La fórmula Pablito Velázquez – Claudia Marelli irrumpe como alternativa al interior de Cambiemos en Posadas donde la Alianza libra la madre de todas las batallas. El sublema rompe la polarización por el sentido que estaba planteada entre el cualunquismo de Diego Barrios y la tradición partidócrata del UCR Martín Arjol

Posadas (jueves, 7 de septiembre) Posadas se presenta como un escenario especial para las elecciones de octubre. La distribución de la población en nuestra provincia está lejos de convertirla en “la madre de todas las batallas”. En la relación, no tiene el peso de Buenos Aires en el orden nacional, ni en el porcentaje de votantes ni institucionalmente. En Misiones la Ley considera a la provincia como un solo distrito electoral en doctrina con el artículo 2 de la Constitución que determina que la soberanía reside en el pueblo que, es uno e indivisible. Para la conformación de la Cámara no hay distribución porcentual entre ciudades como sucede en el Congreso Nacional. Por ejemplo Buenos Aires renueva 35 legisladores y nosotros 3. Esa caracterización del “Flaco” Kunkel, no va en Misiones.
De todos modos políticamente Posadas no deja de tener características especiales por ser la Capital y un desarrollo relativo bien diferenciado de la mayoría del interior. Un posadeño puede llegar a tener hábitos de consumo más parecidos a los de un porteño que al habitante de una zona rural y la vida en las chacras.
Además, Posadas fue uno de los distritos en que ganó Cambiemos. Esto podría demostrar que la “ola” nacional, no la de las primarias que es de resultado dudoso y abierto a interpretaciones, sino del ballotage 2015, empieza a sentirse en los centros urbanos.

La identidad en Cambiemos

Lo cierto es que más allá de cualquier interpretación la alianza Cambiemos, conformada por el PRO y la UCR además de otros sellos, ganó en Posadas en las primarias, aunque, siempre hay que decirlo, nadie tiene el voto comprado y en octubre las elecciones de diputados provinciales y concejales puede influir en la gente de otra manera.
De todos modos se percibe que en Cambiemos sí se ha convertido a Posadas en la madre de todas las batallas en octubre.
La alianza que sostiene a Mauricio Macri en la Casa Rosada se muestra sólida aunque la toma de decisiones esté concentrada en la mesa chica de la Presidencia. Incluso Clarín en junio pasado subraya esa concentración de poder en una nota que dice: “Peña ya no es Marquitos, como muchos lo llamaban en los tiempos románticos de la campaña presidencial. Ahora es el todopoderoso Comandante Marcos…Peña toma las decisiones de mayor impacto para el destino de Mauricio Macri”.
A este contexto le falta otra parte: las diferencias que plantea al interior de la alianza la UCR y que son manejadas con la mayor diplomacia habitualmente en reuniones que pide Ernesto Sanz. Fueron muchas las discrepancias, la última por el encubrimiento de la actuación de Gendarmería en la desaparición de Santiago Maldonado. La UCR se hace escuchar y esta vez Sanz deslizó las diferencias en declaraciones públicas.
Se trae todo esto a colación para aceptar la hipótesis de algunos diputados de que al interior de Cambiemos sí Posadas es la madre de todas las batallas en octubre.
Aunque la bajada de línea es sostener la unidad, nadie puede negar que la centralidad que se le da a las elecciones en Posadas no pasa por las candidaturas nacionales ni provinciales, sino por las municipales.
Con el riesgo que encierra toda caracterización, se puede sostener que la opción de Cambiemos para octubre, que se venía dando entre las candidaturas a concejal de Diego Barrios del PRO y Martín Arjol de la UCR, encerraba una tensión simbólica entre el ultraliberalismo rayano en el cualunquismo y la tradición del ucerreísmo. Outsider contra dirigente orgánico.
Decimos venía dando, porque la irrupción de la fórmula Pablito Velázquez – Claudia Marelli en el escenario posadeño rompe de entrada la polarización y la lucha por la significación se abre a otras aristas. “Pablito”, al ser precisamente conocido por su nombre y su inserción en los sectores populares ligado a las herencias chamameceras, expresa una alternativa, digamos de un radicalismo popular. Se le anima con pueblo al apoyo que puede tener Barrios del gobierno nacional y a la estructura que sostiene a Arjol, como la Fundación Nosiglia, y los grupos del partido que todavía se referencia en el ex gobernador Cacho Barrios Arrechea. Al mismo tiempo, la significación de Claudia remite a las fuentes a la vez que expresa a los militantes radicales que están en la trinchera desde hace muchos años y nunca accedieron a un cargo electivo. Hija de Mabel Marelli aporta también los lazos construidos con la dirigencia nacional que hoy conduce a la UCR. Más concretamente, si alguien en la UCR con teléfono directo a Sanz, esa es Marelli. No es casual que haya sido la más firme defensora de la alianza con el PRO cuando hace pocos meses, Barrios Arrechea, con la adhesión de Arjol y Pepe Pianesi, que encabeza la lista de candidatos a diputados provinciales, alentaba exigir dirimir las candidaturas en las Paso.
Esta lectura no fue compartida por la dirigencia de Cambiemos consultada, pero a la vez no fue descalificada. Los políticos han aprendido ya que no hay verdades, hay interpretaciones. Y así se maneja Durán Barba.

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