Wipplinger anunció que su partido Trabajo y Progreso abandona la lucha de octubre apesadumbrado por la polarización de votos en las Paso. En sus palabras, emitidas en el espacio que tiene en la TV Pública los partidos con representación parlamentaria, subyace la crisis de representación de su partido ante la aparición de Cambiemos.

Posadas (Miércoles, 23 de agosto) Claudio Wipplinger admitió la crisis de representatividad del partido provincial Trabajo y Progreso y anunció su rendición ante el resultado de las Paso y le hizo un guiño a Cambiemos. En el espacio de la televisión pública reservado para los partidos con representación parlamentaria anunció que no se presentará en las elecciones de Octubre con el propósito de “no entorpecer una posibilidad de que los rumbos de la provincia se cambien”.
El diputado que termina en diciembre su segundo mandato dijo que a la luz de los resultados del domingo 13 se definieron dos grandes líneas. “Se nacionalizó a grandes rasgos, la sensación es que se priorizó lo nacional como un sector contra otro”, analizó. Agregó que el oficialismo provincial se sigue manteniendo con mucha fortaleza. También destacó la elección hecha por la alianza Cambiemos, conjunto de fuerzas políticas en el Gobierno nacional. “Es muy factible que la decisión de estos días veamos de simplemente colaborar. Ya no ser más candidatos por lo menos en esta elección”, apuntó. Wipplinger consideró que la tercera fuerza provincial, más cercana a la ideología del anterior gobierno nacional logró captar, además de sus votantes genuinos, a ese sector político. “Es una estrategia bien pensada”, admitió.
En este sentido, el legislador sostuvo que para las elecciones de octubre varios partidos provinciales tienen decidido presentar con “boleta corta”, competir en las categorías de Diputados Provinciales, concejalías y otros cargos como la Defensoría del Pueblo que se van a disputar en algunas localidades.
“El análisis que hacemos en definitiva es que con este resultado, nosotros desde nuestro partido y estos días en la charla que vamos a tener y terminar de definir con el resto de quienes conformamos el frente, ver si no se da un paso al costado para ir ya trabajando hacia el 2019. En priorizar un armado con mayor fortaleza pero principalmente para poder limpiar un poco lo que son las opciones electorales de octubre”, explicó Wipplinger.
Señaló que buscarán “no entorpecer una posibilidad de que los rumbos de la provincia se cambien”. “Entonces es muy factible que la decisión de estos días veamos de simplemente colaborar. Ya no ser más candidatos por lo menos en esta elección. Nosotros ya no lo éramos y ya habíamos planteado en muchos sectores que factiblemente no íbamos, en el caso mío particular, si bien estaba latente la posibilidad, ya lo habíamos expresado que era factible que en esta no compita por una cuestión de dar espacio a otros sectores también”, enfatizó.
Insistió que los dos sectores que más votos obtuvieron son los sectores del oficialismo.
“El 22 de octubre se terminará de definir realmente cuántos diputados provinciales va a tener cada fuerza política de los que participen activamente. Ahí se va a terminar de definir si los Senadores se distribuyen como fue ahora en las Paso o si hay otro giro”, observó.

Crisis de sentido

El partido Trabajo y Progreso apareció en el escenario provincial para ocupar un espacio de representación que desde 1983 tiene votantes de centro derecha. En esos años de recuperación de la democracia, el emergente de ese target de votantes fue Roque Fessler, un liberal que expresaba las ideas ultraliberales en el partido de Alsogaray. En los 90, la política neoliberal asumida por el peronismo polarizaba ideológicamente con la UCR que mantuvo en esos años posiciones afines a la socialdemocracia que caracterizaba la prédica de Raúl Alfonsín. La derecha infiltrada en el peronismo dejaba poco margen para que los partidos conservadores fueran opción. Entonces, la política en Misiones seguía los mandatos de los mandantes de Buenos Aires. El primero en ver la fisura que dejaban las ofertas nacionalizadas fue Jorge Galeano que eyectado del pejota construyó un partido provincial que capturó el voto que había dejado vacante la Ucedé. Trabajo y Progreso de Wipplinger es heredera de esas tradiciones aunque producto de rupturas con el puertismo. Wipplinger ganó su primera banca en 2009 con Unión Pro, que en Misiones expresaba al peronismo duhaldista aliado entonces a Macri. Las disputas internas derivaron en la intervención del Pro para desplazarlo de la presidencia. Fue cuando armó su propio partido que en 2011 obtuvo sólo el 1,65% de los votos. Pero la gran consagración fue en 2013 cuando logró el respaldo del 8,6% de los misioneros para su reelección. Wipplinger entonces aparecía como el emergente de la derecha democrática en Misiones que se sumaba a las rupturas con Buenos Aires. Sin embargo, la aparición del macrismo ya en 2015 puso en cuestión la extensión y la real inserción de su partido y su representación de los empresarios y profesionales de clase media. La crisis de representación que lo llevó hoy a renunciar a las elecciones nacionales tiene un antecedente en la decisión de 2015 de integrar la alianza con el Pro.
Es dentro de este contexto que su anuncio de hoy, que por lo que dijo en la TV, no anticipó a sus socios de Avancemos, contrariamente a lo que se supone limpia el sentido de la representación del Frente. El moyanismo social, esa clase trabajadora ascendente que expresa Adolfo Velázquez sumado al rescate de los ideales de Alfonsín, gana en sentido al limpiarse la ambigüedad del partido de Wipplinger que tiene reminiscencias del Pro.

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