“A 24 años del atentado a la A.M.I.A el encubrimiento, la impunidad, corrupción y mentiras nos deja igual que el primer día” denuncia Sofía Guterman, madre de Andrea Judith que ese nefasto 18 de julio perdió la vida cuando se encontraba en la sede de la calle Pasteur haciendo trámites en la bolsa de trabajo. “Todo fue tergiversado desde el primer momento”, afirma y analiza sin prejuicios la actuación del Poder Judicial y los gobiernos desde 1994. La historia de Sofía, parida por su hija a la luchas por la Memoria y la Justicia, es emblemática en nuestra Argentina.

Posadas (16 de julio). Este miércoles 18 de julio se cumplirán 24 años del atentando a la Asociación Mutual Israelita Argentina (A.M.I.A) ubicada en la calle Pasteur 633 en pleno barrio capitalino de Once. Ese día a las 9:53 una bomba explotó en la puerta del edificio produciendo la muerte de 85 personas y dejando más de 300 heridos. En Misiones el Ministerio de Gobierno y la Comunidad Israelita se unieron para la realización del acto conmemorativo que tendrá lugar a las 12:00 en la plaza 9 de Julio de Posadas.

Sofía Guterman es madre de Andrea Judith quien ese día se encontraba en la sede de la A.M.I.A haciendo trámites en la bolsa de trabajo. Con tan sólo 28 años su vida quedó truncada ese lunes 18 de julio de 1994. Sofía es una luchadora que, al igual que los demás familiares y toda la comunidad reclama justicia. Andrea Judith; de profesión maestra jardinera era su única hija, en noviembre de ese año tenía pensando casarse. Sus proyectos y sueños quedaron bajo los escombros.

Sofía Guterman mantuvo una entrevista con nuestro cronista Alejandro Spivak.

 

¿24 años de impunidad se recuerdan este miércoles 18 de julio cuando a las 9:53 se toque la sirena recordando el atentando a la A.M.I.A?

“Si. Por supuesto. Lamentablemente el año próximo vamos a conmemorar un cuarto de siglo de lucha y la impunidad festejará sus bodas de plata. Por momentos creíamos que encontrábamos el camino correcto para lograr justicia; pero al poco tiempo surgía la desilusión. Y, a 24 años de aquel 18 de julio de 1994 estamos a cero condenados”.

 

A cero condenados y a foja cero….

“Exactamente. El fiscal Alberto Nisman por lo menos investigó a los iraníes; conocimos sus rostros, sus nombres, sus cargos, pero luego de la muerte de Nisman (18 de enero de 2015) no se pudo avanzar en nada”.

 

¿Por qué cree que otros atentados que se produjeron en el mundo se esclarecieron en forma casi en inmediata y el atentando a la A.M.I.A ya lleva 24 años sin esclarecimiento?

“Muy simple porque en los otros atentados no hubo encubridores ni encubrimientos. En la Argentina se aseguraron, no sólo lograr un alto número de víctimas (85 muertos y más de 300 heridos) sino también tener encubrimiento y a la vez impunidad, corrupción y mentiras para todo siga vigente”

 

Si los tuviera enfrente suyo al ex presidente Carlos Menem; al ex ministro del interior Carlos Corach; al ex juez federal Juan José Galeano; al ex presidente de la D.A.I.A Rubén Beraja; al ex jefe de la Side Hugo Anzorreguy; a los ex fiscales Eamón Muller y José Barbadaccia; al ex comisario Jorge Fino Palacios, entre otros… ¿Qué les diría?

“¿Por qué nos mintieron? Todo fue tergiversado desde el primer momento y nosotros que estábamos aniquilados por el dolor no nos dimos cuenta. Ya el ex presidente Carlos Menem cuando ocurrió el atentando el primer error que comete es enviarle el pésame al entonces presidente de Israel; cuando éste debería haberle enviado un pésame al entonces presidente Menem porque el atentado a la A.M.I.A. sucedió en la Argentina. Menem jamás asistió a un acto de recordación de las víctimas ni tampoco recibió a sus familiares; Corach lo secundó perfectamente; el ex juez Galeano al principio trabajó bien y luego torció el camino, nos cuestionó a los familiares y dijo qué por nuestra culpa se le arruinó la vida a un familiar suyo. Si el cargo le quedaba grande hubiera renunciado; los ex fiscales Muller y Barbaccia tuvieron una relación muy buena con nosotros per después todos sabemos cómo resultó el juicio. Es decir, con cada una de las personas que usted nombró tuvimos desilusiones y no nos condujeron a nada”.

 

¿Y sí pudiera hablar con el ex canciller Héctor Timerman?

