La dirigente de memoria Activa, Diana Malamud, perdió a su marido en el atentado a la AMIA. Al igual que los demás familiares sigue reclamando Verdad y Justicia. En charla con este medio, la dirigente se aferra a la sensación de que no hay interés de que se esclarezca este cruel hecho que mató a 85 personas aunque destacó el trabajo que están haciendo los fiscales en el juicio por encubrimiento. Criticó duramente el accionar en su momento de Alberto Nisman y de las autoridades de la AMIA y de la DAIA

Buenos Aires (Martes, 18 de Julio, enviado especial Alejandro Fabián Spivak). Un día como hoy, pero 23 años atrás, a las 9.53, el país en particular y el mundo en general se conmovía por la noticia: una bomba, que contenía 300 kilogramos de trotyl, acababa de destruir la entidad judía más importante de la Argentina, la Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia), próxima a cumplir en ese año el centenario de su fundación.
Todavía no se habían acallado los estruendos de una bomba similar que, dos años antes -el 17 de marzo de 1992- había destruido el edificio de la Embajada de Israel, ubicado en la calle Arroyo al 900, pleno centro de la Capital Federal.
Una camioneta Renault Traffic, adecuada como coche bomba, explotó frente al viejo edificio de la calle Pasteur 633, en pleno barrio Once de la Capital Federal, apagando la vida de 85 personas -entre chicos y grandes- y dejando cientos de heridos que fueron, en su mayoría, trasladados al hospital de Clínicas, situado a tres cuadras del lugar.
Entre los muertos, se encontraba el arquitecto Diego Malamud, padre de dos niñas de dos y cinco años y esposo de Diana, una luchadora que cumple el rol de secretaria y es una de las caras visibles de la organización Memoria Activa que se creó luego del atentado.
Diego -y en él se recuerda a todos quienes dejaron su vida entre los escombros de la Amia y también de la Embajada- estaba a cargo de la obra de refacción del viejo edificio de la mutual judía. Ese fatídico día lunes 18 de julio de 1994 se encontraba de casualidad controlando los trabajos en el edificio de la calle Pasteur 633.
Según se comprobó tiempo después, la muerte lo encontró en las escaleras, entre los pisos primero y segundo.

A las 16.30 en punto

Como hace trece años atrás cuando se cumplieron los diez años del atetando a la Amia con Diana nos comunicamos telefónicamente y acordamos encontrarnos a las 16.30 del jueves pasado en el bar Casablanca, ubicado en la intersección de las calles Riobamba y Rivadavia, frente al Congreso de la Nación, donde la mayoría de los diputados y senadores miran para otro lado y no piden explicaciones por la forma en que se está llevando a cabo el juicio oral y público sobre esta causa y mucho menos las piden sobre la impunidad que dejó el atentado contra la Embajada de Israel.
Al igual que hace una década, durante las horas previas al encuentro con esta “luchadora por la vida y la justicia” estuve pensando el cuestionario. En mi carrera como periodista hice cientos de reportajes a personalidades, políticos y empresarios, pero ésta era la más difícil: debía volver a charlar con alguien que había perdido un ser querido en un atentado y que después de 23 años sigue reclamando justicia. Diana Malamud llegó puntualmente a la cita. No bien abrió la puerta del bar la reconocieron varias personas y espontáneamente se pararon y la aplaudieron. “No bajes los brazos. Te acompañamos”, le gritaron.

23 años de impunidad

No hizo falta realizar la primera pregunta. Diana se sentó, café de por medio y lo primero que dijo fue: “Es difícil decir qué se siente. O sentir algo en particular. Por momentos tengo la sensación de que no siento nada diferente a lo de todos los días. Y, por momentos, el afuera le recuerda a uno que se cumplieron 23 años sin justicia”.
“Me parece increíble que haya pasado tanto tiempo impune. Aparte de todo el dolor que uno puede sentir por esta fecha, la impunidad produce mucha bronca”.
Diana Malamud -sigue usando el apellido de su marido con mucho orgullo- tenía 35 años cuando quedó viuda con dos hijas de dos y cinco años. No bajó los brazos y, desde ese momento, comenzó la búsqueda de justicia, no sólo por su marido, sino por los 85 muertos y, en realidad, por todos los argentinos que merecen ver condenados a los autores intelectuales y materiales de este crimen.
“La sensación es distinta ahora que hace muchos años atrás. Durante mucho tiempo, después del atentado, a la hora en que mi marido llegaba de trabajar yo esperaba los pasos en el pasillo y, a veces, hasta lo sentía. Y, no sé cómo es esto, pero un día uno deja de esperar y se da cuenta de que el otro ya no está”.
A veces Diana tiene la sensación de que sus hijas entienden más que ella. “Pareciera que para uno es más shockeante. O que uno puede comprender menos lo que sucedió. O, tal vez, cuando sucedió, ellas -por sus hijas- eran muy chiquitas. Y lo vivieron así y así fue su vida. Creo que a uno como adulto le cuesta mucho más”.
Recordó que ese lunes 18 de julio de 1994 a las 9.53 se encontraba en su casa. No había salido a trabajar aún hacia la oficina donde cumplía funciones de secretaria. El departamento en el que vivía en ese entonces junto a sus hijas y su marido está ubicado a 20 cuadras de Pasteur 633. “Tenía las nenas chiquitas. Mi vida transcurría entre el trabajo, la escuela, las nenas, la casa, el club: una vida, entre comillas, normal. Una buena vida”. “En estos 23 años mi vida transcurrió por muchas etapas. Fue y son años muy duros. Fue muy difícil criar sola a mis hijas y en estas circunstancias. Tampoco me permití deprimirme, ni pensar en mí porque ellas eran muy chicas. Esas son cosas que uno paga después”.
“El porqué del atentado a una Mutual me lo preguntaré siempre. No creo que haya respuesta”, reflexionó Diana. “Es muy difícil saber si uno de los motivos del atentado fue una cuenta pendiente de (Carlos Saúl) Menem con Irán. Las hipótesis son muchas y las pruebas son nulas. Creo que había cuentas pendientes, que tuvo que ver con el conflicto de Medio Oriente, y que en este país la impunidad es la reina. Todo el mundo ingresa y egresa, y hace lo que quiere. Hay mucha corrupción y la seguridad es ínfima”.
“Creo que el primero -el atentado a la Embajada de Israel- fue muy exitoso y por eso los responsables hicieron el segundo, total en la Argentina no se investiga nada y, por qué no pensar en un tercero. Las condiciones son óptimas”.
“Al gobierno menemista no le interesó el atentado. Menem le fue a dar el pésame al presidente de Israel”; afirmó.
“El otro día estaba pensando en este tipo de ataques. Quien lo comete no está más porque se suicidó. Las víctimas son azarosas. Quienes planean este tipo de atentados no conocen a sus víctimas. No matan por ser alguien sino que matan por representar a algo”.

