La educación emocional se incorporará en forma transversal a la currícula educativa provincial. Hoy tuvo dictamen el proyecto de ley que tiene como principal objetivo prevenir problemas que conforman la realidad escolar hoy, como maltrato, violencia, embarazo adolescente, bulling, deserción escolar, bajo rendimiento escolar, es decir, conflictos sociales que en su génesis se los puede relacionar con el mal manejo o incapacidad de control de las emociones. Se pretende una estrategia cuyo lema sea: “desarrollar para prevenir.”

Posadas (Martes, 3 de julio) Las comisiones de Educación y de Presupuesto dieron dictamen hoy a la ley que establece en la currícula educativa provincial las bases y principios de la educación emocional en forma transversal. La iniciativa de María Inés Rebollo acompañada por Carlos Rovira que tiene varios proyectos vinculados a los cambios de paradigma en la sociedad y su adaptación en los procesos de enseñanza aprendizaje, tuvo un largo recorrido para lograr su redacción definitiva. No sólo asistieron a la Comisión de Educación especialistas, como el psicólogo Lucas Malaisi para ilustrar a los legisladores sino que también se organizaron  jornadas de recorrido por la educación emocional en diferentes localidades de la provincia destinadas a docentes. Pero fundamentalmente, la diputada Rebollo, que viene del ámbito educativo y de dirigir la Comercio 6 de Posadas, fue  logrando adhesiones en un trabajo en las bases realizado a lo largo de varios meses promoviendo las perspectivas que abre a los docentes y las escuelas incorporar al sistema educativo el proceso de sensibilización que permita revisar los marcos teóricos, los modos de ser docentes y de actuar.

Rebollo subrayó hoy al presidir la reunión conjunta de las comisiones de Educación y Presupuesto, la necesidad de integrar la educación cognitiva con la emocional para dar respuestas a las necesidades de la sociedad actual.  Definió a la educación emocional como la capacidad de innovar pedagógicamente, es una estrategia educativa de promoción de la salud para tener una mejor calidad de vida a través del desarrollo del autoconocimiento, la conciencia de las emociones y de la relación con los demás.  Habló de actitudes para introducir los conceptos de autoestima y de empatía, como la capacidad de fortalecerse y saber ponerse en el lugar del otro para ayudar a los alumnos a ser sujetos de derechos y no objeto de violencia.

La ley establece en la currícula educativa provincial, de gestión estatal y privada, las bases y principios de la educación emocional en forma transversal y obligatoria en cada espacio curricular. No es una asignatura sino una disposición de los docentes.

En los fundamentos del proyecto, se afirma que “existe una fuerte demanda pública en todo el mundo para que los colegios implementen propuestas educativas efectivas que no sólo fomenten el éxito académico sino que también incidan en la salud, que prevengan los comportamientos problemáticos y que preparen a los jóvenes para el mundo laboral y para ser mejores ciudadanos”.

Inteligencia emocional y social

Se observa asimismo que “considerado por muchos como “el eslabón perdido” en los variados intentos que ha habido hasta ahora para mejorar las escuelas, refleja el creciente reconocimiento de que el desarrollo de la Inteligencia Emocional mejora los logros de los niños, tanto escolares como vitales. El programa de la enseñanza de la Inteligencia Emocional se debe plantear e idear a partir de lo que se sabe del desarrollo infantil, la gestión dentro del aula, la prevención del comportamiento problemático y los nuevos conocimientos neuro-científicos relacionados con el crecimiento social y cognitivo.

“Los programas escolares deben centrarse en cinco grupos de competencias sociales y emocionales:

  1. a) Autoconciencia: valorar de forma precisa los propios sentimientos, intereses, valores y fuerzas.
  2. b) Autogestión: regular las emociones propias para lidiar con el estrés y el impulso de control y para perseverar ante los obstáculos; ponerse metas personales y académicas y monitorizar su progresión; expresar adecuadamente las emociones.
  3. c) Conciencia social: ser capaz de ponerse en el lugar del otro y de empatizar con los demás; reconocer y apreciar las semejanzas y diferencias individuales y de grupo; reconocer y utilizar los recursos familiares, escolares y comunitarios.
  4. d) Habilidades de relación: Establecer y mantener relaciones saludables y gratificantes basadas en la cooperación; resistir la nociva presión social; prevenir, gestionar y resolver los conflictos interpersonales; buscar ayuda si es necesario.
  5. e) Toma de decisiones responsable: tomar decisiones basadas en la consideración de las normas éticas, las preocupaciones de seguridad, las normas sociales apropiadas, el respeto por los demás y las probables consecuencias de las acciones; aplicar la habilidad de tomar decisiones en situaciones académicas y sociales, contribuir al bienestar en la escuela y en la comunidad. Dichas habilidades deben necesariamente ser fomentadas en el entorno escolar, como una instrucción explícita que puede proporcionarse de manera sistemática en el aula, permitiendo a los niños involucrarse de forma activa en su propio aprendizaje y tener el tiempo suficiente para practicar, reflexionar y reforzar sus competencias.

“El concepto de Inteligencia Emocional, se está afirmando cada año, en una crecida total en la firme búsqueda de la conciencia mundial y gracias a ellos emerge esta nueva manera de entender la educación y de lo que significa ser no solo una persona educada sino también preparada; es decir, dispuesta a convertirse en alguien que se implica en el mundo, en un trabajador productivo y en un amigo o familiar solidario y compasivo.

Resolución de conflictos

Agregan los fundamentos que “el concepto de Inteligencia Emocional ha transformado ámbitos como el educativo en más de 150 países donde se ha proyectado un programa de trabajo adecuado, firme, constante y medible en el tiempo a corto plazo. Nuestro futuro es ya impensable sin el aprendizaje emocional.

“Atender las necesidades sociales y emocionales es de vital importancia. Los estudiantes deben sentirse bien consigo mismos para poder aprender. Si queremos que se arriesguen intelectualmente tenemos que ayudarles a sentirse seguros en la escuela y en el hogar. Cuanto más nos dirijamos a sus necesidades emocionales, menos problemas disciplinarios tendremos. No solo es lo correcto moralmente hablando, es una estrategia para que los niños, además, triunfen a nivel académico. La educación emocional constituye un aprendizaje mediante el que los niños aprenden gran variedad de habilidades para poder gestionar emociones y resolver los conflictos de manera creativa y sin agresividad. Tanto niños como adultos colaboran en la creación de un entorno escolar positivo. Los niños desarrollan tanto sus habilidades de liderazgo como las capacidades emocionales y sociales que utilizarán durante el resto de sus vidas, ya sea en el hogar, en la escuela, en la calle, en el trabajo o en su rol como padres y ciudadanos.

Prevenir el bulling

“El principal objetivo es prevenir aquellos problemas que conforman la realidad escolar hoy, como ser: maltrato escolar, violencia escolar, embarazo adolescente, bulling, deserción escolar, bajo rendimiento escolar, es decir, estos conflictos sociales en su génesis se los puede relacionar con el mal manejo o incapacidad de control de las emociones. Se pretende una estrategia cuyo lema sea: “desarrollar para prevenir.” La inteligencia emocional en su definición, según Goleman Daniel es: “… Una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. “Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social…”

comision de educacion

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