Los editores de Clarín escondieron hoy la corrida cambiaria que llevó el dólar ayer a 19,45. Son conscientes que la noticia perfora su poder de censura a través de los otros medios y las redes sociales. ¿Por qué entonces el papelón y la deslealtad con sus lectores? Lo que oculta es la fisura en el bloque dominante que es el sostén de su tropelías.

Posadas (Viernes, 29 de diciembre. Por Carlos D´Onofrio) Clarín pasó todos los límites hoy. No en la manipulación de las noticias que transforma en información en función de sostener el relato del poder. Eso es habitual. Ya lo confesó uno de sus columnistas cuando dijo que Clarín hace periodismo de guerra. El límite hoy se asemeja más a una película porno. A sexo explícito. Escondió la corrida cambiaria de ayer con un título a toda página contra Pablo Moyano, el sindicalista indomable con más poder de movilización que tiene hoy el movimiento obrero. Se puede leer como una orden que baja Héctor Magneto a los jueces y se puede leer como el intento de proteger la imagen del gobierno nacional. Pero en realidad está escondiendo la reacción de un sector de la clase dominante que salió con todo su poder de fuego a disputar ingresos en el mercado cambiario. Es lo que oculta. Claro, a los operadores de guantes blancos Bullrich no les manda los camiones hidrantes ni los gendarmes. No se los manda porque son ellos los que mandan. Sabe Clarín que si se rompe la armonía entre los Bancos, exportadores y empresas multinacionales, como sucedió en 2001, corre el riesgo de perder su base de sustentación política. Mientras el poder mantenga un bloque monolítico, la resistencia popular chocará contra un muro y las balas de la represión. Pero una sola fisura en el bloque dominante abre posibilidades conducentes, como viene sucediendo en el mundo occidental desde la Revolución Francesa y ayer no más en nuestro país, en 2001.
Si uno lee los titulares de los diarios porteños, que son los de alcance nacional, se advierte que hubo “gestiones” de la Casa Rosada para evitar conceptos como “corrida”, “disparada”, “escalada” para calificar, precisamente la corrida al dólar. Pero de todos modos, los editores se las arreglaron y ahí están los titulares, incluyendo a La Nación que por cuestión de clase guarda más las formas que los nuevos ricos de Clarín. Los Mitres y sus descendientes los Saguier tienen raíces en el patriciado argentino, Clarín nació como la expresión del crecimiento de la industria que en la Argentina fue un fenómeno ligado al “ingenieri”, los tanos. Sin estirpe. Pero con plata. Magnetto mismo fue un oscuro contador en sus primeros años en la empresa y operó como testaferro antes de aprovechar la oportunidad que le dieron los militares genocidas para que se quede con el diario y la fabricación del papel.
Las tapas de los otros diarios que no ocultan la noticia aunque la relativicen, pone en evidencia los límites que tiene un editor, límites que no son materiales sino establecidos por la relación del medio con sus lectores. La lealtad con el consumidor es imprescindible para mantener la credibilidad del medio. Y este es el límite que pasa Clarín. No le importa el lector. No tiene lealtad con sus seguidores. Les miente, los engaña, les esconde datos. Después abre opiniones críticas, pero lo esencial de un diario es la información fidedigna. Pero Clarín seguirá así mientras sus lectores transformados en público de un show que continúa en radio Mitre y TN lo siga comprando y leyendo y repitiendo y haciendo propio el odio de clase.
Todo un fenómeno de época que ya tiene abundante producción académica para entender y desentrañar esos vínculos asimétricos y de dominación que se establecen entre medios y receptores. Pero lo de Clarín hoy debe figurar en las clases prácticas de periodismo.
El exhibicionismo de Clarín hoy remite a las palabras de Cristina Fernández de Kirchner el miércoles en el Senado cuando denunció la existencia de una guerra jurídico – mediática, que se conoce como “lawfare”, un término acuñado en Harvard. Vale la pena entonces reproducir las palabras de CFK referidas al tema.

