Para el diputado Martín Sereno, a los autores de la nota que se opone al FEY “se les cayó la máscara y demostraron que sólo quieren tener trabajadores esclavos y que negocian con los molinos”. Aseguró que al rechazar el FEY “evidencian la incalculable impericia con la que se ha trabajado en el sector hasta el momento”. Dijo que los argumentos de rechazo “son débiles y sin fundamentos; se basan en supuestos y no en el conocimiento efectivo del Proyecto de Ley”.

Posadas (jueves 18 de octubre). “Los representantes de las distintas asociaciones que firmaron el documento en oposición al Proyecto de Ley denominado Fondo Especial Yerbatero (FEY) y que remitieron al diputado nacional de la alianza Cambiemos, Atilio Benedetti, desconocen con exhaustividad cuál será el destino que se le dará a los fondos conseguidos a partir de esta ley. Sus argumentaciones son débiles y sin fundamentos, precisamente porque se basan en supuestos y no en el conocimiento efectivo de la ley (1122-D-2017) y lo que ella persigue con su creación”, aseguró el diputado Martín Sereno, del Partido Agrario y Social, que acompañó a tareferos en la protesta que realizaron la semana pasada en Buenos Aires (foto).
Ese escrito, dice el legislador misionero, “se basa en preconceptos erróneos e ideas antiguas sobre lo que es el trabajo y en particular el trabajo rural. Por consiguiente asumimos que también desconocen las leyes que regulan la actividad, como por ejemplo el Decreto 617 SRT de Seguridad para la Actividad Agraria”.
En un rechazo a lo que considera el lobby de los molineros con la complicidad de dirigentes yerbateros para frenar el FEY, en consonancia con las declaraciones del presidente de su partido político, el exdiputado Héctor “Cacho” Bárbaro, el diputado Sereno dijo también que cuando se refieren a labores culturales lo hacen de un modo difuso: “lo que se está poniendo en disputa es una actividad netamente laboral; desdoblar el foco y reorientarlo hacia lo cultural es una estrategia más de dispersión, con lo cual volver a la centralidad del trabajo significa en este caso reconocer que esta es una actividad laboral como cualquier otra y por lo tanto portadora de derechos. Derechos que han sido negados e invisibilizados hasta la fecha”, enfatizó.

“Se oponen por oponerse. Se les cayó la máscara”

Por un lado Sereno esbozó respuestas técnicas y por otro, políticas: en ese último sentido dijo que a los autores de la nota “se les cayó la máscara y demostraron que son clasistas, que quieren mantener cautivos y como esclavos a los obreros. Los muchachos son los feudales que quieren seguir teniendo esclavos. Demuestran que negocian con los molinos y que no tienen idea del FEY, porque sólo hablan del subsidio interzafra. No hablan de los pequeños productores ni de las becas, no hablan de los planes de estudio ni de la generación de viviendas o las coberturas de salud. A esta gente sólo les preocupa que los obreros puedan tener unos pesos más y así liberarse de la explotación. Ya no pueden disimular lo que son; se oponen por oponerse sin proponer mejorar nada”, enfatizó.

Análisis y respuestas a la nota de oposición al FEY

En un análisis pormenorizado de la nota que los productores yerbateros enviaron a la Cámara de Diputados de la Nación para rechazar el FEY, el diputado Sereno rescata algunos párrafos con los que -entiende- los autores de la nota muestran “argumentaciones débiles y sin fundamentos porque no conocen la propuesta del proyecto” que analizan los legisladores nacionales.
En ese sentido, la nota de los productores que rechazan el FEY dice, de manera textual: “la solución propuesta no ataca el problema de fondo solo atina a subsidiar una vez más el desempleo, entendiendo como tal la falta de búsqueda de otra actividad una vez terminada la zafra […] Instancias anteriores y soluciones más efectivas que utilizar los fondos del Inym para subsidiar a estos obreros”.
Al respecto, el diputado Sereno entiende que “la enunciación “obrero” determina una independencia entre la actividad de la cosecha en la zafra y el sector que denominan productivo. Esto incurre en un error per se y habla del intento de ocultamiento de las responsabilidades existentes. Todo trabajador, sea formal o informal, se encuentra en una relación de dependencia con su empleador aunque -en este caso- existan las figuras intermediarias (como el contratista transportista) el trabajador de la cosecha de la hoja verde realiza esta actividad como su principal medio de vida; su identidad y sus saberes puestos en servicio no son reconocidos salarialmente”.
Agregó que “utilizando los conceptos esgrimidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) podemos indicar que el “desempleo” no es posible de ser subsidiado como se quiere argumentar en el documento citado. El desempleo se entiende como un indicador propuesto para cuantificar a todos los sujetos que siendo activos (población activa en condiciones de trabajar y dentro del rango etario determinado por ley) se encuentren en la búsqueda de empleo y no lo hayan alcanzado. Puesto que los trabajadores tareferos no son sujetos desempleados sino que por el contrario se encuentran en una relación salarial de bajísima calidad en condiciones vergonzosas de realización, lo que se propone el FEY es cambiar esas condiciones haciendo cumplir, además, las leyes nacionales que amparan a los trabajadores rurales”.
Sereno explica, en ese contexto, que “en la actualidad, la finalidad primordial de la OIT es promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana (cita textual de la OIT)”.
Dice también el legislador que es “muy complejo establecer la relación salarial y de dependencia existente entre los que desempeñan la actividad de la cosecha de la hoja verde (tareferos) y las empresas que producen y comercializan el resultado final que llega a las góndolas (industriales), debido a las propias características de la actividad en su desarrollo histórico (y por lo tanto) lo que podremos plantear es su modo inverso: si las familias tareferas dejasen de realizar la cosecha de la yerba mate por ser poco redituable para ellas en términos de ingresos, ¿quién cumpliría el papel de proveer de materia prima al sector?”
“Si la respuesta fuese la tecnificación, esos son aún soluciones experimentales que no se pusieron en ejecución porque no se alcanza la misma calidad en el resultado y porque continuar explotando a las personas hasta la inanición siempre es más económico y redituable para quienes operan la economía de un modo absolutamente monopólico e improductivo, como es el caso de la industria en Argentina, con una matriz productiva concentrada y deficitaria. Al mismo tiempo, no es correcto comparar la situación misionera con las demás provincias o localías porque estas poseen legislaciones e institutos que han sabido con el tiempo y desde su creación, generar políticas públicas adecuadas y modernizantes –como por ejemplo el caso mendocino citado en el documento de oposición-, un gran emblema de fomento del desarrollo local”.

