Frigerio llegaría a Posadas para desactivar revuelta de la UCR que se siente en un “no lugar” y fuera de la Foto por las excelentes relaciones de Macri con Passalacqua y Rovira. Acorralados por la exigencia de un acuerdo integral, que la Renovación respeta con firmeza en el Congreso, aquí deben votar alineados al PRO en las elecciones de autoridades en la Legislatura, amén de hacer caer los pactos en los Concejos que se traducen en contratos.

Posadas (Miércoles, 5 de diciembre) Rogelio Frigerio tiene en agenda una reunión política con la mesa provincial de la Alianza Cambiemos. Según se deslizó en ámbitos del PRO, el ministro desembarca con el propósito de desactivar una revuelta interna protagonizada por los diputados Walter Molina y Gustavo González, con el apoyo de Alex Ziegler que después de intentar un acercamiento a la Renovación se sintió lo suficientemente desairado como para situarse en posiciones extremas.
No es un secreto que los ucerreístas se sienten arrojados a un “no lugar” por la firmeza de los acuerdos entre el gobierno nacional y el provincial. Son conocidas las quejas de los directivos de la UCR cuando quedan fuera de la foto en cada visita protocolar tanto del Presidente como de sus colaboradores. Desde su concepción binaria de la política, no terminan de entender y menos de digerir las excelentes relaciones que tiene Macri con Passalacqua y Rovira, y los ministros con sus pares del gobierno nacional.
Los respaldos que la Renovación viene dando en el Congreso a las iniciativas de la Casa Rosada, cumpliendo como nadie los acuerdos políticos y de palabra, desde la lógica del comité provincia, deja a los directivos de la UCR verdaderamente descolocados, por eso se sienten en un “no lugar”.
Frigerio con la reunión convocada para hoy se adelantó al motín que venían preparando Molina, GG y Ziegler, para lo cual estaban tramando copar el local de Troazzi, aquí en Posadas, a vuelta de esquina de la Legislatura, o si se quiere del California.
Anduvieron militando en whatssap: “Señores legisladores la idea es juntar el interbloque para el día viernes. El horario a convenir, podemos hacer a la mañana tipo 10 horas o la tarde a las 17 horas, en Troazzi. Confirmar por favor . . El tema es elección de autoridades de cámara. Gracias”.
Los diputados ucerreístas no quieren votar el lunes por Carlos Rovira cuando se renueven las autoridades de la Cámara de Representantes. Es una cuestión formal que han convertido, en la lógica de la posverdad en una cuestión de fondo para venderle a la sociedad un posicionamiento anti-Rovira. Desde 2007 que vienen haciendo lo mismo aunque nada tiene que ver con las convicciones. El comportamiento de Luis Pastori es en ese sentido revelador. Cuando fue diputado provincial se desgarraba las vestiduras votando en contra, cuando fue diputado nacional, en 2013 y 2014 levantó la mano mansito para votar por Julián Domínguez del FPV, kirchnerista si los hay.
El juego, más propio de la partidocracia quedó vacío de significación política alguna cuando desde 2013, los diputados del PRO, coherentes con la institucionalidad y respetando los acuerdos no sólo votaron con Rovira sino que asumieron la vicepresidencia segunda, como corresponde a un comportamiento democrático. Alfredo Schiavoni primero y desde 2017 Jorge Ratier Berrondo ocuparon el cargo que los dignifica, precisamente como demócratas.
Otras de las contradicciones fragrantes de la actitud de los diputados de la UCR queda sobre la superficie si se tiene en cuenta que simultáneamente el comité provincia habilita a formar acuerdos en los Concejos Deliberantes. Nada menos que el presidente del partido, Francisco Fonseca, votó por un renovador sin hacer de ello un renunciamiento de principios. Al contrario, la contrapartida se materializó en el respeto a los contratados por el bloque de la UCR.
La inquietud que ganó ahora a los diputados es el límite que le marcaron, no sólo desde la Renovación sino desde el PRO. O el acuerdo debe ser integral, dicen desde la Renovación, o todos o nadie. El voto mediático de la UCR en la Legislatura pone el riesgo así los contratos de los concejos deliberantes en los 76 municipios. Y desde el PRO ya están cansados también del doble discurso de la UCR. Palmadas adentro para preservar los cargos, pero críticas afuera cuando recorren los barrios con panfletos de la UCR no de Cambiemos.

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