“Con el ex canciller Timerman tuve mis diferencias personales cuando se acercó a proponernos el pacto con Irán; el famoso memorándum. Ahí vimos que había algo escondido y que no todo era como se decía. Por un lado, teníamos ese temor y por el otro la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando era diputada nacional y el ex presidente Néstor Kirchner ejercía como gobernador de Santa Cruz trabajaron mucho en favor de que se esclarezca la causa A.M.I.A y no pensamos que se iba a torcer. Nos dimos cuenta con el tiempo que detrás del memorándum había otras cosas que eran negociados que se hacían a través de 85 víctimas y como nosotros no negociamos nuestros muertos esto nos puso en una situación muy fea para con el gobierno de Cristina Kirchner y con el ex canciller Héctor Timerman”.

 

¿Cree que al actual gobierno nacional le interesa el esclarecimiento del atentado a la A.M.I.A?

“Creo que sí. No obstante; por el momento no vimos ningún tipo de avance porque habían puesto a cargo de la unidad fiscal (AFI) a Mario Cimadevilla. Luego se produjo un problema personal entre el ministro de justicia Germán Garavano y Cimadevilla lo que produjo que éste dejara su puesto. En resumen; no se nombró a otra persona y a la vez mientras funcionó la AFI los familiares no fuimos convocados a ninguna reunión”.

 

¿Le sorprendió que el presidente de Rusia Vladimir Putín haya recibido al ex canciller iraní con pedido de encarcelación Alí Akbar Velayati?

“Es algo inexplicable. En realidad; el ex canciller iraní no tenía por Interpol pedido de Alerta Roja; sí la extradición. Rusia tiene tratado de extradición. El problema es que no solo Rusia no entrega a estos asesinos sino también no lo hacen otros países. Por ejemplo; varios iraníes acusados de haber ideado y perpetrado el atentado a la A.M.I.A estuvieron en Bolivia invitados especialmente por el presidente Evo Morales y regresaron a su país porque nadie les hizo absolutamente nada. Irán no va entregar a su gente. Por suerte el Memorándum quedó sin efecto. Además, el fiscal Nisman fue amenazado de muerte por Irán. Creo que seguirán encerrados en su torre de marfil y nosotros vamos a seguir solicitando que se los condene y, así poco a poco van pasando los años; ya llegamos a 24 y estamos como al principio. Es decir, sin nada”.

 

¿Sigue pensando que el ex fiscal Alberto Nisman es la víctima 86?

“No lo sé. La frase de víctima 86 se me escapó ni bien me enteré de su fallecimiento. Él no fue una víctima directa del atentando a la A.M.I.A, pero sí fue asesinado por ser quien investigaba la causa A.M.I.A”.

 

¿Quién era tu hija?

“Mi hija se llamaba Andrea Judith. Era maestra jardinera, trabajaba en un jardín de jornada completa que pertenecía a Obras Sanitarias de la Nación. Cuando este organismo nacional se privatizó todas las docentes se quedaron sin trabajo. Ella había conseguido un trabajo de media jornada en un jardín; pero como a fines de 1994 pensaba casarse buscaba un trabajo de jornada completa. Nosotros vivimos durante 20 años en la esquina de la calle Pasteur y avenida Córdoba. Casualmente Andrea había nacido un lunes en la calle Pasteur y su vida se apagó 28 años después un lunes en la misma calle Pasteur que la vio nacer. Yo le sugerí, un día que estábamos caminando por el barrio de Once (Capital Federal) que se anotara en la bolsa de trabajo de A.M.I.A y quedé en acompañarla, pero los días que yo podía ella no podía. La noche anterior al atentando hablamos del tema en familia y ella no sabía si al día siguiente iba a ingresar a A.M.I.A o iba a comprar regalos para sus amigos por el Día del Amigo que se celebra los 20 de julio. Cuando se hizo mediodía del 18 de julio y Andrea no volvió a casa, porque Andrea era muy puntual en sus horarios, nos dimos cuenta que había ingresado a la bolsa de trabajo de A.M.I.A y que su cuerpo había quedado bajo los escombros. Estuvimos siete días y siete noches hasta que pudimos encontrar su cuerpo. Andrea era nuestra única hija”.

 

¿Quién es Sofía Gutenberg?

“Sofía era una persona dedicada a su familia (su familia estaba integrada por su marido, ella y su hija Andrea) y su profesión hasta el 18 de julio de 1994. Cuatro meses después nació la nueva Sofía con una fuerza que Sofía no sabía que tenía, para conseguir justicia; pero sobre todo para sembrar memoria. A mí; me toman como ejemplo de resistencia. No es que perdí el dolor; el dolor nunca se pierde, no cicatriza. Dedico toda mi vida en ir de lugar en lugar para reunirme con las nuevas generaciones para informarlos y formarlos sobre lo que sucedió aquel 18 de julio de 1994. Mi objetivo es que cuando no haya más familiares vivos, las nuevas generaciones no tomen nuestra posta; sino que tengan memoria para que no vuelva a ver cuerpos bajo escombros. Que recuerden que hubo un día negro en la historia argentina: el 18 de julio de 1994 cuando a las 9:53 un atentado terrorista destruyó el edificio de la A.M.I.A en Capital Federal y truncó la vida de 85 personas dejando más de 300 heridos”.

