Un sector de la Alianza Cambiemos, claramente liderada por la UCR, se corrió hoy de la estrategia de diálogo y consenso que existe entre los gobiernos de la Nación y de la Provincia. En forma irresponsable minan acuerdos que necesita Macri para avanzar en reformas. Jorge Ratier reclamó coherencia y respeto a las instituciones republicanas.

Posadas (Domingo, 10 de diciembre) Se rompió Cambiemos hoy en el Parlamento misionero. Ocho de los diez diputados del interbloque se rebelaron a la estrategia de la conducción provincial y se negaron a votar por Carlos Rovira como presidente de la Cámara de Representantes. Un sector fundamentalista liderado por directivos de la UCR al romper códigos republicanos, con argumentos contradictorios y poco consistentes, desnudan así las dificultades del camino del diálogo y los consensos elegido por la Renovación cuando en 2015 decidió encuadrar en las relaciones institucionales.
Es todo un dato que revela la intención beligerante de un sector de la Alianza en Misiones, que desde las lógicas de las minorías intensas, confunde el 32% de los votos obtenidos el 22-O como un mandato sesgado que se descuelga de la influencia del arrastre de Macri en el pronunciamiento de las urnas. En los argumentos de los diputados de la UCR para abstenerse se traduce una clara excitación partidista de quiénes se sienten en las puertas del paraíso. Una abstención, que en la Cámara necesita el permiso de la mayoría, no deja de ser una actitud vergonzante. Enfrente hay un vacío. Lo marcó la peronista Silvia Rojas. Ese vacío es la ausencia de un liderazgo claro en la Alianza. Por eso la obsesión por Carlos Rovira.
Pero en ese juego interno, en el que se prendieron, en un sin sentido, dos diputados del PRO, entre ellos Alba Nilsson que el año pasado justificó el voto por Rovira en el mandato popular y en la Constitución de la Provincia, argumentos que hoy olvidó recordando a Marx, pero no al filósofo sino al bufón que una vez dijo: tengo mis principios si no les gusta tengo otros, en ese juego interno decíamos, la UCR vuelve a reducir su mirada al partido y se muestra ajena al clima enrarecido que se está viviendo en la Argentina por la ofensiva sobre el Estado de Derecho.
Los rebeldes al interior de la Alianza Cambiemos parecen no tomar nota de que a menos de dos meses del respaldo que obtuvo Macri el 22-O ha gastado el crédito político. No sólo episodios como la desaparición del submarino o la sobreactuación de jueces en la persecución de opositores sino que fundamentalmente la resistencia a los proyectos de reforma que están en tratamiento en el Congreso lo pusieron a la defensiva. Es decir que mientras Macri necesita de los gobernadores y su influencia en sus diputados y senadores, aquí, los socios menores del PRO ponen palos en la rueda, para decirlo en términos claros. Pero si se tiene en cuenta el costo político que está pagando la renovación y el gobierno de Hugo Passalacqua, precisamente por acompañar y defender el diálogo institucional con la Casa Rosada, la actitud de cerrar el diálogo en el parlamento con actitudes fundamentalistas y de alto resentimiento, se descubre la pulsión proselitista de la vergonzante abstención.
Por eso resonaron con la fuerza de una lección y de una advertencia las palabras de Jorge Ratier Berrondo, que de todos los diputados de la Alianza es el que más llegada tiene al gobierno nacional. Ratier habló de la coherencia que no tuvieron sus pares del interbloque. Referenció esa coherencia con lo que hizo durante dos años, pero fundamentalmente “con lo que pregona mi partido en respeto a las instituciones. Y comparó la actitud de las oposiciones en el orden nacional que votan por representantes del oficialismo tanto en el Senado como en Diputados “si pedimos respeto como minoría en el orden nacional tenemos que estar dispuestos a respetar las mayorías, el respeto se ejerce no se cambia por respeto”, enfatizó
El diputado Miguel López Vedoya fue lapidario también con sus compañeros al fundamentar su voto por Rovira en la “coherencia de la tradición republicana, quién gobierna debe tener la conducción de la Cámara”. Curiosamente es otro dirigente que tiene llegada a los ministerios de la Nación.
Víctor Kreimer, desde la posición se puede decir privilegiada de estar fuera de la polarización, reclamó dejar apetencias personales y darle un mensaje a la gente de la posibilidad de la clase política de lograr consensos mínimos “para trabajar mejor y juntos” Y remató “debemos respetar la voluntad del pueblo, respetar las mayorías”.
Rojas, del peronismo en la diáspora y del sindicato de camioneros, desmintió los argumentos de quienes denunciaron que en la Cámara dando fe a la pluralidad que reina en la Cámara y al repasar su exitosa gestión en dar respuestas a temas fundamentalmente referidos a necesidades de las mujeres y de los discapacitados. “Hemos puesto en agenda varios temas”, afirmó.

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