La intensa actividad que viene desplegando el Gobernador en toda la provincia y en Buenos Aires, la inauguración de obras y el pago sin problemas de los salarios y aguinaldo de un Estado equilibrado, constituyen un mensaje más contundente que las palabras para definir las expectativas económico y sociales para 2018. Si los gestos y los hechos valen más que las palabras, desde la perspectiva local se percibe conformidad con el Presupuesto Nacional.

Posadas (Sábado, 30 de diciembre). “Cerramos el año de la mejor manera, estimulando el trabajo”, dijo ayer el Gobernador al entregar subsidios a cooperativas. No es casual el momento, ni es una frase de circunstancia. Hugo Passalacqua fue uno de los protagonistas centrales de los acuerdos y consensos entre nación y provincias. Después del gesto de mostrarse en la Casa Rosada y en el Congreso respaldando, en los momentos más críticos, el Pacto con Macri, que articula políticamente las reformas anunciadas por el Presidente, no dejó un solo día de recorrer la provincia y mostrarse, también, al lado de los misioneros.

El Soberbio, Andrade, Cerro Azul, Oberá, Eldorado, Capioví, fueron algunas de las localidades por donde anduvo esta semana el Gobernador yendo y viniendo a Posadas y Buenos Aires, firmando resoluciones como la moratoria de la ventana jubilatoria o recibiendo el vuelo inaugural de la Fly Bondi que unirá Posadas e Iguazú con el país sin pasar por el embudo de Buenos Aires. Inauguraciones de pozo de agua, de tinglados e incluso de viviendas no son espacios para grandes discursos. Las obras hablan por sí solas. Es la impronta de Passalacqua que honra el espíritu fundacional de la Renovación de dar fe a las palabras por los hechos, que son resultados de las gestiones.

Este recorrido del Gobernador por la provincia es el modo de reafirmar sus convicciones y las razones que lo llevó a firmar el acuerdo de la Casa Rosada pocos días después del pronunciamiento popular en las urnas. “Es un paso adelante en el restablecimiento del federalismo”, observó el 16 de noviembre. Es contundente. Hay en esa frase un cierre. Después, incluso de la sanción del Presupuesto nacional y las reformas previsional y fiscal, siguió hablando por los hechos, no hicieron falta más palabras.

El espíritu de época

Por eso no hay grandes discursos para contrarrestar la campaña en contra del Pacto y las sospechas en torno a la toma de decisiones, de traiciones y aprietes. En el gobierno de Misiones se puede afirmar están conformes con el Presupuesto. Diputados y senadores debatieron sobre el sustento ideológico de su diseño y confrontaron modelos que simplificadamente se pueden encasillar entre populistas y neoliberales. Curiosamente uno y otros lo niegan. Los políticos, como los periodistas, tienen siempre un problema cuando no pueden definir alguna cosa. Pareciera que lo indefinible no se tolera y se tiende a negarlo. Vamos a trascribir después esos cruces, pero lo que interesa ahora es la perspectiva. Aquí se parte un hecho categórico, el modelo fue votado en el ballotage y ratificado el 22-O. Pero también en el 62% que consagró a Passalacqua y Rovira hace dos años y volvió a respaldar el proyecto renovador en las parlamentarias del 22-O a pesar de la ola amarilla que inundó a todo el país. Macri tiene el derecho a elegir el rumbo, neoliberal gradualista, si se quiere, que apuesta al crecimiento priorizando la oferta y delegando el criterio de inversión en la actividad privada. Aquí Passalacqua tiene el derecho a sostener los servicios con un Estado con recursos para garantizar el acceso a la salud, la educación y el desarrollo de una economía a escala humana. Es el espíritu de época. Macri tiene la lapicera pero necesita del respaldo de los gobernadores para consensuar medidas con el Congreso. Los acuerdos se desplazaron de las cúpulas partidarias a la Presidencia y las Provincias.

Un paso adelante

El “paso adelante”, firmado en el pacto constituye una garantía al mutuo respeto, que en definitiva es el respeto al pronunciamiento de las urnas. Un gobernante no tiene otra manera de pararse frente a las demandas sociales. La calle y las plazas existen. Visibilizan lo que permanece oculto y hay que escucharlas, pero en las sociedad modernas el ágora no contiene la diversidad. Las asambleas populares que nacieron de la crisis de 2001 son paradigmáticas, no pudieron expresar todas las voces y como en las democracias modernas terminaron delegando mandatos. Aquí, en Posadas, las movilizaciones son protagonizadas por las organizaciones sociales de base que no discuten el modelo sino subsidios que pueden llegar también desde las derechas en el Gobierno. El griterío y el linchamiento vienen de la burocracia enquistada en los sindicatos que se las arregla para robar micrófono, en cada concentración. Esta tensión entre la Calle y el Palacio estuvo presente el jueves 14 cuando se frustró en Diputados el debate por la reforma previsional y también cuando se logró la sanción el lunes 18. Inciden en el clima social, pero los avances, mientras no se tome la Bastilla, dependen del funcionamiento de las instituciones.

Obras y programas

El Presupuesto, aunque es una previsión, traduce el plan de gobierno y su ideología ya que define primero en los recursos quiénes pagarán impuestos y en los gastos el destino de la cobertura del Estado. Es determinado por las políticas macro: la monetaria, la cambiaria, la fiscal y aduanera. El debate está circunscripto y delimitado por ese contexto.  En Misiones podemos discernir o acordar con esas políticas, pero en el debate por el Presupuesto nacional la atención está puesta en la articulación con el Presupuesto provincial. En números redondos, el Estado misionero prevé gastos por 55 mil millones de pesos para 2018. Entre recaudación propia y coparticipación, los recursos propios se estimaron en 42 mil millones  de pesos. Estas cifras son la foto de una película que se desenvuelve después en la realidad en la que influyen la inflación, el comportamiento de la recaudación y los cambios en la política fiscal. No son definitivos pero son los que permiten planificar. La diferencia entre 55 de gastos e inversiones y 42 de recursos propios, es 13 mil millones de pesos. Es la cifra que figura en el Presupuesto Provincial como “necesidades de financiamiento”. Son los aportes para obras públicas y programas por ejemplo de salud y educación que  deberá efectuar el Estado nacional. Es lo que se pelea en el Presupuesto nacional.

Funcionarios del gobierno provincial dejaron deslizar extraoficialmente que están conformes, opinión que respaldó el senador Humberto Schiavoni, que en declaraciones públicas sostuvo que los 13 mil millones están incluidos para 2018. Y forma parte de la mesa chica de la Rosada. De todos modos, se prevén gestiones diarias para que se cumpla lo que figura en los papeles.

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