para la elaboración de la teoría en una ida y vuelta entre práctica y la academia.

Rovira, un adelantado

Volviendo a Misiones, que es nuestra intención, la teoría de la “ilusión de los votos propios” parece inspirada en las decisiones que fue tomando Carlos Rovira desde la conducción del movimiento renovador. Haciendo la lectura política del pronunciamiento plebiscitario de 2006, en las elecciones generales del año siguiente apostó a la fortaleza de la Renovación como expresión orgánica de las aspiraciones de los misioneros trasversales a todos los partidos tradicionales. Sin dejarse encandilar por las presiones de Buenos Aires ni por las encuestas que daban una alta intención de voto al candidato impuesto por la Casa Rosada, se aferró a la convicción de que el movimiento renovador tenía el respaldo más que simbólico de lo que se conoce como misionerismo, que no es otra cosa que las pretensiones de la sociedad para tener más autonomía en la toma de decisiones y defender una identidad que estaba opacada por las tradiciones de los partidos nacionales. Hay que recordar que Pablo Tschirsch, con el apoyo de Néstor Kirchner y el jefe de ministros Alberto Fernández medía 29 puntos y Maurice Closs sólo 4 por ciento. La misma decisión fue tomada en 2015 cuando al interior de la renovación y de algunos intereses ocultos intentaron imponerle la candidatura de Alex Ziegler que tiene “votos propios”. Pues, Hugo Passalacqua obtuvo el respaldo de 400 mil votantes mientras Ziegler sólo 85 mil. Dato para Artemio.
La teoría de la “ilusión de los votos propios” agitó también las pulseadas entre el PRO y la UCR para confeccionar las listas de candidatos. En medios cómplices y en las redes sociales abundan los análisis que afirman que Humberto Schiavoni no tiene ni el 2% de intención de votos y que muchos candidatos de la UCR miden mucho más. Esta teoría funcionó en las generales de 2015, cuando el PRO se compró el pase de Ziegler como si fuera Messi. Terminó aportando sólo el 0,7% de los votos totales que obtuvo el PRO, que fue con Vamos Juntos a las elecciones para gobernador. El mismo abordaje cabría para analizar las discusiones del Frente Avancemos, que lo conforman el alfonsinismo, Trabajo y Progreso y el moyanismo de los Velázquez.
En síntesis, la teoría de la Ilusión de los votos propios desarrollada por el sociólogo López puede explicar en la academia algo que ya sucedió y sucede en Misiones. En las Paso, la Renovación ocupa el escenario como garantía de la defensa de los derechos de los misioneros en el Congreso de la nación en función del restablecimiento de un auténtico federalismo. Es su oferta y en tal sentido los nombres cobran significación. Por su lado, la Alianza Cambiemos entre el PRO y la UCR lo que privilegia como oferta es la defensa irrestricta de las decisiones de Mauricio Macri y en este entendimiento es que los nombres cobran también su propio peso. ¿Quién es más garantía en ese sentido?

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