“No hay lugar para la teoría de los dos demonios”, cruzó ayer el diputado Escobar a su par Mela cuando se puso a chicanear un proyecto que pretende visibilizar libros que testimonian los años de la dictadura. Peloncho desnudó así la intención negacionista del diputado de la UCR que quedó aislada y contrasta con la posición incluso del presidente del bloque del PRO, Ratier Berrondo que, en una recordada intervención contra el 2 x 1 de la Corte el año pasado sostuvo que la existencia del genocidio no se discute.

Posadas (Miércoles, 16 de mayo) La memoria, la verdad y la justicia si bien no dejan de ser consignas de lucha contra el terrorismo de Estado, se han instalado en la sociedad argentina como una categoría identitaria. Pero como toda lucha política y contra la discriminación, debe ser permanente. Allí está el ejemplo del pueblo judío que ha logrado que el holocausto de la segunda guerra, que no fue otra cosa que un genocidio con el fines de exterminio, se instale en la historia de toda la humanidad como un hito que, desde el horror, marque los extremos a los que podemos llegar como género humano. No es casual que la premier de Alemania, Angela Merkel, haya publicado en Instagram fotos de su visita al Parque de la Memoria cuando estuvo en Buenos Aires el año pasado. Merkel, que nada tiene de izquierdista ni populista, recordó que la dictadura fue “de las más sangrientas de América Latina, con hasta 30 mil víctimas, incluyendo alemanes” y divulgó su foto con Vera Jarach, la Madre de Plaza de Mayo en un verdadero gesto de reconocimiento.
La memoria hay que mantenerla encendida como base de búsqueda de la verdad para hacer justicia. Así no habrá espacios para reiterar horrores y el nazismo sólo quedará en brotes aislados así como aquí la violencia antidemocrática no tendrá la tolerancia de mayorías silenciosas.
Así lo entiende el diputado Héctor Escobar que en ese sentido presentó un proyecto en la Cámara de Representantes para declarar de interés provincial la edición de libros que testimonian los años de la dictadura. Ayer en la Comisión de Asuntos Constitucionales cuando fundamentaba su iniciativa, fue interrumpido en más de una oportunidad por el diputado Paulino Mela que reprochaba a Escobar el secuestro y asesinato de Oberdán Salustro. Como el diputado renovador seguía argumentando sin hacerle caso, mientras distribuía entre sus pares seis libros escritos por presos políticos, el ucerreísta siguió chicaneando “falta Figueredo que era del Partido Auténtico”, dijo en voz lo suficientemente alta con el objetivo de interrumpir a Escobar.
Y lo logró. Peloncho se irguió en la silla y bramó “no permitiremos que se vuelva atrás en la lucha por la memoria, no hay lugar para la teoría de los dos demonios”. Casi simultáneamente Rafael Pereyra Pigerl, también girando sobre sí mismo para enfocar al ucerreísta marcó la necesidad de sostener la memoria y recordó que el Partido el 24 de marzo descubrió una placa conmemorativa al Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Mela, que venía de protagonizar un bochornoso espectáculo ante el ministro de Ecología, al parecer fue contenido, con la mirada por los diputados de Cambiemos, Ariel Pianesi y Jorge Ratier Berrondo sentados en frente, del otro lado de la mesa.
Entre los periodistas presentes estaba Alberto Hedman, víctima también de la dictadura ya que tuvo que exiliarse en Suecia. Sutilmente marcó los errores en las chicanas de Mela, a Salustro lo mató el ERP y no Montoneros, y Figueredo era diputado por el Partido Auténtico que era nada más y nada menos que la experiencia electoral de la organización Montoneros. Mela hablaba como si fuera un “progre” ajeno al peronismo.