Sin verdad ni justicia

A 23 años del atentando a la Amia para Diana Malamud “lamentablemente aún no tenemos verdad y justicia si bien se está desarrollando un juicio por encubrimiento muy importante, el único en la historia que está pasando en forma desapercibida”.
“Se está juzgando a un ex presidente (Carlos Saúl) Menem a un ex secretario de Inteligencia Anzorreguy; a un ex juez de la causa Galeano, al ex presidente de la Daia Beraja, a ex comisarios de la Federal, entre otros. Estos son parte de los responsables que a 23 años del atentado a la Amia no tengamos, aún verdad y justicia”.
Diana Malamud descree que el atentando se esclarezca definitivamente. “Es muy difícil ya pasaron más de dos décadas de este hecho y estamos casi a foja cero. De todos modos, al día de hoy tenemos una fiscalía con tres fiscales que están haciendo un excelente trabajo. Es decir, un trabajo serio”.
En tal sentido dijo “por ejemplo hace unos días se identificó a la víctima 85. También apareció un ADN que no corresponde a ninguno de los ADN de los 85 muertos identificados del atentado. Estos son algunos avances peri de ahí a que se esclarezca el atentado estamos muy lejos”.

El aparecimiento de Beraja

Diana Malamud criticó duramente a las autoridades de la Daia que en una reunión realizada días pasados en la que participaron todos los representantes en el interior de esta entidad judía estuvo presente el ex presidente de la Daia al momento del atentado Rubén Beraja. “Es una vergüenza, aunque no me sorprende porque es coherente con los que desde Memoria Activa venimos denunciando respeto al accionar de las autoridades de esta entidad de la comunidad judía”.
“A la Daia no le interesa la verdad y la justicia”; Ni les interesa los muertos de la Amia. Lo único que les interesa es la alfombra roja y los negocios; afirmó Diana Malamud
También criticó a la nueva conducción de la Amia. “A ellos, al igual que a las anteriores comisiones directivas no les interesa esclarecer el atentado”. Tanto la Amia como la Daia lo único que quieren es que se cierre la causa”.
“Tanto la Amia como la Daia son querellantes en el juicio por encubrimiento y su abogada actúan como defensores de los acusados. Es vergonzoso su accionar”.
La dirigente de Memoria Activa no confía en que este gobierno nacional encabezado por Mauricio Macri pueda llegar a esclarecer este atetando. “En realidad no confío en ningún gobierno. Ni en éste ni en el anterior. Sólo confío en el trabajo de los investigadores y de los fiscales. Ningún gobierno tuvo y tiene la decisión política para que este atetando se esclarezca”.

Irán responsable

Diana Malamud fue contundente: “Fue un grupo fundamentalista iraní, sirio, entre otros que llevó adelante al atentando contra la Amia”
Para la dirigente judía con este atentado y el de la embajada de Israel “la Argentina pagó negocios incumplidos de parte del ex presidente Carlos Saúl Menem, entre los que se encuentra su campaña política y el tráfico de armas.

Nisman, no hizo nada

En las charlas Diana Malamud criticó el accionar del fallecido fiscal Alberto Nisman. “No hizo nada. Nosotros, desde Memoria activa lo hemos denunciado tanto legalmente como en forma privada y pública para que lo saquen del cargo. Nisman insisto no hizo nada, no tocó un papel en diez años. Sólo se dedicó hacer negocios y fiestas”.,
También cargó sus críticas hacia la ex presidenta Cristina. “Debería dar explicaciones”
Grandes Negocios
Diana Malamud no se calla nada. Insiste en la responsabilidad del ex presidente Carlos Saúl Menem, de sus funcionarios y de ex dirigentes de la comunidad israelita como en cierta forma responsables de que el atetando se haya llevado a cabo. “Dos años antes se había cometido un atentado similar a la Embajada de Israel. Se sabía de la posibilidad de un segundo atentado y nada hicieron para prevenirlo. Priorizaron los negocios. Negocios que priorizan ahora por encima de los muertos y, por eso no desean que el atetando se esclarezca”.

Sigue el reclamo

A pesar de los años y con sus hijas adultas, Diana Malamud, al igual que los demás familiares de las víctimas sigue reclamando verdad y justicia. “Pasan los años y el reclamo es el mismo. Cuando sucedió el atentando tenía 35 años y dos hijas muy pequeñas. Hoy tengo más de 55, dos hijas adultas y el reclamo es el mismo”.

Anuncios