“En tiempos de desconcierto e incertidumbre, es importante marcar un rumbo”, subrayan los analistas locales en los diarios de Posadas. Marcan el contraste con la decisión del dobierno nacional de apostar al Mercado como ordenador de la economía. La falta de precisiones en los recortes de recursos a las provincias que tejen la nación y el FMI es parte de la “tormenta”, eufemismo presidencial por el estado de crisis sin salida a la vista

Posadas (Martes, 31 de julio) La presentación del proyecto de Presupuesto 2019 elaborado con mucha anticipación por el Ejecutivo misionero, tiene el objetivo anunciado por Hugo Passalacqua de “defender una premisa fundamental: previsibilidad”. Parece una paradoja en el momento político, no digamos de crisis, sino en medio de una tormenta para utilizar la categoría de Mauricio Macri. El precio de la divisa se está conteniendo con reservas y altísimas tasas de interés, la inflación si cede es por recesión, los dólares que entran se fugan y las inversiones productivas no llegan más que a los sectores tradicionales como la pampa húmeda y no terminan de anclar en Vaca Muerta, todo sin perspectivas de transformar estructuralmente la economía argentina que pareciera no poder romper las tendencias pendulares del agotamiento del sector externo por falta de dólares.

Sin un proyecto claro, únicamente atado al disciplinamiento de la Administración bajando el gasto y los ingresos simultáneamente, el presidente de la República reafirmó el rumbo en cinco discursos pronunciados en dos semanas. ¿Qué rumbo? El “laissez faire, laissez passer”, la expresión francesa que resume la base de la doctrina liberal que somete el orden al Mercado.

En ese contexto, sería mucho pedir certezas del alance que tendrán los recortes de recursos a las provincias que hará la Nación por determinación del Fondo Monetario Internacional. Hay un hermetismo lógico y necesario cuando se está en una mesa de negociaciones, de consensos y de acuerdos. Por eso, lo que se conoce, lo que se deja trascender a la prensa está revestido de presiones. “Le bajaremos 5% la coparticipación para financiar el Anses”, dicen que dijo Dujovne. Y puede haberlo dicho, pero no tiene sustento en la determinación acordada con los gobernadores para dejar de descontar el 15% que desde los pactos de los 90 se descontaban con ese fin. Fue el corolario de juicios cruzados y de un fallo de la Corte que condenó al gobierno nacional a pagar lo retenido a las provincias de San Luis y Santa Fe.

Lo concreto es la presentación que se hizo a las provincias anunciando la retención de 100 mil millones de pesos que el Estado nacional aporta a las provincias en programas de Salud, Educación, Desarrollo Social y obras públicas. Como el recorte está dispuesto en función al índice d coparticipación, Misiones se vería perjudicada en  más de 3 mil millones de pesos. Se sumarían a lo que se resignó en el pacto fiscal de diciembre pasado que preveía compensar la baja de ingresos brutos y sellos con más actividad económica. Le falló una pata del acuerdo a la Nación. Y sin una pata la mesa se desmorona.

Evidentemente, hay mucho para conversar y se puede suponer que no hay nada definido todavía con precisión quirúrgica. Hay mucha carne podrida dando vueltas y por ahora se habla de grandes cortes.

El análisis de nuestros medios

El Territorio, en su columna dominical, habla del fracaso del pacto fiscal. Sostiene que “el ajuste que ejecuta el Gobierno de Macri se llevó por delante el acuerdo que había sido celebrado por todas las provincias. Se trata del pacto fiscal. Muchos administradores provinciales entienden que el pacto fiscal tuvo un fracaso estrepitoso. Esto claramente no es bueno, pero el actual escenario nacional dificulta a las provincias cumplir lo acordado.  De nuevos los factores ya conocidos, como el de un dólar que se pensaba no superaría los 20 pesos (cuando los mandatarios provinciales se sentaron a negociar rondaba los 19 pesos). Lo demás es historia conocida y con efectos adversos, desde los ciudadanos hasta las empresas y los gobiernos provinciales, como la inflación galopante que destruye todo a su paso. Inflación descontrolada y derrumbe de la actividad económica no estaban en los planes de nadie cuando acordaron el pacto fiscal.