Los jóvenes, el sentido común y la banalidad del mal

Si la lucha cultural se libra por el “sentido común”, que un diputado de la generación que se educó ya en democracia y entró en la escuela con Raúl Alfonsín, no dude en faltar el respeto a los testimonios de las víctimas de la dictadura, se pone en evidencia que la lucha por la memoria tiene todavía resistencias. La expresión “banalidad del mal”, fue acuñada por Hannah Arendt para encuadrar el comportamiento de Adolf Eichmann, a quién no consideraba un monstruo, sino un burócrata que actuó dentro de las reglas del sistema.
La actitud de Ratier Berrondo, de la misma generación, es alentadoramente opuesta. Vale rescatar su intervención en la Cámara de Diputados el 4 de mayo de 2017 cuando el Parlamento declaró un “enérgico repudio a la decisión tomada por la CSJN de otorgarle a genocida condenado por delitos de lesa humanidad la aplicación de la ley nacional 24.390 -conocida como 2 x 1”.
Dijo Ratier Berrondo:
“Señor presidente: quiero repudiar enérgicamente el fallo de la Corte Suprema, del que se está hablando. Quiero decir además que podemos mezclar todo con todo y decir que, porque son jueces nombrados por el Congreso Nacional, son los que dan el Acuerdo, este fallo tiene que ver con una ideología o algo parecido al gobierno nacional.
Si bien hoy soy diputado provincial y no soy parte fundamental ni importante del proyecto nacional, sí lo he sido cuando éramos muy pocos, cuando empezamos el sueño de llegar al gobierno nacional, y sé cuál es la ideología del presidente, sé lo que piensa sobre este tema y no es lo que muchos creen. Sé que no tiene nada que ver, sé que no participó.
Y quiero decir que además tenemos mucho dolor por lo que ha pasado en este país -como dijo una diputada preopinante- han diezmado una generación, a la que me hubiese gustado conocer, aunque tal vez no hubiese pensado igual, pero que me hubiese gustado conocer, debatir, como me hubiese gustado conocer a mi tío -perdón, estas cosas duelen- siento el dolor en los ojos de mi viejo cada vez que habla de su hermano.
Entonces, repudio esto porque nos vuelve atrás, a discutir algo que habíamos pasado y nosotros que no tuvimos esa participación, porque nací en el año 1972 , creo firmemente que nunca más se debe practicar la intolerancia en este país, nunca más debe haber un gobierno militar ni democrático que aplique la violencia para dirimir las diferencias de ideas.
Entonces, creo que hay que repudiar esto porque es un retroceso, es una discusión que –estoy convencido- muchos la teníamos resuelta, no hay discusión. En este país hubo un genocidio, una matanza; los culpables deben ser condenados y deben cumplir con sus condenas, de eso me parece que no hay ni debe haber ninguna duda.”

Los dueños de los derechos humanos

El negacionismo que fue ganando prensa en los últimos años, o la insistencia en la teoría de los dos demonios, tiene un contexto político partidario que al pelear la coyuntura pierde el sentido de las políticas de Estado.
Hay una hipótesis, digamos de las derechas, que reproducen los medios hegemónicos que los Kirchner se apropiaron de los derechos humanos y utilizaron a las Madres y Abuelas. En esa lógica de pelear por los votos, se arrasa con todo y se llega a la encrucijada en la que se termina condenando la lucha de los organismos que están en las calles antes de la llegada de la era K. Son los combatientes de trincheras.
La posición de Ratier Berrondo es mucho más sutil y profunda. Respetando la trayectoria de los luchadorxs por los derechos humanos, lo puede extender a todas las dimensiones de las relaciones sociales y termina recuperando para toda la sociedad, sin distinciones partidarias, las banderas que otros creen fueron arrebatadas por los K.
En el mismo sentido actúa el secretario de Derechos Humanos del gobierno de Vidal, Santiago Cantón, que como el dipuado misionero, el año pasado rechazó el fallo de la Corte Suprema que declaró aplicable el cómputo del 2×1 para el caso de un condenado por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Al evaluar la decisión sostuvo que puede tener un impacto negativo en materia de derechos humanos y que el máximo tribunal no ha seguido el derecho internacional.

El proyecto de Escobar

Volviendo al proyecto de Escobar que tuvo dictamen de Comisión, declara de “interés Provincial, la reciente edición y presentación de los libros escritos por seis autores misioneros, quienes entre otras cosas, reflejan sus experiencias como defensores de los derechos humanos y detenidos durante la última dictadura cívico-militar, testigos y protagonistas de la historia política reciente de la provincia de Misiones, con una mención especial a las obras de: Orlando
Gilberto “Rulo” Sicardi (30.000 Razones para Escribir), Ramón Nicolás Cura (Relatos de Familia), Alejandro Rodrigues (Sangre – Savia – Yvirary), Roberto Parodi Ocampo (Seis Cuentos), Amelia Rosa Baez (El Agro Misionero y la Represión durante la última Dictadura Cívico-Militar) y Aníbal Velazquez (El Vuelo del Pitogüé).

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