El ministro de Hacienda presentó esta mañana el proyecto de presupuesto nacional 2019. Intenta despejar dudas sobre los indicadores macroeconómicos con la proyección de un dólar a 40,10 pesos, la inflación de 23%, una caída de la actividad en 0,5% y déficit cero. El año electoral forzó la promesa de que las tarifas sólo serán actualizadas por inflación y el aumento real del gasto social. Puso especial énfasis en las expectativas más que en las cuestiones estructurales razón por la cual pidió el acompañamiento del Congreso para “dar una señal” de certidumbre. Sin embargo, repitió las consignas de la grieta al culpar a la herencia y a las causas de los cuadernos.

Buenos Aires (Lunes, 17 de septiembre. Especial) Más preocupado por las expectativas que por la evolución de la economía real, el ministro de Hacienda presentó hoy el proyecto de presupuesto 2019 y pidió el acompañamiento para dar una señal de certidumbre. Si el presupuesto resume el plan de gobierno, queda a las claras la firme convicción monetarista de los problemas argentinos ya que vincula la inflación exclusivamente con la emisión monetaria. Es también la visión del FMI que respalda la intención de llegar al déficit cero. No hay mención alguna en el texto del proyecto que haga referencia a nuestra insuficiencia productiva. Todo queda librado a la generación de condiciones y seguridad jurídica. Más allá de la doctrina, la experiencia argentina ha demostrado que tanto el déficit como la inflación son síntomas y no causas. Si en el diagnóstico se omiten los problemas de fondo, las señales de certidumbre que pide el gobierno nacional frustrarán nuevamente las estimaciones.

Indicadores macroeconómicos

En ese sentido, el proyecto intenta despejar dudas sobre los indicadores macroeconómicos con la proyección de un dólar a 40,10 pesos, la inflación de 23%, una caída de la actividad en 0,5% y déficit cero.
Como se venía conversando con los gobernadores, contempla un fuerte ajuste, de 400 mil millones de pesos, de los cuales 100 mil millones deben absorber las provincias.. Pero el año electoral obliga al Gobierno a garantizar que los aumentos en las tarifas de los servicios públicos no crecerán por encima de la inflación y también focalizar el gasto en la contención de los sectores más vulnerables con partidas que aumentarán 32% y la seguridad social el 35%.
Dujovne expuso hoy ante los diputados en el Salón Delia Parodi, habló de “un presupuesto con equilibrio fiscal primario”, remarcando la necesidad de la “sustentabilidad de las cuentas públicas” para reducir las vulnerabilidades de la economía ante los shocks.
Destacó que “lamentablemente la Argentina ha tenido equilibrio fiscal durante muy pocos años en las últimas décadas: de hecho los últimos 60 años tuvimos en promedio un déficit primario consolidado del 2% del PBI”.
Flanqueado por el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, y el de Finanzas, Santiago Bausili, y luego de ser presentado por el titular de la Comisión de Hacienda, Luciano Laspina, quien al inicio de la presentación hizo una referencia al fallecimiento del exgobernador Juan Manuel De la Sota, enviando condolencias a su familia, Dujovne señaló que “converger hacia el equilibrio fiscal es uno de los objetivos centrales de la política económica de este Gobierno”.

¿Reclamar apoyo  fomentando la grieta?

