“Escribo por una especie de molestia interior. Y creo que (esto me pone muy orgullosa) por costumbre”.

La misionera Marina Closs ganó el Primer Premio del Concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes en el género Cuento. El jurado que tomó la decisión estuvo formado por Florencia Abbate, Luis Sagasti y Selva Almada. Se trata de uno de los premios más importantes a nivel nacional, el cual había ganado recientemente, en género novela, otro escritor misionero, Osvaldo Mazal.
Closs Tiene publicados dos libros de cuentos: La doncella aguja (2011) y El violín a vapor (2014), además de un relato fantástico sobre la vida de Jesucristo llamado El pequeño sudario (2012).

marina closs libros2

“Muy raras veces participo en concursos”, nos revela la flamante ganadora- este año solo me había presentado a este-.
La página oficial del FNA sólo anuncia como obra ganadora a Tres truenos, con lo que no sabemos si se trata de un cuento o una serie de ellos.
“Tres truenos es un libro de cuentos. De tres cuentos”, aclara la autora, de 28 años, nacida en Aristóbulo del Valle, donde vivió hasta mudarse a Buenos Aires hace diez años. “Vuelvo a Misiones todos los veranos”. Tres truenos tiene justamente dos cuentos que transcurren en Misiones. En cuanto a usar temáticas regionales, es algo que empecé a hacer hace no tanto, porque realmente mi primer impulso al escribir fue alejarme de todo lo más próximo, y entre esas cosas estaba Misiones.

Qué opinas de lo extraordinario, de lo sobrenatural regional.
-Me encanta, pero me gusta siempre poder modificarlo un poco. Creo que la deformación es parte de la vida de cualquier leyenda.

En Misiones se consiguen tus libros anteriores ¿Cuándo se podrá conseguir el libro ganador?
-Todavía no estoy muy segura de cuándo se podrá leer. A partir del premio, quizá sea más fácil editarlo. Pero todavía es todo muy enigmático.

¿Cómo es la relación con los lectores? ¿Hay respuesta?
-No sé si hay respuesta. De pronto llega alguna eufórica y extraña. Pero creo que por lo general no hay. Los lectores con los que más dialogo son amigos, todavía no creo tener muchos lectores más allá de ellos.

¿Hay temas políticos en tu narrativa? ¿Cómo aborda un escritor la tensión social?
-Temas políticos, en la acepción de política en general, hay siempre y es casi inevitable. Pero no puedo usar la literatura para hacer propaganda o incluso tampoco para hacer crítica de alguna cuestión política o social concreta. Creo que la política, en su sentido más concreto, resulta más eficientemente tratada por medio de un lenguaje menos ambiguo y artificioso que la literatura. Para los temas concretos es más útil que la discusión se dé en términos concretos, me parece, y la literatura es, en general, tan extraña.

¿Escribís a mano? ¿En algún lugar predilecto? ¿Horario preferido?
-No escribo a mano. Pienso muy lento a mano. Además, me acostumbré a escribir a dos manos y con todos los dedos, así que escribir con una sola mano es como andar saltando en una pata. En cuanto al lugar en el que escribo, solamente tiene que ser silencioso y mínimamente habitable. En cuanto a horarios, a la mañana y hasta el mediodía.

¿Publicás material en las redes?
-Sí, empecé a publicar pequeños artículos, para obligarme a escribir en un género más accesible y agradable. Quería probar. No sé si logré lo de ser accesible y agradable, pero al menos comencé a disfrutarlo yo. Los publiqué en dos páginas: Liberoamérica y Evaristo.

¿Quién es tu primer lector?
-Alguien que me parezca, por alguna razón, afín con el texto que quiero que lea. Pero escribo muchas cosas distintas, entonces tengo varios candidatos a primeros lectores.

¿A la hora de escribir se piensa en algún posible lector?
No, me parece que es al revés. De pronto, empiezo a sospechar que una persona tiene alguna conexión con algo que escribí. Y entonces le hago el pedido formal de que la lea. Algunas veces me sale mal, pero no me frustro, porque en general funciona. No escribo pensando en un lector. Escribo por una especie de molestia interior. Y creo que (esto me pone muy orgullosa) por costumbre.
A la expectativa de la aparición del libro premiado son imperdibles sus crónicas a un concierto del Chango Spaciuk en el Teatro Ateneo y su testimonio de la filmación de un video en casa de Ramón Ayala, como predestinada a ser premiada por otra fabulosa cronista como Selva Almada.

Anuncios