Primera Edición en tanto enfoca los anuncios de recortes en las asignaciones familiares desde una lectura de las provincias. Revela que “los gobernadores “dialoguistas” comenzaron en las últimas horas a moverse para que la Nación dé marcha atrás, especialmente con las asignaciones familiares.  “La decisión del Gobierno Nacional vuelve a marcar la mirada centralista del Gobierno que en lugar de elaborar políticas públicas que sinteticen las distintas realidades de la Argentina, generaliza la realidad de la ciudad de Buenos Aires y la asemeja a la del interior profundo”, cuestionó horas atrás el mandatario salteño Juan Manuel Urtubey.

“Igualar las asignaciones familiares de los niños de Salta con los de la Ciudad con mayor ingreso per cápita del país (CABA), o con la Región Centro donde el Estado nacional ya gasta $56.791 por habitante versus los $31.409 que gasta en el Norte (es decir un 80% más), resulta de una inequidad absoluta y una falta de contemplación de las distintas realidades”, criticó Urtubey quien acaba de pasar un mal momento en un acto peronista cuando le gritaron “macrista”.

Y se pregunta: “¿Hasta dónde estarán dispuestos a plantarse los mandatarios que necesitan una buena relación con la Nación, aun por la cada vez menor caja de obras públicas? Esta semana será clave, cuando Frigerio y Dujovne vuelvan con las reuniones de negociación del presupuesto 2019”.

Juan Carlos Argüello en su columna de Economis destaca que “Misiones se muestra como el contraste a la política de ajuste social que aplica Macri. El Presupuesto 2019, aún con la austeridad de los tiempos, invierte el 60 por ciento de los recursos en las áreas sociales: la Educación sigue siendo la prioridad de la gestión renovadora, complementada con la mejora en la salud y el desarrollo social integral… Los ministros se regodean con números que “demuestran” la generosidad de la Nación para con las provincias en los últimos años. Los datos, que son repartidos a los periodistas por los diputados de la alianza gobernante para justificar los ajustes, señalan que en junio, las provincias recibieron 108.221 millones de pesos, 51,7 por ciento más que el mismo mes del año pasado. Pero hilando fino se advierte que no es tanta la abundancia. Entre enero y junio de este año, la coparticipación creció 46,2 por ciento, pero solo 15,6 por ciento si se le descuenta la inflación acumulada, con el agravante de que, por la devaluación, el peso vale casi 50 por ciento menos que en los primeros días de 2018. Lo mismo sucede con Misiones, con un aumento del 15,6 por ciento de coparticipación, pero con una caída del 60 por ciento en las transferencias de capital, fondos para viviendas, obras viales, programas de salud y hasta el programa El Hambre es Más Urgente, adeudado desde febrero”.

Esta observación de Economis es la misma que difundió la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública que realiza un seguimiento de ingresos, egresos y asignación de recursos de las cuentas públicas nacionales. Habla en su último informe de “asfixia a las provincias”. En el primer semestre del año, los fondos destinados a los estados provinciales y municipales sumaron 55.547 millones de pesos, una retracción del 19,8 por ciento interanual (-13.745 millones). Las transferencias para gastos de capital totalizaron 24.937 millones de pesos, concentradas en Vivienda y Urbanismo (12.359 millones), Transporte (3971 millones), Agua Potable y Alcantarillado (2642 millones) y Educación (2985 millones). Consolidando los rubros Inversión Real Directa y las Transferencias de Capital, en el primer semestre de 2018 la Administración Nacional asignó 48.073 millones de pesos del gasto en provincias y municipios, un 28 por cientos menos que el monto devengado en igual período de 2017 (-18.510 millones de pesos).

Ante este escenario, se destaca que “en Misiones se ha dado previsibilidad, elevando recientemente para su tratamiento el presupuesto y con ello, conocer las prioridades a favor de los misioneros en áreas esenciales como salud, educación y asistencia social. En tiempos de desconcierto e incertidumbre, es importante marcar un rumbo”.

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