La decisión de la Justicia Federal de anular la consagración de Martín Arjol como presidente de la UCR y que obliga a convocar a nuevas elecciones constituye un punto de inflexión en el manejo arbitrario del grupo de directivos enquistados en el Comité Provincia desde hace años. Por primera vez se abre una investigación penal por las irregularidades y los abusos perpetrados desde el aparato como la Junta Electoral. Este fin de mandato de Fonseca, traduce el fracaso del G3 que venía a cambiar un partido cerrado al debate de ideas. La derrota de Franja en La Plata en el bastión de Derecho frente a una agrupación anti-política armada en Facebook es un espejo que devuelve el peor rostro de una dirigencia ganada por el carguismo.

Posadas (lunes, 12 de noviembre) En La Plata, tras 15 años de hegemonía la Franja Morada perdió la conducción de la facultad de Derecho, uno de sus bastiones más fuertes dentro de la política universitaria. Fue desplazada por un armado que surgió como una página de Facebook, que toma distancia de la política partidaria y se focaliza en brindar servicios a los estudiantes. Poca importancia tiene que algunos de sus dirigentes tengan lazos con el kirchnerismo. La prédica fue claramente anti-política, lo que los ganadores denominan, una militancia inorgánica que no responde a ninguna ideología política. Una de sus primeras consignas fue no repartir volantes ni usar los clásicos afiches que invaden las paredes de las universidades.
Los analistas platenses coinciden en que “se trata de una durísima derrota para el radicalismo, toda vez que Derecho no sólo es codiciada por la militancia estudiantil sino también por la extra universitaria. Y concluyen: el radicalismo universitario parece comenzar a pagar el costo de integrar la Alianza Cambiemos. Además le cobraron con la misma moneda de Durán Barba: la nada.
Es lo que venía anunciando Leopoldo Moreau y lo dijo con todas las letras cuando estuvo aquí para el homenaje a Mario Losada: “de tanto interpelar al simpatizante y a la sociedad desde los códigos de las derechas, la UCR va ir perdiendo su atractivo electoral”. ¿Por qué votar a un UCR cuando se puede votar a un PRO auténtico?

El fracaso del G3

Este fracaso de Franja tiene vasos comunicantes con el papelón protagonizado aquí, no sólo por la cúpula de la UCR que expresa el poder enquistado en el partido sino fundamentalmente los tres jóvenes que desde el Concejo de Posadas habían ganado espacio como la generación que venía a cambiar las prácticas absolutistas en un partido que había clausurado el debate de ideas. Y no dudaba en expulsar a los que pensaban distintos a la vez que dejaba que candidatos conocidos renunciaran a su afiliación. Hay muchos con prestigio.
Los tres concejales, Francisco Fonseca que venía ungido por su experiencia en Buenos Aires, Martín Arjol como heredero del caciquismo de Barrios Arrechea y Ariel Pianesi un protegido del Coty y su capacidad de rosca, empezaron a concentrar la atención y a ser conocidos como el G3, sigla que encierra metáforas de poder.
Los hechos desnudaron otra realidad. En dos años de conducción partidaria, el Grupo optó por la más fácil: negociar con la vieja estructura. Repartirse cargos. Trenzar para llegar a tener un ejército de punteros rentados en el Concejo. Hacer discursos. Denunciar, como lo denunciaban a Puerta antes de arreglar, como lo denunciaban a Macri antes de arreglar. Y delegar, haciendo honor a la trayectoria de la UCR en los últimos años, delegar las responsabilidades de hacer a sus socios del PRO. Schiavoni hace, el G3 reparte la cosecha.
Si los dos años de Fonseca al frente del Comité desnudó un seguidismo acrítico con las políticas nacionales hasta llegar a profesar la fe de los conversos en las defensa de medidas que van a contramano del ideario radical, el fallo de la Justicia Federal conocido el sábado, los hizo chocar contra una pared.
La jueza no sólo anuló la proclamación de Arjol como presidente y obligó a convocar nuevamente a elecciones internas para todos los cargos, sino que ordenó investigar a las autoridades por excederse en sus facultades y por las irregularidades perpetradas. Los tres integrantes del Junta Electoral, que habitualmente cumplen decisiones formales tomadas por los directivos del partido, salieron del anonimato y ahora están en problemas con la Justicia. Por abuso de poder. Por modificar el reglamento a medida del oficialismo. Están las firmas y están más comprometidos de que lo creen. Las investigaciones apuntan también a las maniobras de amedrentamiento perpetradas por los más conocidos candidatos oficialistas que dejaron las huellas en los mensajes de Wathsapp.
Estas maniobras al interior de la UCR vienen siendo denunciadas al menos desde 25 años. A su turno, se rebelaron Minino Losada, Raúl Solmoirago, Tulo Llamosas, Enrique de Arrechea, Hugo Escalada y María Losada. Movidas como las tomadas ahora por la Junta Electoral eran habituales. Se llegó al extremo de modificar la Carta Orgánica para anular la representación que había ganado Minino. Después de las elecciones le subieron el porcentaje para tener representación. O el fraude a Tulo en 1999 cuando en una mesa de Irigoyen votaron más afiliados que ciudadanos y en promedio de uno por minuto. Hay toda una historia de impunidad que no está escrita sino en la memoria de los afiliados.

Los jóvenes – viejos

El G3 irrumpió con aires de cambio después de las elecciones de 2013 y 2015. Llegaron incluso a desmarcarse de la absurda oposición por la oposición misma que bajaba el Comité. La UCR no sólo necesitaba un cambio de prácticas sino restablecer la vida interna en función al debate de ideas, de propuestas y de volver a la militancia por convicciones.
Por la herencia que deja Fonseca, esas expectativas de cambio no se cumplieron. Como aquellos jóvenes viejos de la época de posguerra se dejaron ganar por la inercia. Gualeguaychú operó como un anestésico. No hubo en la Convención decisión de armar nada más que una alianza electoral y delegar en Macri y en el PRO la resolución de los problemas. La fácil es seguir acompañando con el discurso anti-K y hacer el juego a la anti-política al dedicarse full time a denunciar.
La derrota de Franja ante la nada de Facebook es un espejo. Están a tiempo. La jueza les ordenó empezar de cero.

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