 

Los judíos se caracterizan por su paciencia. Así la tuvieron, por ejemplo; con el holocausto y el juicio de Núremberg. Pasaron ya 24 años del atentando a la A.M.I.A. ¿La paciencia se agota?

“La paciencia no se agota. El problema es que se nos agota la vida. En estos 24 años fallecieron muchos familiares, otros están en sanatorios geriátricos y, nosotros que ya nos pesan los años. Lo más triste no es el agotamiento de la paciencia sino el agotamiento de la esperanza”

 

La ley de la vida dice que los hijos entierran a sus padres. A usted le tocó inhumar a tu hija. ¿Cómo sigue la vida para una madre que pasó por ese dolor y encima por una muerte inesperada? ¿De dónde saca fuerzas todos los días para seguir viviendo?

“Las fuerzas se sacan desde el dolor. O desde la bronca. Yo tengo una mezcla de sensaciones de bronca, impotencia y dolor que nunca se las muestro a los jóvenes con quienes trabajo porque no puedo sembrar los mismos sentimientos que tuvieron los asesinos. A mi marido y a mí nos quitaron el futuro porque con Andrea Judith se nos murió todo. Era nuestra única hija, a pocos meses de casarse. No pudimos tener nietos; no pudimos verla crecer; realizarse, desarrollarse en su profesión y en su vida cotidiana. Voy a contar una anécdota que casi nunca comenté: A los pocos días después del atentando me dejé estar, no quería vivir y una tarde en que tenía que hacer una diligencia si o si en el barrio donde vivo en Capital Federal una señora que se estaba muriendo de cáncer y tenía un negocio me preguntó si me podía decir una cosa: ´Parate frente a un espejo y mirate la pinta que tenés; de dejarse estar uno no se muere, pero antes de morirte pensá que si te moris la matás del todo a tu hija´. Para mí fue la mejor psicóloga. A partir de ahí comencé una lucha; dando charlas a los jóvenes principalmente. Soy docente desde hace muchos años y esto me permite ver cuando la juventud está interesada; molesta o desinteresada. Ese es mi trabajo lo que hace que sienta que esa mi forma de sobrevivir y hacer algo positivo de algo negativo. Yo sólo espero que mi vida no se termine antes que mi lucha”.

 

Usted habló del espejo en el que se miró meses después del atentado por pedido de una mujer. 24 años después se mira al espejo ¿y que ve?

“Me veo mayor. Y que el cansancio comienza a verse en mi rostro. Pero vuelvo a mirarme y me digo Sofía no te falles a vos misma. A veces tengo ganas de dejar todo, pero al día siguiente me levanto sacó fuerzas e inicio nuevamente mi lucha que es la lucha de 85 víctimas y sus familiares. Debemos vivir entre la gente como gente normal; pero con una mochila que desde hace 24 años llevamos en nuestro corazón”.

 

La madre judía se caracteriza por ser el sostén familiar. Y, por consiguiente; no se le permite bajar los brazos. Sofía Gutemberg debe seguir caminando…

“Debo seguir caminando. Mi marido lleva el luto de otra forma. Es introvertido, me acompaña a todos los lugares donde doy charlas. Al principio teníamos miedo porque los discursos eran muy fuertes. Hubo un tiempo en que recibí amenazas. Hoy ya no tengo miedo. ¿Qué más podía perder? Mi marido y yo perdimos una hija. ¿Qué miedo podría hacerme una amenaza de muerte?

 

¿Cómo eran esas amenazas?

“Eran telefónicamente. Al atender me ponían una grabación de una joven llorando que decía mamá búscame que estoy viva. Era un acoso psicológico que me costó mucho superarlo. Mi lucha es la lucha de 85 víctimas; 85 es un número matemático frío entonces me pregunté cómo puedo humanizar ese número y lo hago presentando cada una de las víctimas con sus nombres y apellidos, sus sueños, sus alegrías y sus sueños truncados el 18 de julio de 1994

 

La comunidad judía dice: Justicia; justicia perseguirás para que puedas vivir y heredar la tierra… (Deuteronomio 16:20)

“Así es. Mientras tanto se cumplen 24 años sin justicia. Parece mentira que pasaron casi un cuarto de siglo y seguimos como el primer año”.

 

¿Le preocupa que el 24 sea un número más?

“Es así. El otro día estuve dialogando con un abogado importante de la causa y me dijo textualmente ´tengo mi temor de que hasta acá llegamos´. Espero que no; pero si lamentablemente no llega a ser así, el día que ya los familiares no estemos en este mundo por lo menos yo me moriré con la conciencia tranquila que ningún día bajé los brazos”.

andrea gutemberg

Anuncios