La Cámara de Representantes tiene en estudio un proyecto de Oscar Alarcón para la creación de un Banco de Alimentos. El objetivo es definir un marco regulatorio para que los grandes hoteles y supermercados puedan donar los excedentes de comida en buen estado. Se trata de eximirlos de la responsabilidad civil por posibles intoxicaciones u otras complicaciones. Un proyecto similar elaboraron desde “Plato Lleno” y se estudian conjuntamente en la Comisión de Salud.

Posadas (Jueves, 31 de agosto) La creación de un Banco de Alimentos está en estudio en la Cámara de Representantes de la Provincia. La iniciativa del diputado Oscar Alarcón, que sigue ejerciendo la medicina en la zona norte, tiene el objetivo de establecer un marco regulatorio que facilite las donaciones de grandes hoteles y supermercados que hoy se inhiben porque quedan sujetos a la responsabilidad penal por eventuales efectos sobre la salud de la comida donada, como por ejemplo intoxicaciones. El proyecto está en sintonía con el elaborado por la organización Plato Lleno Posadas que fue presentado en el parlamento por el diputado Héctor Bárbaro. Precisamente, el tratamiento de los dos proyectos en conjunto se inició hoy en la comisión de Salud con la participación de los representantes de la asociación civil que integra una red que funciona en toda Latinoamérica para evitar que alimentos en buen estado sean tirados a la basura.
Alarcón explicó claramente hoy que no se trata de desperdicios, sino de alimentos en buen estado que quedan como excedentes en los grandes hoteles o que en los supermercados se retiran de las góndolas por defectos de envase o la cercanía de la fecha de vencimiento. Esto fue ratificado por el diputado Marcelo Rodríguez que reveló que trabajo en Multiservi.
Agustina de Llano y Cartejarena en nombre de Plato Lleno ratificó desde la experiencia del voluntariado ese impedimento, diríamos penal, que bloquea la posibilidad de los grandes supermercados y hoteles donar el excedente. De todos modos, con nombre y apellido reveló que reciben habitualmente donaciones de Tahona y de Multiservi. El proyecto que elaboraron, apunta precisamente a limitar esa responsabilidad de los donantes en caso de que cumplan los requisitos y se encuentren debidamente inscriptos en un registro especial. Sostuvo que “este punto es uno de los más reclamados a la hora de negar la donación por temor a demandas judiciales posteriores”.
Por este motivo el presidente de la comisión Roberto Chas, anunció que en próximas reuniones se invitará a participar a los empresarios para escuchar sus demandas.
Los dos proyectos actúan sobre la gran contradicción del capitalismo como orden global: anualmente se producen 4 mil millones de toneladas de alimentos en el mundo de las cuales sólo la mitad llega a consumirse y se descartan al menos 2 mil millones de toneladas de comida en buen estado. En el caso de Argentina no existen muchos datos precisos sobre el desperdicio de alimentos pero una evaluación realizada por la Red Argentina de Bancos de Alimentos (año 2005) determinó que se pierden por día unas 500.000 raciones totalmente aptas para el consumo, desechadas por los fabricantes a causa de fallas en el etiquetado, por errores en el gramaje o por hallarse relativamente cercanas a la fecha de vencimiento.
Alarcón sostiene en los fundamentos del proyecto que esta “ley no necesita de cuestiones o tecnicismos para su puesta en marcha, sino que necesita del sentido común y de la buena voluntad de aquellos que tienen el poder de ayudar para destinar mucho de los alimentos que sobran y se tiran sin aprovechar. Muchas empresas gastronómicas y de producción de alimentos, presentan sobrantes en su producción ya sea por cantidad de cubiertos servidos o por producciones mayores a la demanda esperada, incluyendo también las fallas de presentación en sus productos o sus servicios. El razonamiento lógico es que habiendo personas que sufren falta de alimentos o alimentación inadecuada en un país en donde se producen más alimentos que los que se consumen, no podemos dejar de lado nuestro deber ético y moral de hacer algo por aquellos que más necesitan”.

En Misiones salvaron 18 mil raciones

En el proyecto elaborado por Plato Lleno y que presentaron Bárbaro y Martín Sereno, se afirma que “cada año, los argentinos mandan al tacho de basura una tonelada y media de comida. Son 362 kilos por persona/año (30 kilos por mes) de alimento desperdiciado, según cálculos oficiales del Ministerio de Agroindustrias de la Nación. Aunque la cifra nos ubica muy lejos de Estados Unidos o Europa –donde lo que se tira llega a 115 kilos– también nos deja como uno de los países que más comida desperdicia en América
Latina, donde la media no supera los 25 kilos por persona y por mes.
“Misiones no es la excepción. En Posadas existe el grupo de voluntarios del Proyecto Plato Lleno, que desde hace dos años realiza rescates de comida apta para el consumo (excedentes, no sobras) con el fin de evitar su desperdicio, y que, con un enorme esfuerzo y marcado compromiso, acerca esa comida –en condiciones higiénicas y de conservación adecuada– a comedores, merenderos y hogares. En este tiempo de existencia realizaron más de 300 “rescates” de alimentos que sumaron casi 10 mil kilos de comida que, de otro modo, hubiesen ido a parar a la basura. Estos rescates representaron 18 mil raciones de alimento consumidos por chicos, adultos y ancianos en situación de extrema necesidad”.
En la Comisión, de Llano y Cartejarena reveló que en Misiones se han salvado ya 500 kilos de alimentos.plato-lleno

Responsabilidad del Estado

En la presentación del proyecto, Alarcón fue claro al señalar que la responsabilidad indelegable del Estado en el orden social y en tal sentido destacó que debe ser la autoridad de aplicación de la ley y del funcionamiento del Banco a crearse. Es el Banco el que deberá recibir las donaciones y distribuirlas, como asimismo manejar un registro de donantes.
Para que no queden dudas, Bárbaro subrayó ya en los fundamentos que el proyecto de la ONG “no pretende tampoco suplir la clara responsabilidad del Estado en la generación de más hogares donde falta de todo, ni los lamentablemente necesarios programas alimentarios de emergencia. Por el contrario, solo busca regular una realidad que no nos gusta pero que debe ser considerada por las leyes para facilitar el espíritu altruista de los voluntarios (donatarios, donantes)…” Y remarca que el proyecto “buscó combinar lo mejor de iniciativas similares que se presentaron y se aprobaron en otras jurisdicciones”, y dobla la apuesta al proponer sancionar a “quienes desechen comida en buen estado en cantidades aptas para donación, es decir, más de 10 kilos”.
La paradoja es que el proyecto avalado por el Pays alienta a los posibles donantes con un incentivo fiscal, cuestión rechazada de plano por la Renovación. Sería un contrasentido que el donante buscara un beneficio. Reveló después Alarcón una conversación que mantuvo con gerentes del Sheraton de Iguazú. “No presionaron con ventajas fiscales sino en que se les facilite la derivación de los excedentes. Nos dijeron que hoy no saben qué hacer”. De allí surge un reclamo para la mejor organización de la recolección de los excedentes por parte del Banco.
En síntesis todos los diputados de la comisión se mostraron dispuestos a dar curso a las iniciativas de modo que el tratamiento deberá definir el encuadre y las responsabilidades del Estado.

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