La exposición de CFK en el Senado

Reproducimos la versión taquigráfica:
Cristina Fernández de Kirchner: Sí presidenta, gracias. Buenos días, es para plantear una cuestión de privilegio. El día 7 de diciembre, exactamente el último día hábil, anterior a que yo me sentara en esta banca como senadora de la Nación, Bonadío –ya conocido por todos– firmó una resolución por la cual me imputa el delito de traición a la Patria y también el de encubrimiento del atentado de la AMIA, ocurrido –para ser más precisos– el 18 de julio de 1994, hace ya 23 años. Con una celeridad que sería conducente y buena para todos los casos, el mismo día a las 18 horas ingresa en este cuerpo el pedido de desafuero por el delito de traición a la Patria.
Con o sin comisión
Antes de ingresar decididamente a la cuestión de privilegio, me gustaría hacer algunas aclaraciones en virtud de algunas declaraciones o posturas que no hacen más que contribuir a lo que sin lugar a dudas constituye un claro avasallamiento de la representación política institucional del país. He escuchado a senadores del oficialismo plantear que hay que constituir la Comisión de Asuntos Constitucionales para tratar el desafuero de la senadora, que emita dictamen y que en marzo se expediría.
En realidad, debo decirles que para tratar el pedido de desafuero de Bonadio no hace falta constituir ninguna Comisión de Asuntos Constitucionales por una razón muy sencilla, señores legisladores, señora presidenta, porque la reforma a la Ley de Desafueros, que fuera efectuada allá por el año 2000 y con motivo del escándalo de los sobornos en el Senado, para permitir que los senadores pudieran declarar, es una ley que establece un procedimiento reglamentario, pero que no necesariamente es el que se debe llevar a cabo.
Cualquier cuestión, señora presidenta –un desafuero también–, puede ser tratada sin ningún despacho de comisión con la habilitación de los dos tercios, como se va a tratar por ejemplo hoy el presupuesto, que si bien tiene despacho no han transcurrido los siete días obligatorios, o tal vez, si se decidiera, por ejemplo, y dos terceras partes de los miembros quisieran reformar la Constitución y estuvieran sentados 48 senadores, podrían sancionar una ley de reforma de la Constitución sin necesidad de ningún despacho. Con lo cual, la intencionalidad clara de decir que no se constituye la comisión de Asuntos Constitucionales para evitar el tratamiento del desafuero es un argumento que a poco de explorar en él, se derrumba. O sea, esta Cámara, con las dos terceras partes, puede tratar el desafuero y cualquier otra cuestión, porque así lo habilita el Reglamento. De hecho, tanto es así, que estando constituida la Comisión de Asuntos Constitucionales hay desafueros que nunca han sido tratados, por ejemplo. Hay un desafuero pedido para un senador de una provincia argentina desde el año 2016 por enriquecimiento ilícito; y, a poco que me puse a estudiar el caso, ni siquiera se trata de un caso en el cual haya condena ni nada, simplemente hay un senador que no fue a prestar declaración conforme lo citó la Justicia y, entonces, obviamente la Justicia pide que sea llevado por la fuerza pública y para eso necesita desaforarlo. No importa quién, lo importante es el caso. Y también hay otro pedido de desafuero para otro senador. Pero, a ver, estaba constituida la Comisión de Asuntos Constitucionales y esos desafueros nunca fueron tratados. Por lo tanto, la constitución o no de la Comisión de Asuntos Constitucionales no es necesaria para el tratamiento de ninguna cuestión. Así que el argumento de que el peronismo o Cristina o el kirchnerismo quieren impedir la constitución o la conformación de la Comisión de Asuntos Constitucionales, no.

Historia de desafueros

La segunda aclaración tiene que ver con algo que se difundió en todos los medios de prensa oficialistas afines al gobierno respecto de lo que había sido mi postura –de la que “habría” sido mi postura, para hablar más técnicamente– respecto de alguna cuestión de desafuero.
Miren, cuándo fui presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de este honorable cuerpo se trataron tres pedidos de desafuero. Mejor dicho, se trataron dos; había tres pedidos de desafuero. El desafuero que se menciona con una postura que sería incoherente, según lo que se quiere decir, nunca fue desafuero porque el senador por Corrientes Romero Feris nunca había asumido; al contrario, se trató simplemente de revalidar la idea del cupo femenino de manera tal de que cuando una senadora renuncia solamente puede ser reemplazada por otra senadora. Pero, yendo a los desafueros que se trataron durante mi Presidencia en la Comisión de Asuntos Constitucionales, fueron dos: uno, el del entonces senador por La Rioja, Luis Barrionuevo, con motivo de los hechos de público conocimiento…
Sr. Mayans.- De Catamarca. Sra. Fernández de Kirchner.-
De Catamarca. Perdón. Me corrige Mayans. Gracias.
Por los hechos que eran de público y notorio conocimiento durante unas elecciones, hubo quema de urnas, desmanes, etcétera. No prosperó. Yo era partidaria del desafuero pero no prosperó. No prosperó, y la que impidió con su voto ese desafuero – fíjese qué curioso, señora presidenta– fue una senadora y una dirigente política que muchas veces es presentada y estigmatizada como cristinista fanática. Bueno, la cristinista fanática fue la que definió –Diana Conti– que el senador Barrionuevo no fuera desaforado, y obviamente no fue desaforado.
La otra fue la del senador Ochoa, de Santiago del Estero, que había votado dos veces en medio de un gran escándalo que se armó –fraude procesal–. Y hubo un tercer pedido de desafuero que nunca fue tratado, que fue el de la entonces senadora Luz Sapag, por Neuquén, excelente dirigente política que tuve el gusto de conocer durante la Asamblea Constituyente del 94. Luz, que se había desempeñado como intendenta de la Ciudad de San Martín de los Andes, que luego fue senadora, estaba muy enfrentada con el entonces…
Sra. Presidente.- La senadora Crexell le solicita una interrupción.
Sra. Fernández de Kirchner.- Se la voy a conceder más tarde, déjeme terminar.
Sr. Mayans.- En las cuestiones de privilegio no se pueden conceder interrupciones.
Sra. Fernández de Kirchner.- … y había tres causas solicitadas por la Cámara Criminal y nosotros decidimos no tratarlo porque visualizamos claramente que se trataba de una persecución política. Yo era presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales y, como dije, no se trató el pedido de desafuero. Luego la causa fue archivada en 2008 y desconozco cuál ha sido su resultado.

