La Justicia Electoral puso en veedor para garantizar la transparencia en la aprobación de listas que hoy se presentan en el Comité Provincia de la UCR para competir por la conducción del partido. El control externo se hace necesario ya que en los últimos años, el grupo que maneja el partido se vio ganado por las metodologías stalinistas de depuración para silenciar las voces disidentes con la conducción

Posadas (Jueves, 18 de octubre) La Justicia Electoral dispuso controlar el desenvolvimiento de las elecciones internas de la UCR Misiones por la desconfianza que existe en el manejo imparcial de las autoridades, incluyendo los tribunales que formalmente tienen la misión de ese control propio de los procesos internos. A pedido de los apoderados de la lista Poder Cívico hoy habrá un veedor en el cierre de la presentación de listas conformadas para dirimir cargos en las elecciones partidarias previstas para el 2 de diciembre.

Es un cachetazo a la credibilidad de los dirigentes del Comité Provincia que también afecta a los tres integrantes del Tribunal Electoral: Lucio Di Pietro, Caballero Sabrina y Rodrigo Andino. El veedor tiene la función de comunicar a la Justicia tanto las decisiones que adopte el Tribunal Electoral en su ámbito de actuación, como de vigilar el cumplimiento de todas las normas legales aplicables y los procedimientos establecidos, en este caso, para dar lugar a las listas que pretenden competir desde la presidencia del partido a todos los cargos partidarios electivos, incluyendo delegados a los organismos nacionales.

El plazo de presentación de listas vence esta noche a las 24:00, pero el tramiterío burocrático se empieza antes en el Comité. Desde el escandaloso fraude perpetrado en 1999 cuando aparecieron urnas con más votos que habitantes en algunas localidades para instalar la candidatura a gobernador de Barrios Arrechea que tenía en frente a Tulo Llamosas, desde entonces no hubo una sola elección interna que no terminara judicializada. La última que se recuerda fue la de 2013. Entonces un proceso similar de urnas volcadas en favor del oficialismo del comité que postulaba a Gustavo González, fue llevado a la Justicia y de no mediar una decisión política la UCR que ese año consagró cinco diputados, no hubiera podido presentarse en las elecciones.

El riesgo hoy pasa por la capacidad de decisión que tiene la Junta para anular las listas que se presenten para competirle al poder enquistado en el Comité desde la recuperación de la democracia. Lejos de las bases, por falta de militancia que sólo se hace en las redes tecnológicas y sin capacidad de explicar las razones por las cuáles se apoya con la fe de los conversos todas y cada una de las medidas que toma la Casa Rosada, el grupo que maneja el Comité trató de anular las elecciones que prescribe la Carta Orgánica, con el argumento de la lista única o por consenso. Pero un consenso no puede limitarse a la rosca de poner y sacar personas en las listas. Sin debate de ideas, cuando se impone el discurso único en base a consignas, no hay nada que consensuar. Sin proyecto, no hay más que consensuar ocupación de cargos. El consenso entonces es verso, se trata nada más y nada menos que el dedo. El dedo que llega todavía desde España a dónde viaja el caudillo cada vez que hay quilombo, pero deja las órdenes y se borra para pasar desapercibido. Técnica que repite después de apoyar la constitución del Frente Renovador en 2003 para volver inocente de todo. La postulación de Martín Arjol como candidato único del oficialismo es una muestra de es influencia todavía determinante.

Lo que no está claro es qué se juega en esta interna de la UCR. Están todos los cargos en disputa, eso es manifiesto, pero las diferencias se diluyen si se aplica el criterio de Leopoldo Moreau: “no hay posibilidades de ser la izquierda de Cambiemos. Eso no existe”. Si a la vez se tiene en cuenta que Ricardo Alfonsín anunció la construcción de un espacio progresista crítico con la posición del oficialismo de la UCR, que se conformó con ocupar algunos cargos en el Ejecutivo y Legislativo, pero renunció a incidir en la toma de decisiones del gobierno.

En los últimos años, el Comité Provincia se vio ganado por las metodologías stalinistas de depuración para silenciar las voces disidentes con la conducción. Hasta se llegó al extremo de expulsar dos diputados que resistían la conversión al neoliberalismo de un partido que en los 90 dejó el cuero en defensa de un Estado presente y seguía hablando de lo nacional y popular cuando el espíritu de época los acusaba de quedarse en el pasado. Hoy, la voz disidente que se pretendió silenciar fue la de un asesor especialista en economía del bloque de diputados, Federico Villagra. Sin miramientos se lo dejó cesante. Se lo echó a la calle por animarse a realizar formulaciones críticas al rumbo que imponen las medidas macroeconómicas de la Casa Rosada.

Enceguecidos por las luces de la burbuja, lo que no advirtieron en el Comité ni en el bloque, es que las observaciones del economista también eran inquietudes de una amplia base de afiliados que, si bien justificaron la Alianza con las derechas para terminar con el kirchnerismo, entienden que esa etapa ya se superó y es hora de dar respuestas. Y un radical cuando piensa, tiene como marco conceptual de referencia, la doctrina radical y los legados de Yrigoyen, Illia y Alfonsín.  Por eso no es casualidad que la lista  Poder Cívico, que se presenta como alternativa se haya podido constituir en 45 de los 50 comité a lo largo y ancho de la provincia. Y sin nada de recursos. A puro pulmón y convicciones.

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