Después se explayó sobre la herencia recibida sin hacer mención al déficit total que desde la asunción de Mauricio Macri viene aumentando en función de los intereses de la deuda, que el año que viene demandarán 746 mil millones de pesos. Consideró que es el déficit primario “la debilidad endémica en la economía argentina”, y reiteró que “heredamos en 2015 un panorama fiscal desafiante”, con un déficit primario consolidado superior al 5% del producto y creciente, y el gasto primario consolidado superaba 41% del producto. Mientras que el gasto primario nacional era de 24% del PBI.
Dujovne recordó que debían resolver el déficit bajando el gasto y “resolviendo la deuda social heredada”. Aseguró que desde 2015 a 2018 lograron bajar el gasto primario de la Nación en 2,3 puntos, y hasta 2019 habrá bajado en 4 puntos del PBI.
“En 2016 bajamos el gasto en 0,3 en términos reales; en 2017 en 3%; en 2018 proyectamos que baje en 6% y para 2019 proyectamos una reducción de 7,7% real”, detalló.
El funcionario sostuvo que en 2019 el gasto en jubilaciones, pensiones contributivas y asignaciones familiares aumentará en 0,2 puntos porcentuales, llegando a 10,1 del producto, “el máximo de la historia”.
Dujovne destacó que “el esfuerzo fiscal estaba rindiendo sus frutos”, y en ese sentido destacó el crecimiento de la economía (2,9%), que se extendió hasta el primer trimestre de 2018, cuando habían logrado encadenar 7 trimestres consecutivos de crecimiento. “Sin embargo ocurrieron una serie de shocks que nos apartaron transitoriamente del sendero de crecimiento”, admitió. Por eso estimó que en 2018 habrá una contracción económica de 2,4% anual.
En tren de citar los trastornos que el Gobierno debió afrontar, mencionó la sequía más intensa de los últimos 50 años, la suba de las tasas de interés en Estados Unidos, que redujo la liquidez global y generó una salida de capital de las economías emergentes. Mencionó luego a Brasil, Turquía y las peleas entre Estados Unidos y China, todo lo cual aumentó la incertidumbre global.
A contramano del reclamo de apoyo, hizo referencia a las causas judiciales que realiza el juez Bonadío en asociación con los medios hegemónicos afirmando que tiene incidencia directa y negativa en la economía “en el corto plazo”.
Aaseguró que “estos shocks llegaron cuando todavía no habíamos terminado de corregir los desequilibrios heredados, y Argentina todavía tenía un elevado déficit fiscal”. El gradualismo necesitaba financiamiento, y ese financiamiento ha disminuido, reconoció. “Heredamos un mercado financiero doméstico disminuido, tras años de desincentivos”, observó, y precisó que “años de inflación elevada hicieron que a la economía argentina le costara absorber el impacto de shocks”. Asimismo reconoció que la depreciación del peso hizo que las expectativas de inflación subieran, haciendo más difícil la estabilización del tipo de cambio nominal.
Sin reconocer errores, indicaciones del FMI, idas y vueltas, señaló que por eso fue que decidieron “avanzar más rápido hacia el equilibrio fiscal”. Las metas de resultado fiscal primario pasaron de ser a principio de año de 3,2 para este año, 2,2 para 2019 y 1,2% del producto para 2020, a 2,7; 0 y 1 punto de superávit primario en el año 2020, respectivamente.
“Estos cambios implican un ahorro de 5 puntos del producto entre 2018 y 2020, lo que equivale a unos 25.000 millones de dólares”, abundó el ministro, que reconoció que la desaceleración de la actividad, la inestabilidad cambiaria y la aceleración de la inflación “impactan negativamente sobre la situación económica de los argentinos y su calidad de vida.

Nada de la estructura del atraso

Las grandes preocupaciones que tiene la sociedad argentina y que están estrechamente relacionadas, y ancladas, en nuestra insuficiencia productiva no estuvieron en las palabras del ministro Dujovne.
La pobreza, que es el indicador por el cual Macri pidió se valore su gestión, es estructural precisamente porque la misma dinámica productiva no es capaz de generar oportunidades para todos los argentinos. Muchos nacen pobres no por una mera coyuntura sino por las limitaciones del sistema de generación de riqueza. El tratamiento del problema, desde la óptica de las provincias, donde se vive el contacto con la economía real, implica correr el eje de discusión, dejar de creer que todo consiste en la emisión monetaria o en mejorar la distribución de la riqueza, para centrar el esfuerzo común en una acelerada generación de mayor riqueza que vaya siendo compartida a medida que se expande el producto. Entonces sí, con una torta en expansión, distribuir no migajas sino porciones. Y Dujovne, lo que anunció es una torta más chica y una deuda más grande

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