Los fueros son del Parlamento

Lo cierto es que quiero poner blanco sobre negro lo que fue nuestra actuación porque debo tener muchísimos defectos, pero la incoherencia no es uno de ellos.La tercera cuestión tiene que ver con el tema de fueros y, al respecto, erróneamente, he escuchado a algunos dirigentes políticos en algún set de televisión decir que iban a renunciar a sus fueros legislativos o parlamentarios. Bueno, lamento notificarles que eso está lindo para una cámara de televisión, para la radio o para un reportaje, pero los fueros no son de los legisladores. Los fueros son del cuerpo, o del Parlamento, porque es el cuerpo el que, a través de los fueros, que tienen una raigambre histórica, quiere custodiar que la votación del cuerpo –la voluntad el cuerpo- no sea
alterada por elementos de la política. En definitiva, todos los que estamos sentados acá somos hombres y mujeres militantes y de la política.
Entonces, esos fueros no pueden ser renunciados por ningún legislador. Esos fueros custodian la voluntad de la Cámara y la voluntad de representación que tiene que tener este poder.

Guerra jurídico – mediática

Hechas estas tres aclaraciones, me referiré al insólito fallo por el cual, precisamente, se quiere atacar la representación política de este país y, fundamentalmente, de la oposición.
La verdad es que esta utilización del Poder Judicial para perseguir, estigmatizar y desprestigiar a los dirigentes no es un atributo argentino. No somos originales ni novedosos en esto.
El lawfare, término acuñado en los Estados Unidos y desarrollado en la Universidad de Harvard, habla de la utilización del aparto judicial, en una articulación con los medios de comunicación, para provocar condenas previas sin juicio a dirigentes políticos de la oposición. Hay numerosos ejemplos que están sucediendo en toda la región latinoamericana. Es un modus operandi, una matriz latinoamericana.
Igualmente, debo reconocer, señora presidenta y señores legisladores, que Argentina siempre se destaca por ir un poco más allá. Creo que en materia de lawfare, este fallo, que además fue prolijamente notificado el mismo día, va a constituirse en el auténtico leading case del lawfare.
¿Por qué? Porque un instrumento público estatal, de derecho internacional, como es un memorándum de entendimiento, similar al que usted firmó con Qatar, por ejemplo, firmado de acuerdo a las atribuciones que marcan la Constitución y que, además, fue remitido al Parlamento para su tratamiento –fue tratado, debatido y aprobado en sesiones públicas–, llama la atención que, si constituye un delito según un juez o según una jurisprudencia, no haya citado a los legisladores que lo aprobaron, compañeros y compañeras diputados y senadores que lo votaron.
Todos sabemos que un instrumento internacional es un acto de carácter complejo, no sólo requiere la firma del titular del Poder Ejecutivo sino también la actuación del Parlamento.
El juez que había dictaminado que esto no era un delito porque era, precisamente, un acto no judiciable, hoy está sometido a juicio político en el Consejo de la Magistratura.
Por esas casualidades de la vida, es el mismo juez que la sobreseyó a usted con relación al memorándum de Qatar, el que nunca fue tratado por el Parlamento, tengo entendido.
Tampoco sé si fue remitido.
Ven, son estas cosas las que van constituyendo el lawfare, esto es, cuando una misma situación es tratada de una manera y cuando se está del otro lado, de otra manera.
Podría mencionar innumerables causas de esta naturaleza, como dólar futuro con LEBAC, por ejemplo; sobreseimiento en la denuncia sobre LEBAC y procesamiento en dólar futuro. Según Bonadío el perjuicio que hubo para contratos de dólar futuro fue de 57.000 millones de pesos por la devaluación que realizó este gobierno, devaluación y contratos de dólar futuro que fueron acordados por funcionarios de este gobierno que también tenían contratos de dólar futuro. Podríamos seguir así con innumerables ejemplos de lo que está sucediendo en la República Argentina en materia de lawfare…”
La exposición de CFK derivó después a lo que considera “graves situaciones que vulneran la representación del Parlamento argentino” Pero ese es otro tema que merece ser tratado en otro abordaje.

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