Alfonsín confirmó ayer el armado de una alternativa “progresista” al neoliberalismo y al populismo junto al socialismo y el GEN. Aunque no habló de rupturas, al denunciar el rol acrítico de la UCR al interior de la Alianza Cambiemos y el avasallamiento a la Convención, a la vez anuncia. En una charla con el dirigente local Hugo Escalada transmitida en directo por Canal 4, rescató la ética de la convicción y afirmó “no voy a acompañar candidaturas alejadas del ideario de la UCR, eso no lo voy a hacer”. Habla de una segunda transición.

Posadas (miércoles, 17 de octubre) Ricardo Alfonsín confirmó ayer el armado de una alternativa “progresista” al neoliberalismo y al populismo junto a Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer. En conversación telefónica con el dirigente Hugo Escalada en Canal 4 adelantó que el espacio puede evolucionar a convertirse en una oferta electoral en 2019. Aunque no lo dijo taxativamente, lo dejó claro cuando consideró que los directivos que manejan el Comité Nacional no parecen dispuestos a convocar a la Convención, el máximo órgano en la toma de decisiones del partido y al que le compete habilitar alianzas electorales. Lo dejó claro también cuando adelantó que no va a votar por ningún candidato alejado de los idearios del radicalismo. Evidentemente, Alfonsín mide los tiempos en función de la institucionalidad partidaria, pero la gravedad del contexto económico, social y también político es una variable que acelera la toma de decisiones. Remarca además que la construcción el espacio está pensado en la convicción de que los cambios estructurales no pueden solucionarse desde un solo partido, determinación que obliga a anteponer las ideas a los cargos y candidaturas. Por eso en la charla Alfonsín se mostró muy crítico con el rol pasivo de la UCR en la Alianza Cambiemos, que no sólo respalda acríticamente la marcha de la economía y sus efectos sociales sino también por la injerencia del poder político en la Justicia. Observa en ese sentido que Cambiemos está haciendo lo mismo que cuestionaban al kirchnerismo cuando en 2006 copó el Consejo de la Magistratura.

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Alternativa progresista

La conversación de Alfonsín con Escalada tuvo el marco del programa Plural que se emite los martes por Canal 4 de Posadas. El nombre del programa no pasó desapercibido por Alfonsín ya que habla de la herencia cultural de la prédica democrática de Raúl Alfonsín. “El respeto a la pluralidad es lo que necesitamos los argentinos”, sostuvo.
El contacto telefónico con el dirigente nacional fue promovido por Escalada para confirmar la información que circulaba ya desde el mediodía, sobre el armado del espacio “progresista”.
Reveló Alfonsín que junto a Lifschitz y Stolbizer hay una confluencia que vienen trabajando hace tiempo. Si bien se cuidó en toda la charla de anunciar taxativamente que es el armado de un frente electoral que se presentará el 1° de noviembre, deslizó que es inexorable que evolucione a una oferta progresista en las elecciones 2019. “Es un espacio en el que confluyen partidos progresistas, radicales, socialistas y del GEN, lo vamos a seguir ampliando, vamos a seguir escuchando intelectuales, dirigentes sectoriales, de otros partidos, para conformar un espacio que se proponga reaccionar desde la política sobre los problemas que tenemos en la Argentina”. Y en función de la expansión del espacio a otras fuerzas remarcó que la Argentina debe utilizar los acuerdos como instrumento de la política.

Segunda transición

Por eso insistió a lo largo de la charla que se extendió por más de 25 minutos, que esa confluencia de fuerzas progresistas afines tiene el propósito inicial de dar la batalla cultural, formulando iniciativas, haciendo docencia, y formulando programas que tienen en el Constitución Nacional el esquema conceptual referencial para la toma de decisiones.
“Debemos enfrentar los problemas de fondo y encarar una segunda transición. Ya no de la dictadura a la democracia sino del subdesarrollo y del atraso al desarrollo que no tiene sólo que ver con el crecimiento, sino con la igualdad, los derechos al trabajo y salarios dignos y a la justicia social”.
Con estos conceptos se volvió a diferenciar del neoliberalismo al precisar que “esto sólo lo puede hacer la política, no lo hace el mercado como creen los liberales a quien respeto, pero no comprenden los problemas de todos. Cuando digo la política no digo un solo partido, que no lo puede hacer. Esto sería lo nuevo en la Argentina, darse cuenta de la necesidad de alcanzar acuerdos respetando la pluralidad de ideas. No todo lo nuevo es bueno. Hay cosas nuevas que son muy malas”, ironizó.
En la charla cuando se le preguntó por el efecto Bolsonaro, reiteró el llamado al diálogo y los consensos en función de ideas para el desarrollo. Relativizó el apoyo de Washington al fenómeno para responsabilizar a la dirigencia local que cede ante los intereses que siempre defienden los otros países. “En Brasil no hay un problema de derecha o izquierda, de socialdemocracia o neoliberalismo, es una discusión en la que está en juego la calidad de la democracia”, afirmó. De todos modos admitió que le preocupa en la Argentina la existencia de condiciones sociales de desesperanza, de desilusión, de temor al futuro, de angustia respecto a lo que puede pasar con el tiempo, pero yo le digo a la audiencia que nos vamos a arrepentir si llega a ocurrir algo parecido en la Argentina”. Y volvió a exhortar a la construcción de acuerdos políticos para evitar que se produzcan esas condiciones que hacen propicias la aparición de ese tipo de liderazgo”.

La ética de las convicciones

Cuando Alfonsín analiza el rumbo político, económico, social y cultural de la Alianza Cambiemos y el rol acrítico de la UCR, denuncia pero a la vez anuncia la ruptura con el partido al que le dedicó toda su vida y en el que su apellido marcó un punto de inflexión en la Historia de la República como referencia inevitable a la recuperación de los valores democráticos para la convivencia en sociedad.
No dudó en sostener que en la UCR actual está prohibido el debate para hacerse preguntas. ¿Qué hubiera pasado sí…? Y desde ese disparador interrogó retóricamente si el país estaría mejor o peor si la UCR hubiera actuado al interior de la Alianza Cambiemos tal como había dicho que iba a actuar. ¿Se hubiesen evitado errores? ¿Sería otra la expectativa de la sociedad?
Y se preguntó ya políticamente “¿hasta cuándo los radicales vamos a permanecer en un frente que se conformó ante la existencia de factores muy particulares y en una coyuntura muy especial, básicamente porque era necesario evitar que se profundizara un proceso de degradación de valores republicanos, cuando esta circunstancia ya no existe?” Y agregó “¿Vamos a seguir reuniéndonos con fuerzas que piensan muy distinto o vamos reunirnos con fuerzas afines, con los que pensamos parecido?”.
“No es ético acompañar posiciones que uno cree que no son buenas para los compatriotas”, enfatizó.
Más allá de los nombres, que Alfonsín con mucho respeto se cuida de mencionar, para hacer imputaciones en primera persona del plural para involucrarse, reiteró sus apreciaciones de que la equivocación básica al formar la Alianza fue no establecer acuerdos programáticos. Es el fundamento en el que insiste para anunciar que “no voy a acompañar candidaturas alejadas del ideario de la UCR, eso no lo voy a hacer”.
También anuncia rupturas cuando se muestra convencido de que los directivos que manejan el Comité no convocarán a la Convención para definir las alianzas electorales como lo marca la Carta Orgánica que establece la soberanía en la Convención. “Espero no cometan ese error”, dice como advertencia, después de elogiar al presidente Jorge Sappia que también objeta los respaldos acríticos del Comité a las medidas del gobierno nacional.

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