Al presentar el proyecto de Presupuesto para 2019 Passalacqua habló de previsibilidad sustantivada. El concepto adquiere así una significación especial no sólo en contraste con la incertidumbre que generan las políticas nacionales, sino que remite al debate todavía no cerrado entre democracia formal y democracia sustantiva de la transición de Alfonsín. El Gobernador articula en una frase los extremos del dilema al subrayar que es bueno para las instituciones y el pueblo.

Posadas (martes, 31 de julio) El miércoles 18 de este mes,  Hugo Passalacqua tuitteó: “acabo de remitir a la Legislatura el proyecto de Presupuesto 2019. Lo hacemos con anticipación defendiendo una premisa fundamental: previsibilidad!. Es bueno para las instituciones, y  bueno para nuestro pueblo”.

presupuesto 2019

El Gobernador, como dirigente avezado y como académico en comunicación sabe que los términos no son neutrales ni unívocos, deben ser definidos. Es un debate constante en las ciencias sociales, que entiende la polisemia de significados de los conceptos y categorías con los cuales construimos nuestras percepciones del mundo político y que nos somete al problema de entender que toda mirada de la realidad siempre tiene una perspectiva.

Así, la frase de Passalacqua apuntala la construcción de sentido. No apela al concepto “previsible” como un adjetivo sino que lo sustantiva con “previsibilidad””. Fija así un sentido que no está determinado con anterioridad.

La sutileza del lenguaje remite inevitablemente al debate todavía no cerrado del inicio de la transición democrática liderada por Raúl Alfonsín: la distinción entre democracia formal y democracia sustantiva que el mismo presidente en 1985 puso en consideración en el famoso discurso de Parque Norte. Resumiendo y con el riesgo que implican las simplificaciones periodísticas diríamos que la democracia formal coloca el acento en los procedimientos y la democracia sustantiva lo centra en los fines, es decir en la inclusión y en mejorar la calidad de vida de las mayorías.

En este dualismo, todavía en debate y desafío de los gobiernos democráticos en encontrar una síntesis superadora se explica también el sentido de la frase tuitteada por Passalacqua, previsibilidad para qué, para quién. El Gobernador lo dice con todas las letras: “es bueno para las instituciones y buena para nuestro pueblo”

Se distancia así de la concepción elitista de la democracia procedimental o del mero republicanismo que sostiene que cumplir estrictamente con los universales  de procedimiento permite garantizar la libertad a las minorías y a las mayorías. El proyecto de Presupuesto no es entonces una “pura forma” sino que en la frase de Passalacqua se articulan las dos dimensiones de la democracia. No reniega de las instituciones, pero no se olvida de los fines: “es bueno para el pueblo”.

La previsibilidad como sustantivo tiene asimismo su significante en el contexto político, económico y social determinado por las incertidumbres generadas por las políticas del gobierno nacional que fijan un rumbo pero no un proyecto de país. Someterse al Mercado como ordenador de la economía es renunciar a la sustantividad de la democracia. Adelantar el Presupuesto cuando no se tiene certeza del valor de la divisa, de la inflación, de la magnitud de la caída del consumo interno y otros agregados que son responsabilidad de las políticas nacionales pareciera una paradoja. Sin embargo, lo que define el proyecto girado por Passalacqua al Parlamento, no son las magnitudes, sino las definiciones referidas al destino de los recursos. Cada 100 pesos que pasen por la lapicera del Gobernador, 31 serán para Educación, 14 para Salud, 12 a desarrollo social y a pesar de los recortes anunciados con el FMI 22 irán a sostener la obra pública que no sólo da respuestas en el desarrollo de la infraestructura sino que genera mano de obra. Ver nota adjunta

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