Sin esas dosis, el ganado misionero pone en riesgo a toda la Argentina, sostiene un proyecto de Comunicación que reclama a la Nación el envío de unas 453 mil vacunas por año. Brasil dejará de vacunar y Misiones puede ser una puerta de acceso para la aftosa.

POSADAS (Martes 15 de mayo). El diputado provincial Oscar Alarcón busca, a través de un proyecto de Comunicación, que los legisladores nacionales de Misiones gestionen ante el Ministerio de Agroindustria de la Nación, la continuidad del aporte de vacunas contra la fiebre aftosa, en la cantidad necesaria para la cobertura vacunal de la totalidad de la hacienda bovina de esta provincia.
Se tratan de unas 453 mil dosis anuales de vacuna –una por cada cabeza de ganado- que el Gobierno nacional entregaba desde 2006 a los productores locales para cumplimentar con el plan de lucha contra la fiebre aftosa (Ley 24.305). Misiones tiene el 0,8 por ciento del ganado argentino.
Según consigna el diputado Alarcón en su proyecto, el 87 por ciento de esas 453 mil cabezas de ganado que existen en la provincia están en manos de pequeños productores, quienes no están en condiciones de afrontar el gasto de la vacuna pero sí se hacen cargo de la logística de la vacunación. Cada dosis de la vacuna contra la aftosa cuesta un dólar, lo que representa un monto cercano a los 453 mil dólares anuales para los productores ganaderos de Misiones, una cifra que no pueden afrontar, aseguran.
Por su ubicación geográfica, Misiones es una provincia de riesgo para la aftosa: cerca del 80 por ciento limita con Paraguay y Brasil, con la particularidad de que el ganado puede transponer los límites sin mayores dificultades en el tramo de frontera seca con Brasil o en la zona de los ríos San Antonio y Pepirí Guazú.
Desde este año, Brasil dejó de vacunar contra la fiebre aftosa de manera progresiva, después que la organización Mundial de Sanidad Animal consideró a Venezuela y Colombia –limítrofes con Brasil- como países de alto riesgo sanitario en fiebre aftosa.
El proyecto del diputado Alarcón recuerda que el Gobierno nacional aportaba las dosis necesarias a partir de que los productores afrontaban el mayor costo que conlleva la inoculación de la vacuna aftosa: “costo de personal, seguros, vehículos y transporte, cadena de frío, descartables y organización administrativa, dado que el SENASA descargó en los productores, a través de entes sanitarios conformados por estos, la responsabilidad de llevar adelante el cumplimiento de los planes sanitarios en todo el país”, sostiene.

La situación misionera

La producción ganadera de Misiones es, en su gran mayoría, minifundista. Cerca del 80 por ciento de las unidades productivas no cuentan con instalaciones ganaderas, lo que genera un fuerte incremento de costo al momento de la vacunación contra la aftosa. Con el aporte de las vacunas por parte de la Nación, la cobertura contra la enfermedad creció de manera significativa que significa, a su vez, una barrera sanitaria a favor de la ganadería del resto del país. “No se puede poner en riesgo al ciento por ciento del ganado argentino por dejar de vacunar a solo el 0,8 por ciento de las cabezas de ganado de ese total, que son las cabezas del ganado misionero”, insiste el diputado Alarcón.
Sostiene que por las dificultades y características minifundistas de la producción ganadera de esta provincia, todavía no pudieron llegar a los estándares de vacunación correspondiente: “las campañas, en lugar de realizarse en 60 días, se extienden por más de 120 días, lo que demuestra las dificultades con que se enfrentan al vacunar contra a aftosa”.
La totalidad del rodeo de Misiones representa el 0,8 por ciento del rodeo bovino nacional. El riesgo sanitario a que se encuentra expuesto el rodeo bovino de Misiones es muy alto y cualquier ingreso de la enfermedad, por cualquier causa, implicaría un gravísimo perjuicio a la ganadería nacional –argumenta el legislador-, “especialmente a la voluntad exportadora de carnes del país, que con gran esfuerzo se ha venido recuperando y que tiene una elevada perspectiva de crecimiento”.
En ese contexto, y “comparando el costo del aporte que se demanda del Gobierno nacional en este sentido comparado con los elevados riesgos y daños potenciales que se podrían generar, no se ve el criterio sanitario ni económico por el cual el Gobierno decidió retirar el aporte que hasta el momento venía realizando”, insiste.
El cese de la vacunación contra la aftosa en Brasil pone en riesgo sanitario al ganado argentino, lo que vuelve “incomprensible un cambio en la estrategia y dinámica de la campaña de vacunación en una frontera de débil control; situación que se agrava por la asimetría de precios tanto con Paraguay como con Brasil que aumenta el ingreso de productos desde esos países”, agrega el proyecto.
Alarcón dice finalmente que esta situación planteada con el recorte dispuesto, “no obedece a ningún análisis previo de riesgo sanitario, antes de la adopción de la medida”.

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