Sin un “garganta profunda” no pudo haber Watergate, ni podría instalarse el descubrimiento de aportantes truchos a la campaña de la Alianza Cambiemos. Hay sospechas de operaciones de los servicios en contra de los dirigentes políticos del PRO que venían ganando posiciones en la toma de decisiones ante los Ceos de la antipolítica. No es casual que Schiavoni, como presidente del partido salga a despegar a Vidal y que al mismo tiempo sea denunciado aquí.

Posadas (Lunes, 30 de agosto) Huele a operación. A Servis. La aparición pública de aportantes truchos extraídos de los padrones sociales a la campaña de Cambiemos no es posible para una investigación periodística sin alguna “garganta profunda” que abra las carpetas. Tampoco alcanzan los medios alternativos para que las denuncias cobren ribetes de escándalo que instalan condenas. Hay muchas que no trascienden ni ganan la atención pública, entre las que se pueden mencionar el intendente imputado de narco, los funcionarios que se enriquecieron con el dólar futuro, hay muchas. Pero ésta, la de los aportantes truchos, es una de las que no tienen retorno en el daño que se hace a la dirigencia política aunque luego los procesos judiciales desestimen cualquier dolo.
No es casual el momento en que se produce el ataque al sustento ético de la gobernadora Vidal. No es noticia que la crisis económica, la ausencia de proyecto, la inflación, la corrida al dólar, la pérdida de divisas, el endeudamiento sin límites, el cierre de pymes y fundamentalmente la caída del consumo y de la capacidad de compra de los salarios, está minando las bases de sustentación de la Alianza Cambiemos. Que este cuadro de situación ha llevado a la Casa Rosada a una verdadera encrucijada de caminos tampoco es una novedad, como asimismo la firme decisión del presidente Macri de defender el rumbo.
Lo nuevo, al interior de la Alianza es el espacio que recuperó en la toma de decisiones la dirigencia del PRO con anclaje en la política. Entre ellos, los más conocidos, son los dos gobernadores del partido, Horacio Rodríguez Larreta y María Vidal, el ministro Rogelio Frigerio y legisladores como Humberto Schiavoni y Emilio Monzó.
Se podría afirmar, con algún reduccionismo, que la Alianza de Gobierno tiene en tensión interna a los sectores provenientes de la política con los sectores de la antipolítica. El mismo Macri tiene su significación tensionada por su pertenencia al mundo de los Ceos con la construcción del espacio político que lidera y la construcción de futuro que no puede sostenerse únicamente en el cortoplacismo de la estrategia de campaña de Durán Barba.
Así, “el lodazal de aportes truchos manchó el manto virginal de la gobernadora Vidal” como escribe Beatriz Sarlo, que agrega en su nota de Perfil: “se podrá decir que ella no puede estar en todo. La disculpa de que el trabajo es demasiado para la laboriosa Vidal es inaceptable. Un jefe es siempre responsable de todo lo que hacen sus subordinados. La norma que aplicamos a los kirchneristas vale para todo el mundo”. Elegimos la mirada de esta intelectual que fue una referente insoslayable para los anti-K para no caer en los análisis que critican hoy lo que defendían o escondían ayer y viceversa, los que hoy lo minimizan cuando eran duros críticos de los deslices éticos del kirchnerismo Y la conclusión es que la operación afectó la línea de flotación de Vidal, y Vidal arrastra a sus compañeros de ruta, los dirigentes que contribuyeron a la instalación de Mauricio Macri como líder de un partido, si se quiere neoconservador, pero que en forma inédita en la Argentina democrática llega al Gobierno con el apoyo de las urnas. Por eso, el descubrimiento de aportantes, digamos involuntarios a la campaña, huele a operación propia de los llamados servicios de inteligencia.
Sin que dar lugar a que se entienda que la observación y las dudas planteadas estén justificando lo ilegal, hablamos de “garganta profunda” para remitirnos al Watergate que llevó a la fama a los periodistas del Washington Post, aunque 33 años después salió a la luz que lo trucho era la investigación ya que todo fue una operación, subdirector del Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos, William Mark Felt, que de esa manera inició la desestabilización de Richard Nixon. El presidente pretendía el control político del FBI que había logrado una peligrosa autonomía de las decisiones, tanto de la Casa Blanca como del Congreso. Al contrario, J. Edgar Hoover, durante los 48 años que fue director fue construyendo un poder paralelo con el argumento del anticomunismo elaboró listas negras, amenazas y carpetazos. La muerte de Hoover en 1972 parecía propicia para transformar el FBI. La resistencia fue el Watergate.

Schiavoni en defensa de Vidal

Que Humberto Schiavoni haya decidido salir públicamente a desligar a María Vidal de los “aportantes truchos”, tiene una lectura en este contexto. Se puede interpretar que es la voz de la política contra la operación de la antipolítica.
Todos los medios nacionales reflejan hoy las declaraciones de Schiavoni que dijo que “es imposible” que la Gobernadora bonaerense estuviera al tanto de las irregularidades sobre los aportes de campaña. “Seguro que Vidal no estaba al tanto. Ningún presidente de distrito ni candidato está al tanto de esas cuestiones. Eso forma parte de los equipos de campaña, que tiene sus propios responsables económico financieros”, opinó el legislador por la provincia de Misiones en diálogo con Radio 10. En declaraciones al programa El fin de la metáfora, el presidente nacional del PRO sostuvo que “en la práctica era imposible que Vidal estuviera al tanto de estas cuestiones. Imposible”. Y agregó: “Ni en términos políticos ni judiciales la gobernadora tiene ninguna responsabilidad”.

Ratier Berrondo en defensa de Schiavoni

En tanto en nuestra provincia, el diputado Jorge Ratier Berrondo salió al cruce de informaciones que imputan también a la Alianza Cambiemos de Misiones de financiarse irregularmente.
Primera Edición sostiene ayer que “pareciera que hay una conducta común que se empezó a descubrir, y estaba oculta, en la Alianza Cambiemos. Primero aparecieron aportantes truchos en la campaña encabezada por María Eugenia Vidal el año pasado en Buenos Aires. Después denuncias similares pero en la campaña presidencial de Mauricio Macri, y ahora se conoció que la Justicia inhabilitó por seis meses para ocupar cargos públicos al humorista santafesino, Miguel del Sel, por no poder justificar el origen y destino de los aportes de campaña públicos y privados del año 2011. El frente político que lidera Humberto Schiavoni también tuvo problemas en Misiones por irregularidades en sus aportes de la campaña del año 2015. Después de varios trámites judiciales, pudo lograr que la Justicia le apruebe la rendición de gastos, luego de hacer numerosas correcciones”.
Seguidamente la información replica declaraciones de Ratier Berrondo, a Radio República que admite observaciones de la Justicia Electoral porque “llamaba la atención que se gastaba mucho en combustible, no había problemas formales, sólo consideraba que le parecía mucho”.
“Acá se tomaron varios testimonios, se eligieron al azar aportantes para verificar que lo hayan hecho y como en la provincia decidimos que todo sea con cheques no se encontró nada raro y se aprobó”, explicó.
Agrega la información del diario que “en el listado de aportantes que se presentó ante la Justicia, el PRO de Misiones tenía incluidos a sindicatos y empresas, dos figuras que tienen prohibido realizar aportes de campaña según la Ley 26.215. Sin embargo, luego, en la investigación se constató que esos aportes eran del “Partido” y fueron recibidos antes de que se inicie el proceso de la campaña electoral, por lo tanto, no entraron en las restricciones de la ley”.

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