Enfrentados al círculo vicioso de la recesión los diputados provinciales inician esta semana la fase final de la elaboración del Presupuesto 2019 con el desafío de estimar con realismo los Recursos ya que cada punto de caída del PBI impacta en 510 millones en el Tesoro Provincial, según el ministro de Hacienda. La volatilidad de las variables macro que dependen del gobierno nacional dificulta las precisiones contables, por eso el Presupuesto tiene un mensaje político en su determinación de sostener los servicios sociales en Salud, Educación y la emergencia social.

Posadas (lunes, 1° de octubre) El Parlamento misionero inicia esta semana la etapa final de la elaboración del Presupuesto 2019 de la Administración Pública. El viernes, con la presentación del ministro de Hacienda y de la DGR que son los encargados de recaudar, cerró la primera fase de exposiciones de todos los funcionarios que tienen responsabilidad en los gastos.
Quedó claro que en el contexto de volatilidad de las variables macroeconómicas, el proyecto enviado por el gobernador Passalacqua debe leerse en función de los objetivos más que en la precisión de los números. Diríamos, desde la política más que de la economía. Hay una firme determinación doctrinaria de la Renovación de sostener los servicios sociales que presta el Estado, en Salud, Educación y en la emergencia de las demandas por el crecimiento de la pobreza. La firme decisión también de no tomar deuda para gastos corrientes, abre en consecuencia un desafío y pone en tensión los gastos necesarios con la caída prevista en los recursos, por el ajuste nacional y por el cuadro de recesión que para algunos economistas misioneros entra en la fase de una depresión. Adolfo Safrán lo expuso con toda crudeza cuando mostró un cuadro que ilustra el impacto negativo sobre los recursos del Estado que genera la contracción económica.

impacto fiscal presentación 2018 Adolfo Safran

Safrán lo dice con todas las letras: cada caída de un punto del PBI, el Estado de Misiones deja de recaudar 510 millones de pesos. Por lo pronto sugirió que las estimaciones de 67 mil millones elaboradas en base a indicadores de junio ya quedaron desactualizadas y al menos debería contemplarse la posibilidad de llevar el Presupuesto a 70 mil millones de pesos. Es que los cálculos se hicieron con una inflación estimada en el 17 por ciento para 2019 y un crecimiento del PBI de 2,5 por ciento. La inflación ya fue recalculada en 23 por ciento con el arrastre de más del 40% de este año y el PBI tendrá una caída prevista del 0,5% pero pronunciando la estimada para este año que oficialmente se calcula en 2,4% pero los privados consideran será mayor.
El recalculo incluye mayores ingresos por inflación, pero también los mayores gastos que deberá cubrir la Provincia para sostener tarifa eléctrica, transporte y recursos para municipios. No es una novedad. Desde 2016, la Nación comenzó a drenar el flujo de recursos a las provincias. La Provincia aportó más de 400 millones en concepto del ex Artículo N°9 y continuará con 100 millones más hasta fines del 2018. Para 2019 el presupuesto destinado al Incentivo Docente fue congelado. Cada provincia deberá hacerse cargo de los incrementos salariales. “Hay que ser cauto a la hora de hablar de más recursos”, disparó Safrán en una respuesta dirigida a los diputados de la Alianza Cambiemos que repitieron el argumento oficial de que las provincias están recibiendo más recursos automáticos. Explicó Safrán que esos recursos responden a la inflación, pero estuvo moderado al no señalar que son recursos provinciales a pesar de que los recauda la Nación. En el mismo sentido, con al afán de no generar debates inconducentes no se hizo hincapié en que hay fondos, como el incentivo docente que son establecidos por ley y no constituyen concesiones graciosas de la Casa Rosada.

El círculo vicioso de la recesión

Los diputados provinciales tienen un enrome desafío. Después de escuchar las necesidades de recursos de todas las áreas del Estado, con una metodología de transparencia que no existe en otro parlamento en el país, y de enterarse de la volatilidad de las variables macroeconómicas que impactan en la recaudación, deberán hace un equilibrio muy fino en la estimación de los recursos.
Antes se debería debatir cómo actuar en el contexto nacional sometido a decisiones de los brokers de Wall Street y el FMI.
Para el economista radical Federico Villagra, que dejó la Alianza Cambiemos aquí en Misiones por la falta de mirada crítica al rumbo económico que Macri ratifica cada vez que habla, la economía argentina ya entró en una fase de depresión. La recesión es la disminución generalizada de la actividad económica, medida a través de la bajada, en tasa anual, del Producto Bruto Interno, durante un periodo suficientemente prolongado. Esta reducción impacta en variables económicas como son el consumo, la inversión, el empleo, el beneficio de empresas, los índices bursátiles, la inflación, etc. El proceso se complica cuando un elevado número de empresas entra en quiebra y arrastra a los proveedores pudiendo llegar en algunos casos a lo que normalmente denominamos crisis. Tal disminución generalmente provoca un gran desempleo. Si la recesión es muy seria, se conoce como depresión. Es decir que la depresión es una dimensión más grave de crisis económica que consiste en una gran disminución sostenida de la producción y del consumo, acompañada por altas tasas de desempleo y de quiebras empresariales.
De esta manera se crea un “círculo vicioso” donde cada vez se está incentivando a su retroalimentación que estuvo subyacente en la presentación del ministro de Hacienda cuando reveló la forma en que impacta la caída del PBI en la recaudación.
El aumento de desempleo provoca un impacto negativo en los ingresos de las familias; sumado a la incertidumbre sobre el futuro inmediato, paraliza el consumo. Esta disminución del consumo provoca una destrucción de empleo, debido a la reducción de ventas y rentabilidad de las empresas. Estos sucesos sumados implican una reducción del PBI y en este punto ya es considerable la disminución de recaudación del Estado.
Este círculo vicioso que es generado por las medidas macroeconómicas que dependen del gobierno nacional, ponen al gobierno local frente al desafío de sostener, por un lado la emergencia social, por el otro el consumo. Los Ahora Misiones, constituyen un esfuerzo de inversión en sostener también la actividad privada.
La conclusión fundamental que puede extraerse de la actualidad es la recurrente problemática del escaso margen de maniobra de los gobiernos provinciales para manejar su política fiscal, en especial de las jurisdicciones de menores ingresos relativos como la nuestra. En este marco, el principal factor para mejorar la solvencia fiscal, sin incurrir en programas de ajuste ni de endeudamiento, es el crecimiento económico. Pero la provincia no administra las políticas monetaria y cambiaria, ni el resto de las medidas relacionadas con una estrategia nacional de crecimiento como comercio exterior.
En consecuencia, el Gobierno provincial como los diputados que deben aprobar el Presupuesto, se enfrentan a un dilema de difícil salida ya que las únicas opciones que aparentemente tienen es endeudarse o ajustar. Ninguna de las dos opciones es válida para la Renovación, pero enfrentados a los efectos del círculo vicioso, los diputados deben definir un Presupuesto realista ya que la disminución de recaudación no será compensada en Misiones con endeudamiento. La apuesta a sostener la actividad privada y el consumo con las variantes de los programas como los Ahora Misiones, la inyección de la Caja de Créditos fundada por Passalacqua, los 6 mil millones destinados al IPRODHA, y la promoción de inversiones industriales que logró la instalación de la polaca LUG y la potencialidad del turismo con la devaluación, sumadas a la actividades tradicionales como la yerba que es un producto que aumenta el consumo popular con la crisis, abre una perspectiva de romper el dilema desde el crecimiento económico.

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