“Desconocen el Proyecto de Ley”

En cuanto a otra aseveración de la nota (cita textual: “antes de utilizar los fondos del Inym, destinados a otros fines, entendemos que se puede articular inteligentemente, entre los productores de yerba y/o de otras producciones la asignación de las labores culturales […] Las medidas demagógicas y populistas no contribuyen a la solución del problema de fondo”), desde el Pays insisten con que los autores de la nota de oposición al FEY, “representados en este escrito, desconocen con exhaustividad el destino que se le dará al dinero conseguido a partir de la creación del FEY que precisamente no incurre en la utilización de los fondos del Inym”.
En ese sentido dice Sereno que “claramente si los fondos del Inym hubiesen sido utilizados inteligentemente, no habrían llegado a esta instancia. Basta con recorrer e inspeccionar los yerbales y el modo de vida que deben padecer los trabajadores y pequeños productores para dar fe de lo dicho en el presente texto. Ya sea por negligencia, falta de conocimiento, inacción o por conveniencia, lo realizado hasta la fecha en materia de regulación y fomento de la actividad de la yerba mate tanto en Misiones como en Corrientes es insuficiente y sobre todo desigual para con el eslabón más débil de la cadena productiva”.
Asegura que “repensar un modelo de país desarrollado y autónomo capaz de generar las riquezas necesarias para la reducción del déficit fiscal y el pago de deuda externa precisamente tiene que ver con desarrollar las economías locales” y que por lo tanto, “si consideran esta propuesta de ley como una medida demagógica y populista de modo peyorativo, podemos establecer que la hipocresía es un mal aún mayor”.
Ante esta situación, el diputado Sereno dice que “si los tareferos y tareferas, los pequeños productores y todo el resto de actividades vinculadas a la producción de la yerba mate pero integradas de un modo marginal, no son personas ajenas al sector, son las personas que sostienen el sector. Lo establecido en el documento “Oposición al FEY”, fechado el 16 de octubre de este año por los firmantes, es una expresión de su verdadero sentir y pensar que sólo genera en nosotros mayor preocupación de la que ya poseíamos con anterioridad. Nuestros fundamentos son contundentes y se evidencian en los aspectos psicoambientales en los que deben desarrollar su actividad los trabajadores”.
En este contexto, dice finalmente, que “esta demostración de desconocimiento frente a la temática y problemática del sector en su profundidad, siendo ustedes (los que forman la nota de oposición al FEY) representantes hasta el momento de la industria yerbatera y ocupando cargos públicos de responsabilidad en su conjunto, sólo confirma y ratifica nuestro interés por defender la autorepresentación de la familia tarefera y la exigencia de la promulgación de la Ley 1122-D-2017, dejando en evidencia la incalculable impericia con la que se ha trabajado hasta el momento”.
Sereno también agradeció y celebró la “posibilidad de comenzar a debatir entre todos los problemas que atañen al sector yerbatero en su conjunto. Incluso, podríamos considerar al FEY como una gran oportunidad de mejoramiento en la calidad de vida de todos los ciudadanos misioneros y correntinos, incluyendo a quienes se manifestaron en el escrito” a través del que rechazan el FEY.

Anuncios