El gobierno provincial va adecuado la política tributaria al consenso fiscal. Con un claro mensaje a empresarios que se ponen nerviosos y a la demagogia de los políticos, la DGR emitió una resolución complementaria a la del 28 de diciembre que había alterado los ánimos. Con sutileza se recuerda que la alícuota cero al pan no se tradujo en baja precios al consumidor. La teoría del derrame puesta en duda

Posadas (Viernes, 12 de enero) La Confederación Económica de Misiones hizo público ayer su respaldo a las bonificaciones fiscales por el pago a término de los ingresos brutos establecidas en la resolución 003 de 2018 de la Dirección General de Rentas. Las disposiciones de la resolución determinan que el comercio minorista termine pagando 4% (en lugar del 4,5% actual) y el mayorista quede en casi 3,5%, igual que el año pasado, por supuesto siempre que se cumpla en tiempo y forma.
Esta normativa es complementaria de la Resolución General N° 38/2017, que en su artículo 5° adelantaba: en relación las bonificaciones estableció que “…se regirán por las normas que en el futuro dicte la Dirección”. Desde un abordaje político deja al descubierto el sinsentido de las críticas que formuló la Alianza Cambiemos a esa resolución y la disociación política de condenar aquí lo que avalan en otros distritos.
En los considerandos de la resolución de Rentas hay un mensaje claro al ámbito político cuando se desataca que “el Consenso Fiscal ha implicado la reformulación del sistema tributario, por lo cual requiere del dictado de distintas disposiciones legales que adecuen y adapten aquellas herramientas que resulten útiles para conseguir el cumplimiento voluntario y reducir las tasas de evasión fiscal…” y cuando subraya que “la reforma integral del sistema tributario requerirá, por algún tiempo, la realización de una serie de ajustes que afinen y optimicen su funcionamiento”. No es cuestión de voluntarismos propios de los políticos que no terminan de entender las responsabilidades que se tienen en los Ejecutivos.
Pero también hay un mensaje a los empresarios. El comunicado de la CEM si bien valora que el gobierno provincial haya entendido la necesidad de buscar alternativas a la Resolución General Nº 38/2017, insiste en que “de haberse aplicado hubiese sido nefasta para la actividad económica de nuestra provincia”. Y “si bien una gran cantidad de empresas misioneras, importante motor de la economía provincial, no estarán incluidas en la última modificación de alícuotas de II.BB., según la RES 03/2018, reconocemos la actitud del Sr. Gobernador en haber instruido a la DGR en no incrementar la presión fiscal y así disminuir el impacto negativo que hubiese sufrido el sector comercial”.
Es decir que al igual que los políticos, los empresarios no habían leído el artículo 5° de la Resolución 38 de diciembre pasado, ni incorporaron el factor tiempo. No es fácil readecuar el sistema cuando falta sincronización entre metas y medidas y el gobierno nacional no encuentra el rumbo ni puede resolver la tensión tasas – dólar. Por eso, en la resolución que “alivia” a los empresarios, la DGR subraya que “el Consenso Fiscal no puede concebirse en forma aislada sino como parte de un proceso que deberá culminar en una nueva Ley Federal de Coparticipación, en la cual las provincias perjudicadas por el actual reparto, tal como es el caso de la provincia de Misiones, recompondrán la participación que corresponda”.
De esta manera eleva la mirada del corto al largo plazo. Porque mientras los políticos liberales, obnubilados por la ortodoxia reclaman por “la presión impositiva”, alguien debe atender los efectos del ajuste. Todo tiene que ver con todo y la reforma tributaria no debe dejar de ver que simultáneamente el Estado nacional ha dejado de financiar programas de atención a la salud. No los da de baja por una cuestión de marketing, pero no gira los fondos. Ni siquiera se entiende la decisión de terminar con los médicos comunitarios porque desde el punto de vista fiscal es más barato invertir en prevención que en atención y medicamentos. Se dan de baja programas de agricultura familiar y se desfinancian los fondos compensadores de los salarios docentes y se caen programas de viviendas populares.
Hay otro mensaje también para los empresarios cuando en la resolución se mantiene la alícuota del cero en el Impuesto a los Ingresos Brutos para la elaboración y venta de pan común a consumidor final pero se recuerda que “oportunamente este esfuerzo fiscal no se vio reflejado en los valores de los productos al consumidor final, y se espera que ello se haga efectivo”.
El macrismo sostiene que las empresas no invierten en la Argentina porque los costos laborales y la gran carga impositiva no permiten generar inversión. Esta teoría que apuesta al “derrame” no es sólo teórica. En la Argentina fue experimentada en los 90. Aquí en Misiones, lo sucedido en Eldorado es paradigmático. De la capital del trabajo pasó a ser la capital de la desocupación en esos años de neoliberalismo explícito. Mientras, los que tienen responsabilidades de administrar los Estados, es inexorable que sin impuestos no hay obra pública, y sin salarios no hay demanda. Y si eso no sucede, solamente queda la recesión y el achicamiento del Estado. Lo entiende también Horacio Rodríguez Larreta y lo entiende María Vidal que cumplieron el pacto fiscal, pero uno aumento IIBB al comercio y la otra duplicó el impuesto inmobiliario y el revalúo de las propiedades.
En el debate que dio en el Senado por la reforma tributaria, la representante de Mendoza, Anabel Fernández Sagasti remató su exposición en contra del proyecto con una cita contundente. Dijo: “para que algunos no se pongan incómodos, no voy a citar a Perón, sino que voy a citar a Nick Hanauer –uno de los primeros inversionistas de Amazon–, de esta corriente empresaria que dice que es la demanda la que genera el crecimiento y la inversión. Sostiene Hanauer que un legislador que crea que los ricos son creadores de empleo, y que por ese motivo no deberían recaer impuestos en ellos, estaría haciendo una política terrorífica, porque los empleos son una consecuencia de la relación entre los consumidores y la empresa, y son los consumidores los que pueden hacer variar la demanda y la contratación de los trabajadores”.

Anuncios